16 de febrero de 2015 01:08 AM
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La apicultura toma un sabor amargo en EE.UU.

Orin Johnson, un apicultor de segunda generación en California, ha comenzado a considerar una vida sin sus 500 colonias de abejas melíferas

A los 67 años ya no trabaja tan rápido como solía hacerlo, y sin embargo sus abejas requieren mayores cantidades de tiempo y dinero para cuidarlas. Una lluvia de amenazas casi constante, desde pesticidas hasta parásitos, eliminaron más de la mitad de las colonias de Johnson el año pasado.

“Los costos se están yendo de las manos”, apuntó. “Me estoy cansando de eso”.

Muchos de los colegas de Johnson se encuentran en la misma situación. En general entre sus 50 y 60, un número creciente de apicultores está considerando anticipar su jubilación o salir del negocio a medida que las abejas melíferas siguen muriendo a niveles alarmantes.

Durante casi una década, los apicultores han perdido alrededor de 30% de sus colmenas durante cada invierno, una cifra mayor a la tasa de eliminación que dicen ser sostenible, de 19%, según Bee Informed Partnership, un grupo financiado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para estudiar la salud de las abejas. Aunque los apicultores pueden reponer sus colonias al dividir y repoblar las colmenas saludables, para ellos es difícil recuperar los costos de hacer esto.

“No tenemos miedo de que las abejas se extingan”, apuntó Dennis van Engelsdorp, un investigador de abejas en la Universidad de Maryland. “Nos preocupa de que los apicultores se extingan”.

El gobierno no registra las estadísticas laborales de colmeneros comerciales, pero la Casa Blanca expresó particular preocupación por el destino de los productores profesionales al crear en junio un equipo de trabajo para abordar las muertes de abejas.

Tim Tucker, presidente de la Federación Americana de Apicultura (American Beekeeping Federation) y apicultor en Kansas, señaló que la cantidad de apicultores profesionales en su listado de miembros ha caído en al menos la mitad en las últimas dos décadas.

Justin Kaneps for The Wall Street Journal

El descenso de los apicultores es inquietante para la agricultura en Estados Unidos. Las abejas melíferas polinizan cada año cultivos que representan más de US$15.000 millones, incluyendo almendras, manzanas y cerezas, y son responsables por polinizar un tercio de la dieta estadounidense. Sin suficientes apicultores, la producción agrícola de EE.UU. podría desacelerarse, lo que obligaría a los consumidores a pagar más por sus alimentos y depender más de importaciones.

Los agricultores de almendras, que dependen casi exclusivamente de abejas melíferas para la polinización, han visto un aumento de 30% en el precio del alquiler de abejas desde 2006. Paramount Farms en California, unos de los mayores productores de almendras del país, ha empezado a considerar su propia operación de apicultura para asegurar una fuente independiente y estable de polinizadores a medida que los tiempos se ponen difíciles para los apicultores.

La crisis de las abejas melíferas se remonta a por lo menos 2006, cuando los colmeneros informaron por primera vez sobre un fenómeno inquietante conocido como desorden de colapso de colonia. Las abejas adultas simplemente estaban desvaneciéndose de sus colmenas, dejando atrás a las abejas más jóvenes, la reina y la miel.

Ahora hay alrededor de 2,5 millones de colonias productoras de miel, según el Departamento de Agricultura. La cifra se ha mantenido casi sin cambios comparado con hace 15 años, pero oculta el hecho de que el total de abejeros comerciales han disminuido en al menos varios cientos, mientras que la cantidad de aficionados ha crecido, acotó Tucker. El total de colonias ha disminuido frente a 6 millones en los 1940.

Hay señales de que actual invierno de EE.UU. (del 21 de diciembre al 21 de marzo) traerá perdidas más fuertes, precisó Tucker. Perdió casi 40% de sus colonias entre septiembre y noviembre.

Aún no está claro que es lo que está matando a las abejas. Los científicos lo atribuyen a una combinación de parásitos, pesticidas y mala nutrición, entre otros factores, pero no han determinado una sola causa.

El varroa, un ácaro parasitario que absorbe sangre, debilita a las abejas y trae enfermedades a la colmena, es un acusado común. En el laboratorio de abejas del Departamento de Agricultura en Beltsville, Maryland, los científicos diseccionan regularmente e inspeccionan abejas muertas, enviadas por colmeneros de todo el mundo, en busca de señales de este parásito.

“Si pudiéramos eliminar el varroa, estaríamos de vuelta a niveles de pérdida sostenibles”, anotó Jay Evans, un entomólogo de investigación en el Departamento de Agricultura.

Con tantas potenciales amenazas para sus abejas, los apicultores veteranos dicen que su trabajo se ha vuelto cada vez más caro y complejo.

El costo anual de mantener una colmena se ha cuadruplicado en los últimos 15 años, dijo Tucker. A un productor profesional ahora le cuesta alrededor de US$230.000 mantener 2.000 colmenas. Entre los componentes más caros figuran los tratamientos para ácaros y suplementos de proteína que respaldan la dieta de las abejas.

Por ahora, los apicultores dicen que se mantienen a flote gracias a los altos precios de la miel, que alcanzaron un récord de US$2,12 la libra en 2013, según los más recientes datos del gobierno, y las lucrativas cuotas de polinización que reciben de los agricultores

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