11 de febrero de 2015 15:48 PM
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Abortos a causa de infecciones en una granja comercial

El presente caso representa un evento donde tres agentes infecciosos interactúan para ocasionar un daño severo. Pese a no ser la Leptospira el causante directo de los abortos, el hecho de haber utilizado agua de lagunas de oxidación para el lavado del área de gestación pudo ser la forma en como la Leptospira ganó acceso a los animales.

Presentación del caso

En una granja, ubicada en la región central de Venezuela, se comenzó a registrar un aumento inesperado de abortos en el galpón de gestación.

La granja en cuestión contaba para ese momento con una población de más de 6.000 cerdas en producción. El sistema de producción que utilizaban era de un destete a 28 días. Los lechones destetados se alojaban luego en galpones acondicionados para mantenerlos unas tres semanas y, posteriormente, eran trasladados a Sitio 2 donde permanecían hasta su peso a matadero.

 

Las cerdas destetadas se alojaban en jaulas donde eran inseminadas (Fig. 1) y luego permanecían en el galpón de gestación por un lapso de una semana, aproximadamente, antes del parto; después eran trasladadas al área de maternidad.

 

 

El brote se inició abruptamente en el primer mes del año, con abortos dispersos a lo largo de este primer mes. Posteriormente, el número de abortos comenzó a incrementar súbitamente en el siguiente mes, alcanzando una cifra de entre 10 a 12 casos por día, originando un máximo de 18 abortos diarios (Fig. 2).

 

 

Procedimiento para la resolución

Se inició la investigación del brote recabando información de todas las actividades y/o elementos que pudieran estar relacionados con la aparición de los abortos.

La información obtenida del encargado del área de gestación indicaba que los abortos ocurrían tanto en cerdas primerizas como cerdas adultas. Igualmente, los abortos se sucedían en diversos períodos de gestación pero, principalmente, en aquellas cerdas que se encontraban entre el segundo y tercer tercio de días de gestación, aproximadamente.

 

Otro punto importante aportado por el encargado estaba relacionado a un imprevisto con el suministro del agua, que obligó a desviar agua de una de las lagunas de oxidación hacia las tuberías que estaban proporcionando agua para lavado a los galpones de gestación. No se pudo conocer la fecha de este radical cambio en el suministro del agua, sin embargo, el encargado informó que este hecho ocurrió semanas antes de iniciarse los episodios de abortos.

 

Dos semanas después de la visita inicial y durante el seguimiento por gestación, se pudo detectar que algunas de las cerdas que abortaron presentaban lesiones elevadas eritematosas en la zona perianal, perivulvar, la grupa y zona de los perniles. Estas lesiones eran muy parecidas a las que se observan en el Síndrome de Dermatitis y Nefropatía Porcina (PDNS), ocasionadas por el Circovirus PCV2.

 

Se tomaron los datos de la secuencia de abortos, considerando la fecha de gestación de cada cerda y el número de parto.

 

Durante el recorrido por el galpón de gestación, se recolectaron los fetos abortados para su revisión y necropsia.

 

Se tomaron muestras sanguíneas de 30 cerdas que habían abortado para su estudio serológico. Igualmente, se tomaron muestras de tejido de diversos órganos de los fetos abortados para su estudio histopatológico.

 

 

Resultados de la evaluación realizada:

La mayoría de los abortos correspondían a cerdas con gestaciones entre 75 a más de 90 días (cifra calculada en base a la medición de los fetos abortados), sin distribución uniforme. Es decir, que abarcaba a cerdas entre cero a 8 partos. Tampoco con concentración alguna de partos, lo que evidencia un tiempo de infección primaria algo uniforme o en un período relativamente corto.

 

Los hallazgos de necropsia de los fetos abortados mostraban fluido sero-sanguinolento en cavidad torácica y abdominal, con petequias y zonas hemorrágicas en corazón, hígado, bazo y riñón (Fig. 3 y Fig. 4). Además, se observó edema de membranas y en riñón. En el hígado se observaban además focos de necrosis dispersos en la superficie del órgano (Fig. 5).

 

 

 

 

Aun cuando estos hallazgos macroscópicos se pueden observar en varias enfermedades reproductivas, la forma de presentación y la presencia de lesiones hemorrágicas nos inducían a pensar en una posible infección por Leptospira spp., vinculada a una contaminación por el uso de las aguas residuales que provenían de la laguna de oxidación y el pobre control de roedores imperante en la granja.

 

A la espera de los resultados de laboratorio, se implementó una medicación parenteral con Dihidrostreptomicina (25 mg/kg) a todas las cerdas que habían abortado y al resto de las cerdas alojadas en el galpón de gestación.

 

Los resultados de las pruebas de laboratorio daban positividad para Leptospirosis y PRRS (Tabla 1).

 

 

Los títulos para Leptospira eran de 1:400, valor indicativo de una infección, sin embargo lo preocupante eran los resultados serológicos para PRRS.

 

Hasta ese momento, la granja era considerada negativa a esta enfermedad, así que la alarma principal estaba sonando ahora por PRRS.

 

La evidente positividad para el virus de PRRS, con valores de S/P que mostraban una infección por este virus en fase aguda, nos indujo a definir el patrón que permitió la aparición de la tormenta de abortos.

 

En vista de ello, se activaron diversos procedimientos y estrategias para reducir la diseminación del virus de PRRS y controlar la infección por Leptospira.

 

Aun cuando se implementaron diversos protocolos indicados para casos de infección por PRRS, los abortos continuaron sucediéndose pero a una tasa mucho menor a lo largo de los siguientes 4 meses.

 

Los resultados de los exámenes histopatológicos evidenciaron diversos grados de hemorragia con infiltrado mononuclear o linfocitarios en hígado, corazón, riñón y bazo. Además, en nódulos linfáticos y bazo se apreciaron zonas de linfodepleción, lo que nos sugería una intervención del circovirus porcino (PCV2), ya previamente sospechado cuando se observaron las lesiones en piel de algunas de las cerdas que abortaron.

 

Treinta y cinco días después de la serología inicial, se volvieron a tomar muestras para Leptospira. En este caso, el 30% de los sueros mostraban reactividad mayor 1:400 y el resto daba títulos de 1:100 o menor. Estos valores nos indicaban una reducción de la infección por Leptospira, y este resultado nos reafirmaba el papel primario de PRRS en este caso de abortos.

 

 

Discusión del caso

El presente caso representa un evento donde tres agentes infecciosos interactúan para ocasionar un daño catastrófico.

 

Aun cuando no se pudo inculpar a la Leptospira como el causante principal de los abortos, su papel fue el de un agente secundario.

 

El hecho de haber utilizado agua de lagunas de oxidación para el lavado del área de gestación pudo ser la forma en como la Leptospira ganó acceso a los animales.

 

Los títulos post-vacunales para Leptospira rondan en 1:200. Ya que la prueba de Microaglutinación indica una positividad a infección a partir de un título igual a 1:100, los valores obtenidos de las cerdas que abortaron (1:400) indicaban una clara infección, pero no reciente. En casos agudos de infección por Leptospira, los títulos pueden alcanzar valores de 1:1000 o mayores. Así que, posiblemente las cerdas se hayan infectado con este germen, y luego, con la posterior infección por PRRS este agente se manifestó.

 

Sin duda, la incursión del virus del PRRS en el rebaño indujo a cada uno de los procesos que culminaron con la tormenta de abortos. Los valores de S/P para este agente que mostraron los resultados alcanzaban cifras de hasta 2.600, lo cual nos indicaba un estado agudo de esta enfermedad.

 

La literatura considera estos problemas de aumento de la tasa de abortos cuando el virus ingresa a rebaños susceptibles, como lo fue en este caso. Por lo tanto, es indudable la participación de este virus en la generación de los abortos en esta granja.

 

No pudimos evidenciar un papel preponderante del circovirus porcino, ya que solo en algunos fetos abortados se logró evidenciar las lesiones de depleción linfoide observada.

 

Son variadas las enfermedades que cursan con signos de abortos (Tabla 2). Podemos decir que en Venezuela circulan varias de estas entidades, como Pseudorrabia, Influenza, Peste Porcina Clásica, Fiebre Aftosa, PRRS, entre otras, que amenazan día a día a las granjas porcinas y, por lo cual, cada granja y cada veterinario debe establecer sus estrategias para evitar la incursión de este tipo de enfermedades en el rebaño.

 

 

 

 

Casos como el planteado son difíciles de resolver sin una buena y ceñida investigación, conjuntamente con el uso de apropiadas técnicas de diagnóstico; pero sobre todo se debe tener el conocimiento de las formas de manifestación y las lesiones que inducen a las diversas patologías del cerdo

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