14 de febrero de 2015 11:23 AM
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Agro : Inacción frente a un mundo que se está poniendo difícil

Sólo los altos rindes permitirán transitar 2015 con un cierto grado de tranquilidad. Con una cosecha de soja estimada entre 56 y 58 millones de toneladas, según los diferentes organismos, el rinde promedio nacional se calcula en 28 quintales por hectárea. Para los que estén por encima de los 30 quintales, considerado el rinde de […]

Sólo los altos rindes permitirán transitar 2015 con un cierto grado de tranquilidad. Con una cosecha de soja estimada entre 56 y 58 millones de toneladas, según los diferentes organismos, el rinde promedio nacional se calcula en 28 quintales por hectárea. Para los que estén por encima de los 30 quintales, considerado el rinde de indiferencia, la campaña tendrá un resultado favorable. Para el que esté por debajo de esa marca, su situación será complicada.

 

“Habrá que esperar a un nuevo gobierno, porque la intervención en los mercados y la presión impositiva no variarán”, señala Néstor Roulet, productor y ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

 

El Gobierno sólo parece interesado en que el campo sea su prestamista. La intención de que los exportadores adelanten la liquidación de divisas de la cosecha para mantener el tipo de cambio estable en un año electoral deja en claro que sólo recurre al sector más dinámico de la economía cuando el incendio se aproxima.

 

La inacción para responder a la baja generalizada de los precios internacionales refleja que el Gobierno está dispuesto a sacrificar la competitividad de las actividades productivas con tal de no dar un paso atrás. Los reclamos para que adopte medidas diferentes no vienen sólo de la Comisión de Enlace, agrupación que para el Gobierno representa el “eje del mal” junto con los medios de comunicación, los acreedores que no acordaron el canje de deuda, algunos empresarios díscolos y dirigentes de la oposición.

 

Ahora, productores de ajo, peras, manzanas y uva pidieron medidas para revertir una situación que ya se les torna cada vez más complicada. El Gobierno cree ver allí una conspiración de quienes exigen una devaluación del peso. Exportadores y productores de las economías regionales saben que una depreciación brusca del tipo de cambio es una solución de cortísimo plazo. La experiencia del año pasado así lo demuestra. Mientras persistan los derechos de exportación y un índice de precios que crece al 30% anual no hay muchas oportunidades de que los sectores productivos tengan un horizonte despejado.

 

En los países de la región, aun con dificultades, la situación es diferente. Lo explicó bien el presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, Raúl Merlo. “En Uruguay y Brasil se paga en promedio un dólar más por kilo de lana que aquí”, dijo durante la exposición rural de esa ciudad patagónica. Fue allí también donde el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, puso de manifiesto el doble estándar del Gobierno con las actividades económicas. Mientras que a la baja del precio internacional del petróleo respondió con la reducción de los derechos de exportación e incluso con el subsidio a las petroleras, con el agro mantiene inalterable la presión impositiva. “El campo tiene una presión impositiva un 56% superior al del resto de los sectores de la economía”, dijo el presidente de la SRA. Esas palabras irritaron al gobernador de Chubut, Martín Buzzi, que, al defender las políticas del gobierno nacional, en vez de ocupar el lugar de un representante de los intereses de su provincia pareció ocupar el de un delegado de la Casa Rosada.

 

 

Panorama difícil

Los fundamentos que hace tres años disimulaban las distorsiones tributarias y de mercado se están deteriorando. El informe de esta semana del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda, en sus siglas en inglés) estimó que la producción global de soja se incrementará 31,3 millones de toneladas en el ciclo 14/15 respecto de 13/14, mientras que los stocks mundiales serán 23,01 millones de toneladas superiores en el mismo período. Al mismo tiempo, las dificultades que atraviesan los países importadores netos de alimentos, como consecuencia de la baja de los precios del petróleo, están provocando bajas generales en los precios de los alimentos, según indicó el último informe del Rabbobank.

 

Frente a ese escenario, la receta del Gobierno de desacoplar las variables económicas internas de las externas no parece ser la mejor solución. Ni siquiera la de otorgar migajas, como el acuerdo que alcanzó con la Federación Agraria para, supuestamente, pagar el precio lleno del trigo.

 

56

Millones de toneladas

Son las que estimó el USDA para la cosecha argentina de soja en la actual campaña.

 

Luis M. etchevehere

Presidente de la SRA

“El déficit y las retenciones dejan fuera de competencia a la producción”

Fuente:

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