13 de febrero de 2015 15:28 PM
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¿Y ahora que….??

Desolados como el resto de los ciudadanos, incrédulos aún por las situaciones que se vuelven a vivir, y “ninguneados” por los funcionarios nacionales, los productores agropecuarios se encuentran hoy en uno de los momentos más difíciles en años.     Por un lado, no tienen expectativas de recibir alguna buena noticia del exterior, y menos […]
Desolados como el resto de los ciudadanos, incrédulos aún por las situaciones que se vuelven a vivir, y “ninguneados” por los funcionarios nacionales, los productores agropecuarios se encuentran hoy en uno de los momentos más difíciles en años.
 
 
Por un lado, no tienen expectativas de recibir alguna buena noticia del exterior, y menos aún en materia de política interna. Para colmo, enfrentan lo que resta del año con menos plata de la que necesitan.
 
 
Así las cosas, solo queda una salida: “ajustar”, pero ya casi no queda margen para hacerlo sin sacrificar más aún la ya jaqueada tecnología, y aunque eso signifique poner más en riesgo los rendimientos.
 
 
Lo cierto es que hoy prácticamente no queda una sola actividad económicamente segura, para sustituir a las que fueron perdiendo rentabilidad –y competitividad-, como ocurrió durante varios años con la soja.
 
 
Hoy, ni siquiera…
 
 
Se sabe que los que dejaron la ganadería no tienen ahora el capital para reponerla, aunque la realidad internacional del rubro sigue siendo inmejorable.
 
 
Tampoco se discute la imposibilidad de hacer granos si no es en campo propio, y aún estos no van a lograr resultados positivos si no alcanzan rindes muy altos, y están cerca del puerto, o de la fábrica.
 
 
Muchos de los que por años vivieron de “rentas”, alquilando sus campos impulsados por las propias políticas oficiales que alentaron estas prácticas, ven ahora con temor que la cantidad de establecimientos que pueden quedar este año sin explotar, va a ser muy superior a la de 2014, y que de ninguna manera se puede pretender que los alquileres acompañen la inflación de estos últimos años,
 
 
O sea que, aún teniendo la posibilidad de mantener los arriendos, los ingresos se verán sensiblemente recortados.
 
 
Las expectativas son negativas. No se espera recuperación de los precios internacionales y, mucho menos, que vuelvan los ahora imprescindibles capitales de los pools de siembra, tan criticados en su momento.
 
 
¿De donde van a salir, entonces, los recursos para seguir produciendo?
 
 
Como los impuestos tampoco van a disminuir su presión (incluyendo las retenciones), más vale lo contrario considerando que se está en un año de elecciones presidenciales, entonces lo previsible es que vuelva a retroceder el área global de siembra (como ya ocurrió en la actual campaña 14/15), especialmente en las zonas más alejadas que imponen mayores costos por fletes, y que se achique la producción agropecuaria global.
 
 
Lamentablemente, no son solo los productores, o “el interior”, los que pierden en este caso, es el conjunto del país condenado nuevamente al achicamiento.
 
 
Y, si el tema no parece no preocupar demasiado a la actual Administración Kirchner, bastante aliviada ahora por los recursos conseguidos en China y, seguramente, por los “adelantos” que volverá a pedirle a los exportadores, el asunto debería desvelar a los principales candidatos a suceder a Cristina Fernández en el sillón de Rivadavia, ya que las divisas provenientes del campo son prácticamente los únicos recursos líquidos con que se podrá contar al asumir a partir de diciembre próximo. Claro está, sacando lo que ya haya adelantado la exportación.
 
 
El resto solo serán deudas e hipotecas por muchos años.
 
 
Por eso sorprende también, la falta de atención que “la política” le está dando a buena parte del interior, cuya única contención social proviene de un campo y una agroindustria “en marcha”, lo que ahora está cada vez más en riesgo
Fuente:

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