18 de febrero de 2015 13:26 PM
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El consumo de carne vacuna, entre los más bajos en 60 años

Parece una paradoja, pero mientras los argentinos consumimos actualmente más de 110 kilos de carnes en general, los cortes vacunos ocupan una de las porciones más bajas en los últimos 60 años. Si bien Argentina mantiene, cómoda, el primer lugar a nivel mundial como el país donde se consume más carne bovina, el avance de […]

Parece una paradoja, pero mientras los argentinos consumimos actualmente más de 110 kilos de carnes en general, los cortes vacunos ocupan una de las porciones más bajas en los últimos 60 años. Si bien Argentina mantiene, cómoda, el primer lugar a nivel mundial como el país donde se consume más carne bovina, el avance de los sustitutos, en especial el pollo, ha reducido las preferencias domésticas por la tradicional carne roja.
Durante el año pasado, cada argentino consumió 59,73 kilos de cortes bovinos, 4,1 kilos menos que 2013, cuando la demanda interna absorbió 63,83 kilos por persona, según los números del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). En términos de volumen significa una retracción de 164 mil toneladas anuales.

El consumo vacuno en 2014 fue el tercero más bajo de los últimos 60 años. Apenas por encima de los registros de 2012 (59,28 kilos) y 2002 (58,60 kilos). Lejos parecen haber quedado los 98 kilos por persona al año que se consumían a finales de 1958.

La pérdida del poder de compra del salario, frente al valor de la carne al mostrador, es una de las razones del porqué de la retracción. “Esta caída interanual del orden de 6,5 por ciento en el consumo aparente se dio en un contexto en el cual los precios corrientes al consumidor de la carne vacuna se incrementaron, en promedio, un 42 por ciento, levemente por encima de los incrementos promedio observados en un conjunto amplio de bienes y servicios a lo largo del mismo período, (39,7 por ciento), y moderadamente por encima de la variación promedio de los salarios privados, que fue de 35 por ciento”, sostiene el Ipcva.

El pollo vuela

Mientras los cortes vacunos pierden peso en el dieta, el pollo ganó en protagonismo. En 2014, el consumo aviar llegó a 41 kilos, por encima de los 38 kilos con los que había cerrado la demanda el año anterior. El crecimiento representó 120 mil toneladas. Durante el último año, la relación de precios entre la carne aviar y la bovina favoreció a la de pollo. Mientras que en 2010 se necesitaba 2,5 kilos de pollo para comprar un kilo de carne vacuna, hoy esa relación supera los tres kilos. La sobreoferta de carne avícola que muestra el mercado interno, debido a una merma en las exportaciones, hace que sus precios sean muy competitivos. Durante los últimos dos meses de 2014, los envíos de pollo argentino al exterior cayeron 45 por ciento. De las 55,98 mil toneladas exportadas en noviembre y diciembre de 2013, el volumen se redujo a 30,3 mil toneladas en el último bimestre del año pasado.

La crisis venezolana, principal destino del pollo argentino, incidió para que parte de la producción que se iba a exportar se volcara al mercado interno. De las 8.221 toneladas compradas por el país caribeño en octubre pasado, los envíos se redujeron significativamente a 962 toneladas durante el último mes del año pasado, según el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

En la ingesta nacional de proteína animal, el cerdo también avanza. En 2014, el consumo de cortes frescos creció un kilo por habitante y se ubicó en 11 kilos por persona. A eso hay que agregarle la demanda doméstica de embutidos, con lo que las preferencias por el cerdo llegan en la actualidad a alrededor de 13 kilos per capita . Sólo en carne vacuna, de pollo y de cerdo, el consumo argentino de proteína animal ronda los 113 kilos por habitante al año.

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