18 de marzo de 2015 15:12 PM
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Glifosato, industria nacional

CompartiremailFacebookTwitterDurante la cadena nacional del 11 de febrero, Cristina anunció la inversión de 150 millones de pesos para la empresa de Pilar TRANSCLOR para la producción de potasa cáustica, insumo básico del glifosato, uno de los agrotóxicos más peligrosos para la salud. Casos de cáncer infantil, infertilidad y tantas otras enfermedades, son producto de su […]

Durante la cadena nacional del 11 de febrero, Cristina anunció la inversión de 150 millones de pesos para la empresa de Pilar TRANSCLOR para la producción de potasa cáustica, insumo básico del glifosato, uno de los agrotóxicos más peligrosos para la salud. Casos de cáncer infantil, infertilidad y tantas otras enfermedades, son producto de su utilización indiscriminada, tanto para aquellos expuestos a su fumigación, como a su ingesta inconsciente. Sustitución de importación, veneno argentino.

El pasado 11 de febrero, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, inauguró por cadena nacional la ampliación de la planta TRANSCLOR S.A de Pilar, para la producción de potasa cáustica, insumo básico para producir glifosato, el “fertilizante por excelencia en la siembra de soja”.

“La potasa cáustica se importaba totalmente. Esta empresa, que ya producía soda cáustica decidió incorporar esta línea de producción y hoy podemos hablar de sustitución de importaciones en materia de potasa cáustica. Ya no necesitamos más para la industria agrofertilizante”, explicó en aquel entonces la Presidenta.

A partir de esta inversión de 150 millones de pesos, TRANSCLOR S.A podrá producir 75 toneladas de potasa cáustica para abastecer en un 100 por ciento al mercado local y sustituirá importaciones por 20 millones de dólares.

Esto quiere decir que, desde el 11 de febrero, la Argentina comenzó a producir la materia prima del glifosato, uno de los agrotóxicos más dañinos y venenosos para la salud de los seres vivos, incluidos los humanos.

El glifosato es un herbicida utilizado para eliminar todo tipo de arbustos e insectos indeseables que perjudiquen, de alguna manera, las plantaciones modificadas genéticamente, únicas capaces de resistir sus químicos.

En nuestro país se introdujo por Monsanto en 1996 para las plantaciones de soja, maíz y algodón. Desde aquel entonces, hasta la fecha, empresarios agropecuarios comenzaron a utilizar el glifosato de forma masiva porque, al resistir el cultivo, se aplica indiscriminadamente en las fumigaciones aéreas. En estos casi 20 años, su uso creció en un 800 por ciento.

Las consecuencias de la fumigación sin control de glifosato son catastróficas. “Hay muchísimos casos de cáncer infantil. Cada día nos llegan más crónicas de víctimas. En el partido de Ramallo, un pueblo sojero, donde recientemente se celebró la ExpoAgro donde van distintos políticos como Scioli, Macri y Massa, lo organiza Clarín y La Nación, es decir, todos los componentes de ese establishment sojero, que disfrazan este modelo de progreso que va a traer más beneficios para el país, lo cierto es que promocionan un monocultivo que no sólo destruye a nuestra economía, sino a nuestra salud”, apuntó a La Noticia1 Juan Spineto, de la Asociación de Abogados Ambientalistas.

Si bien se han presentado proyectos de ley para la prohibición y regulación de este agrotóxico, todos han sido “cajoneados” por diversas vinculaciones entre políticos y empresarios ligados al agronegocio.

Sin embargo, el glifosato no sólo contamina a las personas expuestas a la fumigación directa. Según explicó a este medio Spinetto, en las ciudades “el 90 por ciento de los productos alimenticios que hay en una góndola son hechos a base de soja o maíz transgénico y son, a su vez, altamente fumigados”.

“Por eso en la ciudad hay cada vez más casos de infertilidad, más celíacos. Si se toma una muestra de sangre, como lo hicieron en Mar del Plata, va a salir que tiene agroquímicos en sangre. No sólo el glifosato, hay varios y mucho más peligrosos”, remarcó.

En relación a la producción local de glifosato, posible gracias a la inversión millonaria del Gobierno nacional, Spinetto expresó: “Escuchamos por cadena nacional a la Presidenta diciendo alegremente que el glifosato era el fertilizante por excelencia. En realidad no es un fertilizante sino un herbicida o un agrotóxico. Está lejos de regularse o prohibirse su uso, se va a tratar de naturalizar. Presentan este tipo de cosas como logros cuando en realidad le está costando la salud a un pueblo”.

En la provincia de Corrientes, este mes dará inicio un juicio oral por la muerte de un niño a causa de Endosulfan, un insecticida comúnmente utilizado en Argentina, prohibido a nivel mundial por el Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), desde que falleció el pequeño de cuatro años, Santiago Nicolás Arévalo.

En tanto, en la provincia de Córdoba, durante el 2012, se celebró el primer juicio en Latinoamérica con condena penal para aplicadores de agroquímicos. Mientras en Argentina se celebra la posibilidad de producir el insumo básico del glifosato, en Europa se está prohibiendo y restringiendo los cultivos transgénicos.

“Evidentemente, somos el territorio sacrificio para producir biocombustible, forraje y alimentos de alta toxicidad. Hay realmente una complicidad política y periodística muy grande para ocultar esta problemática de la fumigación. El 25 de marzo, desde el Obelisco, se va a hacer una gran manifestación por las víctimas anónimas en todo el país por el uso de agroquímicos”, adelantó Juan Spinetto a LaNoticia1, en el marco del evento mensual “Todos los 25 hasta que Monsanto se vaya”.

La utilización indiscrminada de agrotóxicos en nuestro país es en verdad una catástrofe sanitaria, donde miles de argentinos son fumigados a diario y otros tantos millones consumen comida envenenada sin siquiera saberlo.

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