11 de febrero de 2015 15:40 PM
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Los Torque teno virus del cerdo: ¿Son virus patógenos?

En el cerdo se conocen dos géneros de TTSuV: TTSuV1 y TTSuV2. Los géneros son genéticamente muy diversos (>56% diferencias en ADN) y por tanto se expresan diferencias, tanto en sus estrategias de expresión molecular como en su potencial asociación a enfermedades.

Introducción

Los virus circulares de ADN de cadena simple (ADNcs) pueden infectar tanto a humanos como a especies animales de interés económico, generalmente de forma especie-específica. Los más conocidos son el circovirus porcino tipo 2 y tipo 1 (PCV2, PCV1), el virus de la anemia infecciosa del pollo (CAV) y los Torque teno virus (TTV). Éstos últimos se han descrito en humanos así como también en cerdos, a los qué en concreto se han denominado Torque teno sus virus (TTSuV).

 

PCV2 es el agente causante de la circovirosis porcina, el CAV causa la anemia infecciosa del pollo y PCV1 es considerado no patogénico. En los últimos años, los TTSuV han tomado cierta relevancia ya que se han relacionado con un cierto potencial patogénico. Concretamente se ha sugerido que podrían ser agentes que actuarían conjuntamente con otros patógenos y participar como posibles desencadenadores de diversos cuadros clínicos. No obstante, este tema continúa siendo controvertido, con lo que el estudio de la infección por TTSuV se ha convertido en un foco de interés por parte de científicos y veterinarios durante los últimos 5 años.

 

Los TTVs pertenecen a la familia Anelloviridae, que incluye pequeños virus sin envoltura, con un genoma formado por ADNs circular (Okamoto et al., 2002). La descripción del primer TTV corresponde a la especie humana y concretamente en un paciente japonés con hepatitis post-transfusión de etiología desconocida (Nishizawa et al., 1997).

 

 

 

Desde entonces, el TTV humano, que fue considerado inicialmente como el primer circovirus que infectaba esta especie (Miyata et al., 1999), ha sido ampliamente estudiado, especialmente en relación a su epidemiología y su posible papel patogénico. Posteriormente se identificó la existencia de TTVs en especies animales domésticas tales como el cerdo, el pollo, la vaca, la oveja, el gato y el perro (Leary et al., 1999; Okamoto et al., 2002), así como en no-domésticas como el tupaia, jabalí y primates (Okamoto et al., 2001; Martínez et al.,2006), llegando a la conclusión de que los TTV son aparentemente especieespecíficos.

 

 

Los anellovirus del cerdo causan una infección persistente

En el cerdo se conocen dos géneros de TTSuV, TTSuV1 y TTSuV2. Los géneros son genéticamente muy diversos (>56% diferencias en ADN) y por tanto se expresan diferencias tanto en sus estrategias de expresión molecular como en su potencial asociación a enfermedades.

 

Los TTSuVs se han encontrado en suero de cerdos en todo el mundo y su distribución geográfica se considera ubicua, incluso más que el propio PCV2.

 

Los TTSuVs, al igual que otros virus de los cerdos, se han descubierto recientemente, pero los estudios retrospectivos han mostrado que su existencia es muy anterior (Segalés et al., 2009). Es más, se ha demostrado que la globalización y el comercio internacional de animales vivos desempeñan un papel crucial en la propagación de TTSuV por todo el mundo (Cortey et al., 2011).

 

Los TTSuVs causan una infección persistente de larga duración en el huésped, sugiriendo la ausencia de una respuesta inmunitaria que sea suficiente para eliminar el virus. Además, un mismo animal puede encontrarse infectado por más de una especie de TTSuV, indicando la ausencia de respuesta inmune cruzada (Huang YW, 2012).

 

Una de las razones de su amplia distribución es la eficiente transmisión entre animales. Los TTSuVs pueden infectar al cerdo por la ruta oro-nasal así como por distintas rutas verticales (Kekarainen et al., 2007; Martínez- Guinó et al., 2009, 2010). La transmisión vertical podría ser más importante de lo que se pensaba porque la mayoría de los fetos presentan evidencia de infección por TTSuVs mediante técnicas de PCR (Aramouni et al., 2010). Cuando la infección se produce antes de la maduración del sistema inmunológico del cerdo (antes de aproximadamente el día 70 de gestación), el virus podría replicarse en estos individuos sin ser detectado inmunológicamente, dándose casos de potencial inmunotolerancia.

 

Más adelante este tipo de animales podrían ser una potente fuente de continua excreción del virus en la granja. No obstante, en la actualidad se desconoce en qué frecuencia real se dan fenómenos de inmunotolerancia con estos agentes y qué importancia tiene. Lo que si se sabe es que la viremia se detecta de forma relativamente temprana en la vida de los animales, con cargas virales máximas alrededor del tercermes de vida (Sibila et al., 2009; Nieto et al., 2011) .

 

En la actualidad los TTSuVs no se han podido aislar en ningún soporte celular de entre los que se han estudiado, con lo que complica de forma importante la posibilidad de realizar estudios de patogenia bajo condiciones experimentales. Por otro lado, la distribución ubicua de estos virus entre la cabaña porcina aún complica más esta situación dado que es muy difícil disponer de animales PCR y serológicamente negativos.

 

 

 

 

El debate sobre el papel de TTSuVs en la enfermedad

Los TTSuVs infectan una proporción relativamente elevada de los cerdos que son aparentemente sanos. Por tanto, parece que la infección por TTSuV no causa enfermedad evidente por sí misma. Sin embargo, se ha descrito un papel potencial durante la coinfección con otros agentes patógenos.

 

Concretamente, los TTSuVs se han asociado con enfermedades económicamente importantes como la circovirosis porcina ( Kekarainen et al., 2006; Ellis et al., 2008) y, más específicamente, TTSuV1 se ha relacionado con una patología parecida al síndrome de dermatitis y nefropatía porcino en cerdos gnotobióticos (Krakowka et al., 2008) y con el complejo respiratorio porcino (Rammohan et al., 2011).

 

Los cerdos con circovirosis porcina tienen una prevalencia y cargas virales de TTSuV2 más elevadas en suero y los títulos de anticuerpos más bajos que individuos sanos (Kekarainen et al., 2006; Aramouni et al., 2011; Huang et al., 2011; Nieto et al., 2011; Cornelissen-Keijsers et al., 2012). En un estudio experimental llevado a cabo en Estados Unidos, la mitad de los cerdos gnotobióticos que fueron inoculados intraperitonealmente con suero porcino que contenía TTSuV1 y una semana más tarde con PCV2 vía oro-nasal desarrollaron circovirosis porcina (Ellis et al., 2008). No obstante, es difícil concluir que TTSuV1 fue el desencadenante del cuadro clínico, ya que no se conoce que otros potenciales agentes o substancias podrían estar en el suero inoculado. De acuerdo con estos datos, parece que los TTSuVs podrían participar de alguna manera en la patogenia de la circovirosis porcina, pero ciertamente aún se dispone de pocos datos como para establecer como definitiva esta asociación.

 

La inoculación única de cerdos gnotobióticos con un suero porcino que contenía TTSuV1 generó neumonía intersticial leve, atrofia del timo transitoria, glomerulonefropatía membranosa, y hepatitis linfocítica moderada (Krakowka and Ellis, 2008).

 

 

 

Por otro lado, se han obtenido resultados similares mediante el uso de un homogenado de hígado que contenía TTSuV2 (Mei et al., 2011). Por tanto, es curioso que en algunos estudios se halle una u otra especie vírica como causa de lesiones histopatológicas leves. En otro estudio reciente también se ha sugerido un posible papel de TTSuV2 con la causalidad de neumonía intersticial en condiciones naturales (Aramouni et al., 2012). Finalmente, se ha descrito un aumento de la prevalencia de TTSuVs en cerdos afectados por complejo respiratorio porcino, y en este caso, fue TTSuV1 el que se asoció con esta condición multietiológica y multifactorial (Rammohan et al., 2011).

 

En resumen, los datos existentes disponibles en la actualidad indican que los TTSuVs podrían estar participando concomitantemente con otros agentes en la causalidad de enfermedad. No obstante, la bibliografía disponible es relativamente controvertida, ya que en algunos casos se asocia TTSuV1 a enfermedad, mientras que en otros a TTSuV2. Definitivamente esta situación supondrá que se continúe estudiando a estos patógenos en los próximos años, con el objetivo puesto en los potenciales efectos de esta infección que se manifiesta mayoritariamente subclínica.

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