16 de febrero de 2015 12:07 PM
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Una buena zafra para la cebolla, pero hay dudas sobre el futuro del rubro

URUGUAY :   Para quienes estuvieron a buen resguardo de los perjuicios que ocasionó el exceso hídrico por las frecuentes e intensas lluvias que hubo durante el año pasado, la zafra 2014/15 de producción de cebolla puede considerarse buena, teniendo en cuenta la calidad del producto obtenido y la producción, afirmó a El Observador Agropecuario Gerardo […]

URUGUAY :   Para quienes estuvieron a buen resguardo de los perjuicios que ocasionó el exceso hídrico por las frecuentes e intensas lluvias que hubo durante el año pasado, la zafra 2014/15 de producción de cebolla puede considerarse buena, teniendo en cuenta la calidad del producto obtenido y la producción, afirmó a El Observador Agropecuario Gerardo Martínez, destacado productor en el rubro y directivo de la Asociación de Productores Agrícolas de Canelones (APAC).

Martínez explicó, en relación a la calidad y siempre considerando su realidad productiva, que la cebolla cosechada tiene el tamaño, el color y la sanidad adecuada, por lo que está totalmente apta para satisfacer las necesidades del consumidor.

No obstante, precisó que todo esto lo afirma en base a su realidad; le consta, puntualizó, que en muchos casos hay productores que tuvieron dificultades, en algunos casos muy importantes.

Explicó, al respecto, que en su caso utiliza una variedad denominada Sintética, que es el 30% de la cebolla producida en el país, una variedad “tardía” que no soportó las dificultades generadas por las lluvias excesivas, adversidad que impactó fuerte en el 70% del resto de la cebolla nacional, que es de la variedad Pantanosa.

En relación al volumen que se produjo en su establecimiento, visitado por El Observador Agropecuario en plena actividad de cosecha y procesamiento, en un área de 16 hectáreas se estima (resta para concluir la cosecha) que se logrará un rendimiento promedio de 43.000 kg/ha.

Es un registro muy bueno, más del doble de la media nacional estimada por fuentes oficiales.

Gerardo, quien está al frente de la empresa junto a su hermano Javier, produce habitualmente cada año en una superficie de 15 a 16 has. En cuanto al rendimiento, el obtenido esta vez es satisfactorio.

La producción se realiza en suelos propios y arrendados, en la zona de Canelón Grande, en Canelones, disponiéndose de riego para la totalidad del área cultivada con cebolla.

En relación a la rentabilidad, los precios que hoy se logran en el Mercado Modelo, en donde se comercializa el 100% de la cebolla, rondan los $ 300 por la bolsa de 20 kilos (al cierre de la semana pasada), lo cual en esta zafra cubre el costo productivo, sin dejar un margen de rentabilidad trascendente.

Gerardo puntualizó que tanto los costos productivos como los precios obtenidos varían con mucha frecuencia, incidiendo factores como la oferta y demanda y cómo se comporte sanitariamente el producto una vez que es estacionado a la espera de ser comercializado durante los meses siguientes a la cosecha.

Consultado sobre las principales dificultades que los horticultores hoy tienen para progresar en sus emprendimientos, señaló en primer lugar la inestabilidad del clima. También aludió a que en algunas ocasiones es complicado disponer en forma estable de personal debidamente capacitado para las diversas labores, y que se acceda a esos trabajadores cuando realmente se los necesita.

Indicó que todo incide: el costo del combustible, el de la energía eléctrica, el incremento en los salarios, que a veces hay que estar invirtiendo en mejorar la caminería, el costo de la maquinaria y el de otros insumos.
También, citó, incide el valor del dólar, porque no es lo mismo pagar un fitosanitario en dólares con la moneda estadounidense a $ 21 que hacerlo a casi $ 25.

Otro tema que suele ocasionar dolores de cabeza es el de la inseguridad. Han existido casos de hurto en los hogares, pero también a algunos productores mercadería, animales a quienes los tienen y herramientas.
Gerardo entiende hoy hay más o menos la misma cantidad de productores de cebolla que hace algunos años. El mercado está abastecido en la forma adecuada. No obstante, hay un signo de interrogación en relación al futuro, dado que, como en el universo de la horticultura nacional, el recambio generacional no es el adecuado. Por citar apenas un ejemplo, las hijas de Gerardo y las de Javier están enfocando su desarrollo profesional y laboral en otros rubros, ajenos a la granja.

“Acá el productor que baja los brazos lo hace porque no le queda otra, no porque no tenga los conocimientos o le falte capacidad para producir, baja los brazos contra su voluntad porque los desestímulos lo obligan”, reflexionó.

Sobre la importación, dijo que sobre el final de la zafra suele ocurrir que el producto falta, y entonces es un mecanismo necesario para no descuidar al consumidor. No obstante, precisó que a veces el ingreso ha sido excesivo. A esto se le añado un problema mayúsculo, el del contrabando, que sigue existiendo, no se ha podido controlar y además del perjuicio económico a los productores supone un riesgo fitosanitario.

Sobre el tema exportación, este productor recuerda que hace unos 10 años se exportó, cuando hubo un excedente de producción muy importante, pero solo a los efectos de descomprimir la oferta interna, sin que se haya logrado una rentabilidad adicional.

Enfocar el negocio hacia la exportación es complicado, dado que por diversos factores no se alcanzaría la competitividad para ambientar ese canal de venta. Por citar un caso, detalló que en el mercado argentino hoy el kilo de cebolla se comercializa a US$ 0,25 como mucho, unos $ 6, cuando acá por menos de $ 12 pesos de ingreso al productor se está por debajo de los costos.

Un cultivo que demanda trabajo todo el año

El manejo productivo de la cebolla en el campo se inicia en el mes de diciembre, con la solarización de los canteros para los almácigos.

En febrero, en otros predios, se prepara la tierra para instalar la cebolla que llegará desde los almácigos. Esa tierra recibe sustratos, se encantera y cuando surgen malezas se controla.

Desde el inicio de mayo y hasta los primeros días de junio se efectúa la siembra de la semilla en el área de los almácigos.

El 100% de la semilla utilizada es de producción propia. Solo en casos que la producción no sea suficiente se adquiere el producto a otros productores siempre que sus manejos y calidades sean similares a los que se realizan en la empresa.

Desde el inicio de setiembre y como máximo hasta el 10 de octubre se realiza la muda de los plantines desde el área de almácigos hacia la del cultivo definitivo. Si bien es un período de unos 40 días, dada la habitual ocurrencia de precipitaciones solo se dispone en realidad de 10 a 15 días para efectuar ese traslado.

La cosecha se inicia normalmente el día siguiente de Navidad y se extiende hasta el 10 de enero.

La cebolla se arranca y se deja secar sobre el cantero, tapada con su misma rama. Unos 20 días después (es decir desde el 15 de enero en adelante) de esa operativa está lista para ser recogida, depositada en vins y trasladada a la planta de packing.

En la planta propia de packing de la empresa la cebolla se descola, se cepilla y se clasifica por calibre.

Finalmente, se estaciona para su traslado inmediato al Mercado Modelo o al frigorífico.

Otros ganan más

Intermediación. La cebolla de la empresa Gerardo y Javier Martínez se vende a operadores mayoristas en el Mercado Modelo. Al cierre de la semana pasada el precio por kilo recibido osciló de $ 8 a $ 15, según la calidad y el calibre. Al mismo tiempo, en un balneario de la Costa de Oro, el productor observó en un supermercado que el kilo de cebolla costaba $ 79 al consumidor. Esa cebolla de $ 79 era de una calidad muy inferior a la de mejor calidad que el productor vende a un máximo de $ 15.

Trigo y zapallo

Complementos. Además de producir cebolla, Gerardo y Javier también producen zapallo Kabutiá y trigo. El zapallo se coloca en el Mercado Modelo. El trigo se remite a un molino. La utilización del trigo responde no solo a tener un rubro alternativo en la operativa comercial, como sucede con el zapallo: el uso fundamental es su ingreso al suelo en un esquema de rotación con la cebolla. Cada una o dos zafras, dependiendo del manejo del suelo, se planta trigo donde se cosechó cebolla

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