22 de marzo de 2015 11:10 AM
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El verdadero valor del pasto

En una jornada de la firma Picasso se hizo una puesta a punto de los conocimientos sobre forrajes y su rol en la nueva ganadería. Cuánto cuesta la materia seca de pasturas y suplementos, una clave para la toma de decisiones. Cómo se posiciona el semillero frente a los cambios por venir.

Muchos ganaderos evalúan la conveniencia de hacer una determinada pastura en base al precio de la semilla pero lo que deben mirar es el costo de la materia seca (MS), que es lo que el animal puede aprovechar. Se piensa que una alfalfa, por ejemplo, es más cara que un agropiro, pero los números dicen otra cosa”,  planteó el Ing. Exequiel Bustillo en la jornada del semillero Picasso, que se llevó a cabo recientemente en Buenos Aires. Y detalló que “monitorear el costo de la materia seca de los pastos permite hacer comparaciones entre ellos y con otros alimentos como henos, silos y granos, que cumplen distintas funciones en una dieta balanceada. Una información clave a la hora de planificar un sistema ganadero”.

 

Bustillo es asesor técnico en Buenos Aires, Sur de Santa Fe y Córdoba y evaluó los costos de distintos cultivos forrajeros, implantados bajo el mismo esquema de siembra directa, incluyendo el barbecho químico, el precio de la semilla, la fertilización y el control de malezas e insectos. También, consideró un manejo adecuado del recurso, un pastoreo en momentos de buena digestibilidad, una eficiencia de cosecha promedio, y el mantenimiento y la amortización anual de las pasturas.

 

“A valores de hoy, una alfalfa que produce 12.000 kg de MS/ha tiene un costo de 4 centavos de dólar por kilo de materia seca. Es decir que, aunque la semilla sea más cara, brinda un alimento más barato que el agropiro y la grama rhodes, que se destinan a campos bajos, y llegan a los 7 centavos de dólar”, subrayó.

 

Según el profesional, un aspecto que puede elevar los costos es la pérdida provocada por malezas. “Si no se hace un buen control en los primeros 90 días, esa misma alfalfa podría dejar de producir unos 3.000 kg de MS/ha/año, con lo que el valor del kilo de materia seca sería mucho más alto. Si transformamos el pasto faltante en carne, serían unos180 kg/ha  menos, que al valor actual del novillito, casi equivalen al costo de implantación de la pastura, hoy de 447 U$S/ha”, advirtió.

 

 

 

Pensando en la dieta 

“Históricamente, se tomaba al pasto como el único recurso para producir carne. Hoy vemos que es un ingrediente más dentro de la dieta y que hay que balancearla, de acuerdo al objetivo de producción y a la categoría de los animales, con otros forrajes y concentrados”, dijo Bustillo.

 

Por eso, el especialista calculó los costos de la materia seca de los henos, silos y granos y comparó los resultados. “Se decía que el pasto era lo más barato y que los suplementos eran caros, pero el heno de alfalfa cuesta 5 centavos de dólar por kg/MS. Sin embargo, muchas veces dejamos que se pase una pastura perdiendo valor nutritivo para no gastar en la confección de reservas, lo que significa producir menos carne”, comentó.

 

En cuanto al silo, indicó que “cuesta un poco más, hay que tener la plata en el momento que se hace, pero no es inaccesible; el de maíz, por ejemplo, está en 9 centavos de dólar y el de sorgo en 8 centavos. La ventaja es que en una pequeña superficie se obtiene una gran cantidad de materia seca, en poco tiempo y con un solo corte”. Por último, señaló que “los granos producidos en el campo del ganadero tienen costos de materia seca equivalentes a los de los pastos: 7 centavos la de maíz y 6 la de sorgo”.

 

 

En síntesis, para Bustillo la nueva ganadería cuenta con una amplia disponibilidad de pastos y suplementos, algo que años atrás no se tenía en cuenta. Lo importante es hacer una buena planificación para lograr los recursos necesarios en el momento oportuno y cubrir los requerimientos de los animales de modo que éstos expresen su potencial en cada etapa productiva. “Aprender a manejar los forrajes es de bajo costo y alta rentabilidad. Una vaca bien alimentada devolverá la inversión en terneros y, si a éstos se les da dietas balanceadas, ganarán suficiente peso durante toda la recría. La llave está en el conocimiento”, concluyó.

 

Seguidamente, y ante la proximidad de la siembra de forrajeras, el Lic. Ricardo Martínez Peck, consultor en maquinaria agrícola, resaltó la importancia de hacerla en el momento preciso. En ese sentido, aclaró que “la ganadería es un nicho para la industria de la maquinaria, por lo tanto no se dispone de equipos especiales para pasturas ni hubo avances al respecto en los últimos años. Si no se consiguieran sembradoras que coloquen la semilla a 17,5 cm, considerando que una mayor distancia entre hileras podrá afectar la eficiencia de cosecha, es mejor hacerlo al voleo y pisar con el rolo, antes que desaprovechar la crítica ventana de oportunidad que muchas veces brinda el ambiente”.

 

 

Divulgando conocimientos

A la hora del cierre el Ing. Agr. Gustavo Picasso, Presidente de Picasso y tercera generación en la firma, se refirió al mercado de semillas forrajeras. “En 2000, las empresas del sector nos propusimos tecnificar la industria de semillas y la producción de pasturas. Pero, poco después, se restringieron las exportaciones de carnes y la hacienda se destinó al consumo interno, terminándose más liviana. Con ello, se pasó directamente de la cría al feedlot salteándose la recría que es la etapa más rentable para producir kilos a pasto. Por eso, hoy estamos atrasados con nuestros objetivos”, afirmó.

 

Sin embargo, en estos años, según Picasso, avanzaron mucho los estándares de calidad de las semillas argentinas. “Prueba de ello, es que estamos exportando a pesar de competir con países como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda que tienen condiciones agroecológicas ideales para la producción”, aseguró.

 

De cualquier modo, el directivo aconsejó a los productores que “por más que utilicen buenas semillas es importante que las testeen, hay que saber qué se está sembrando. Para ello, hay que tomar muestras en forma adecuada y enviarlas a un laboratorio con experiencia en forrajeras, que siga el protocolo para la especie en cuestión”.

 

Finalmente, Picasso destacó: “si bien en los últimos años, nuestra empresa lanzó nuevas variedades de forrajeras, no hicimos encuentros técnicos, queríamos ver cómo evolucionaba el mercado. Ahora, notamos un cambio, por eso reanudamos las charlas y esto significa que volvemos a creer que la ganadería tiene futuro”.

Por Liliana Rosenstein

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