25 de marzo de 2015 15:36 PM
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Por el derrumbe de precios, dejan de cosechar naranjas

CRISIS EN LAS ECONOMIAS REGIONALES. Los productores de Entre Ríos y Corrientes pierden plata si venden la fruta. Dicen que hay 60 mil empleos en riesgo.c

Los números de la crisis que acecha a otra importante economía regional son gráficos. Un consumidor de Buenos Aires paga de 8 a 12 pesos por kilo de naranjas. La fruta se vende en el Mercado Central a un valor muy inferior, unos 2 pesos. Pero el productor de Entre Ríos y Corrientes -principal zona productora de cítricos dulces- cobró apenas 40 centavos por kilo. El desfasaje es tan grande que muchos deciden no cosechar: lo que ganan ni siquiera cubre el costo de enviar la fruta al mercado.

Mucha naranja Valencia que debía haberse cosechado el año pasado sigue colgando de los árboles. Mucha otra ya cayó y se pudrió sobre el suelo. Las cámaras de frío están abarrotadas y tampoco la industria juguera recibe mercadería, porque no sabe qué hacer con los stocks que ya tiene. La sobreoferta es enorme y deprime los precios justo cuando debe arrancar la temporada. En el norte entrerriano y el sur de Corrientes ahora comenzó la cosecha de la mandarina Okitsu. Los productores se ilusionaron con una mejoría.

 

Pero nada.
La crisis de esta importante región citrícola se venía insinuando desde hace rato: luego de una feroz helada en 2013, que destrozó la producción, el año pasado la oferta de naranjas y mandarinas comenzó a recuperarse, y en 2015 se estima aumentará otro 20%.

En total, la Argentina produce unas 800 mil toneladas de naranjas y otras 400 mil de mandarinas. Pero como el mercado interno no absorbe ese volumen, es clave lo que suceda con la exportación. El año pasado se enviaron afuera unas 160.000 toneladas de ambas frutas. Pero este año parece imposible repetir esa marca, porque la Argentina ha dejado de ser competitiva. El cóctel incluye tipo de cambio atrasado y devaluación en Rusia y la Unión Europea. En Chajarí, epicentro de esta región productiva, hay dos exportadoras grandes. Una ni siquiera abrió. La otra trabaja al 20%.

El titular de la Federación del Citrus de Entre Ríos, Dante Grigolatto, dice que los mercados de exportación demandan fruta, pero que la Argentina hoy solo podría venderles a pérdida. Por eso reclama un subsidio de 3 dólares por caja de fruta destinada al exterior, para impulsar los embarques y descomprimir la oferta en el mercado interno, que es abastecido sobre todo por el pequeño productor.

Días atrás, mientras en las quintas se marchita mucha fruta, productores de Villa del Rosario tiraron 100 toneladas de naranjas al basurero municipal.

Javier Siviero, de la correntina Mocoretá, explicó que lamentablemente no quedan muchas opciones, porque el costo de mandar esa fruta al mercado es de 35 pesos por cajón (incluyendo cosecha, empaque y flete), que es lo mismo o menos de lo que embolsa el productor. “Así no hay forma de sostener esto en funcionamiento”, advierte. Teme sobre todo por la mano de obra que demanda el sector, unas 60.000 personas con cada temporada.

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