27 de marzo de 2015 14:54 PM
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Cría, alimentar al ternero

Entre las técnicas de alimentación no convencionales de los terneros se encuentran el creep feeding y el creep grazing, que al favorecer el desarrollo corporal de éstos los prepara para el destete.

Creep feeding y creep grazing son semejantes porque en ambos casos se asegura al ternero un alimento de mayor calidad que él que recibe su madre y en ninguna de las técnicas, el vientre tiene acceso a esa ración diferencial. En cuanto a las diferencias, en creep feeding se ofrece al ternero un suplemento concentrado balanceado en proteína y energía y en creep grazing sólo forraje, pero de mejor calidad.

 

Creep feeding

Este método consiste en brindarles a los terneros mamones una alimentación especial para complementar a las pasturas que tienen acceso junto con los vientres.

Se busca producir terneros más pesados, que aquellos que podrían lograrse con una alimentación que sólo se base en la leche y en el forraje con el que se alimentan junto a las vacas.

Los establecimientos de cría pueden adoptar esta técnica para mejorar las ganancias de peso diarias de los terneros, sobre todo en aquellas regiones o épocas en que el forraje no presenta la calidad y/o la cantidad suficiente como para mantener elevados niveles de ganancia de peso al pie de la madre.

En algunos mercados, el ternero en estas condiciones puede estar lo suficientemente gordo para la faena. Si van a un sistema de engorde inmediatamente después del destete, aquellos que se manejaron con la técnica de alimentación diferencial se terminarán en un período más corto que aquellos que no han sido alimentados de manera diferenciada.

En casos de disponibilidad limitada de forraje o de calidad inferior, el creep feeding es más económico que suplementar a todo el rodeo.

 

Ventajas

– Se obtiene un peso mayor del ternero al destete (los terneros suplementados al pie de la madre son entre 20 y 35 kg más pesados al destete). En general el aumento de peso que se puede lograr con el creep feeding ronda los 0,9 kg/día, cuando un ternero al pie sin alimentación diferenciada logra 0,750 kg/día. Cuanto menor sea la ganancia de los terneros sin suplementar, mayor va a ser la diferencia de peso al destete con los suplementados.

– Permite cubrir el déficit de uno o más nutrientes mediante la suplementación.

– Se logra una tropa de terneros que al destete va a ser más pareja.

– Disminuye el estrés del ternero al destete al estar habituado a las instalaciones (corrales, escamoteadores, comederos, etc).

– Facilita su ingreso a un planteo de feedlot ya que la flora y la fauna ruminal están medianamente adaptadas y “ya sabe comer”. El porcentaje de diarreas por trastornos digestivos va a ser menor.

– Permite expresar el potencial genético máximo del crecimiento de los terneros.

– Mejora el desarrollo de los terneros seleccionados para toros sin tener que recurrir a un  manejo nutricional más complicado como él que emplean las cabañas.

– Mejora el valor de venta del ternero al destete, ya que optimiza la calidad de su res.

– Facilita el destete anticipado, ya que está familiarizado con el consumo de concentrado.

– Permite anticipar el servicio en vaquillonas, al favorecer su desarrollo.

– Mejora la eficiencia reproductiva del rodeo, ya que el ternero reduce el número de mamadas diarias (que actúa como inhibidor del celo).

– Mejora el porcentaje de preñez al segundo servicio de las vacas de primera parición con ternero al pie.

– Disminuye la competencia por forraje de calidad con su madre.

– Aumenta la producción de carne por hectárea mediante el aumento de la carga (33%) y en el ritmo de aumento de peso de los terneros, sin incidir negativamente en la fertilidad de las vacas. Los vientres llegan con mayor peso al destete (entre 20 y 40 kg), lo que resulta interesante en la comercialización de la vaca CUT (Cría Último Ternero).

– Posibilita poder realizar el destete a los 4 ó 5 meses de edad con el mismo peso que el destete tradicional (alrededor de los 160-170 kg), dándole a la vaca más tiempo para recuperar su estado corporal antes de la entrada al invierno.

 

Desventajas del creep feeding

El alto costo de la ración puede convertir a la técnica en antieconómica.

– Requiere mano de obra, instalaciones, alimento y pautas de manejo adicionales.

– El manejo puede ser complicado cuando se trabaja con rodeos con gran número de vientres con cría al pie, en potreros muy grandes, con monte, etcétera.

– La evaluación de la producción de leche o de la habilidad materna a través del peso del ternero que se realiza en las cabañas se verá enmascarada, lo que resta exactitud a la selección.

– En caso de que la recría posterior a la etapa de creep feeding sea con pasto de pobre calidad, los kilogramos adicionales ganados con la suplementación se perderán.

 

Implementación

Se requiere un corral que tenga una abertura de un metro de alto por debajo de la cual sólo pueda pasar el ternero al comedero cuando quiera comer la ración, impidiendo el ingreso de la madre.

Esta abertura se puede hacer colocando un caño entre dos postes o sacando los cuatro alambres inferiores en los corrales de siete hilos.

No se recomienda armar el corral con alambrado eléctrico ya que puede provocar un rechazo por parte de los terneros, al ser pateados si por inexperiencia tocan el alambre.

Este corral debe localizarse en el mismo potrero donde están las vacas, cercano a la bebida o a la sombra, es decir en lugares donde normalmente se concentra la hacienda. Se pueden colocar rollos cerca del corral de creep feeding para estimular la concentración de hacienda.

Los comederos pueden ser tipo tolva o bateas. La longitud de comedero para el caso de comederos tolva es de 5 cm lineales por ternero y 30 cm para el caso de las bateas.

Los 60 días es la edad para comenzar la suplementación, con un peso que ronde los 70 kg por ternero.

El acostumbramiento se puede lograr colocando los comederos al lado del bebedero, y rodear a la hacienda unas horas todos los días durante una semana, para que el ternero por curiosidad se acerque a los comederos y coma la ración.

También se lo puede acostumbrar permitiendo el acceso de las madres al corral, durante los primeros días, para que les enseñen a comer, o incorporar al lote terneros ya acostumbrados a comer ración para que hagan de señuelo para el resto. En algunos casos se puede agregar heno sobre los comederos para favorecer el consumo inicial.

Durante la primera semana conviene poner no más de 100 g de alimento por ternero y por día, en la segunda semana 200 g y 300 gramos en la tercera hasta llegar a consumo a voluntad.

El nivel de suplementación es del 0,75 al 1,5% de su peso vivo de un alimento balanceado con un adecuado nivel proteico para esta categoría de animales (15% de proteína bruta, ya que el resto del porcentaje proteico hasta alcanzar el 18% es aportado por la leche materna). Se considera necesario que la ración contenga un mínimo de 70% de TND, sin nitrógeno no proteico (NNP), más el agregado de micro y macrominerales. El alimento puede incluir algún ionóforo para mejorar la eficiencia de conversión. Es fundamental que sea una ración de alta palatabilidad, para inducir al ternero a consumirla desde edad temprana.

 

Respuestas esperadas en los terneros y en los vientres

Las respuestas esperadas al creep feeding pueden ser muy variables porque dependen de muchos factores: el peso inicial de los terneros, el tipo de alimento suplementado, el nivel de consumo, la base forrajera y la producción láctea de las madres.

En un principio la leche materna alcanza y sobra para cubrir los requerimientos del ternero y mantener altos niveles de ganancia de peso. Pero a partir de los 60-70 días de edad, empieza  a decaer la producción láctea mientras que los requerimientos del ternero siguen aumentando. Si no hay suficiente forraje de calidad disponible para los terneros, éstos no pueden desarrollar su nivel de ganancia potencial. En condiciones promedio de pastoreo en los campos de cría la calidad no es suficiente para obtener estos altos niveles de ganancia de peso, máxime cuando normalmente se produce una baja en la calidad de las forrajeras a medida que avanza el verano.

Por lo tanto, las respuestas diferenciales al creep feeding serán mayores cuando el testigo esté más lejos de lograr sus ganancias potenciales, situación en que la suplementación tendrá un mayor efecto aditivo y una menor sustitución.

Esto ocurre cuando la oferta forrajera está limitada por baja disponibilidad, baja calidad o alta carga animal, cuando la producción láctea de la madre es menor por tratarse de vaquillonas, vacas muy viejas o con baja capacidad genética para la producción de leche. O cuando los terneros poseen un alto potencial genético de crecimiento que no logran alcanzar con el aporte de leche y pasto solamente.

En las vacas, madres de terneros bajo el sistema de creep feeding, se pueden observar mejoras en su estado y diferencias de peso con respecto a las de lotes sin suplementar. Las diferencias se hacen evidentes a partir del tercer mes de lactancia, haciéndose cada vez mayores hasta el destete. El diferencial de peso extra en vientres a cuyos terneros se les suministró alimento balanceado a partir de los dos meses de edad puede variar entre 20 y 40 kg al momento del destete. Estos kilos extras para las madres no sólo representan un mejor estado para entrar en la restricción invernal, sino que, si se comienza temprano con la suplementación también pueden impactar durante la época de servicio, obteniendo una mejor performance reproductiva con mejores niveles de celo y concepción. Estos kilos extras en las vacas se deben principalmente a la sustitución de forraje en los terneros que reducen la carga efectiva del potrero dejando mayor disponibilidad forrajera paralas madres.

Por lo tanto, la técnica del creep feeding aumenta la producción de carne del rodeo de cría a través de un mayor peso al destete, un mejor peso de la vaca y un potencial aumento de carga.

 

Creep grazing

Gil, en 1987, sugirió que los terneros que provenían de vacas de alta producción de leche podían estar sujetos a un mayor estrés al destete, comparativamente con aquellos que habían sido más independientes de la leche de sus madres.

Hollowaid y Butts, en 1983, encontraron que terneros Angus mantenidos en forrajes de alta calidad estaban más gordos al destete, comparados con terneros que habían pastoreado forrajes de baja calidad.

Luego del destete, los terneros que eran más gordos perdieron grasa pero ganaron en estructura corporal durante el subsiguiente período de pastoreo, lo que trajo aparejada una mayor capacidad de engordar que aquellos terneros que habían estado más delgados al momento del destete.

Por todo esto, se determinó la importancia creciente de alimentar a los terneros en sistemas de cría con forrajes de alta calidad.

En los sistemas de cría, el alto peso del ternero al destete no está asociado con la buena alimentación de la madre o con la producción de leche, sino con la suficiente oferta de forraje de buena calidad que se debería dar cuando aún está al pie de la madre.

Esto puede lograrse mediante una técnica conocida como creep grazing.

Se trata de una práctica que permite a las crías pastorear áreas a las cuales sus madres no pueden acceder al mismo tiempo.

El propósito consiste en maximizar el consumo de materia seca digestible por parte de los terneros, permitiéndoles el acceso a mayor cantidad y calidad de forraje del que está disponible para sus madres.

En relación con la técnica de alimentación diferencial o creep feeding de granos, el creep grazing puede bajar los costos. Aumenta los pesos de destete a través de la suplementación de nutrientes a la leche de las vacas con nutrientes derivados de forraje de alta calidad. Si los terneros y sus madres pastorean juntos, la cría generalmente es incapaz de competir cuando la masa de forraje se hace limitante. El creep grazing es más beneficioso cuando el rodeo se maneja con altas cargas de hacienda y hay un alto grado de utilización de forraje disponible.

Cuando la calidad y la cantidad del forraje son altas en la parcela que se pastorea, tanto para las vacas como para los terneros, la ventaja disminuye. Al bajar la cantidad y la calidad del forraje, la producción de leche de la vaca decae. Y aumentar la producción de leche de la vaca es menos efectiva que aumentar la ganancia de peso del ternero proveyéndole forraje de alta calidad a través de técnicas de alimentación diferencial.

Chessmore, en 1979, sugirió que el creep grazing, puede aumentar los pesos de destete en promedio entre 23 y 27 kg. Experimentos desarrollados en Lousiana, mostraron un promedio de 47 kg más en terneros manejados con creep grazing que sin este tipo de pastoreo.

Ha sido especialmente sugerido para vaquillonas de primera parición, ya que los terneros llegaron más pesados al destete y las vaquillonas entraron al invierno en mejores condiciones corporales (Chessmore, 1979).

Los terneros comienzan el creep grazing a una edad temprana. Decker y colaboradores en 1986, encontraron que los terneros inician el pastoreo a partir de los 30 días después del nacimiento. El creep grazing se va incrementando luego que los terneros cumplen de 3 a 4 meses, cuando la producción de leche de la vaca empieza a declinar y los requerimientos de alimentación de los terneros aumentan.

Como se mencionó, en esta práctica, se le ofrece al ternero pasto de diferente calidad del que se da a la madre y al que ésta no tendrá acceso. El sistema se puede realizar de dos maneras:

Dejando que los terneros pastoreen sectores que hayan sido sembrados con ese fin con forraje de más alta calidad que él que se le ofrece al rodeo en general y que se encuentra en zonas cercanas a la pastura base.

Permitiendo, en el plan de rotación, que los terneros ingresen antes que las madres en las pasturas de manera que aprovechen el forraje de más alta calidad y más palatable, primero.

La clave para el éxito de esta práctica se basa en que la pastura que se le ofrece al ternero sea de mayor calidad. Si donde pastorean con la madre es de buena calidad, los terneros difícilmente entrarán en las áreas reservadas. Ensayos diversos han demostrado que cuando las madres pastoreaban una pastura “algo pasada” en base a festuca alta y los terneros ingresaban a una pastura reservada en base a cebadilla y trébol, hubo resultados significativos, mientras que cuando pastoreaban con la madre una pradera compuesta por pasto ovillo y trébol, no mostraron ninguna respuesta (Gerrish, 1986). Es decir, que la factibilidad de este sistema está condicionada a la pastura base del rodeo. Aparte de la pastura de mayor calidad, deberá tener factores extra que atraigan al ternero, como áreas con sombra, por ejemplo.

Una ventaja general que se agrega es que hay muy poco estrés para el ternero y para la vaca en el momento del destete. El ternero se ha acostumbrado a ausencias cada vez más largas de su madre.

El destete se realiza simplemente cerrando la puerta entre el ternero y la vaca, ya que mientras ambos animales continúan sintiéndose cerca en sus respectivas parcelas se completa el proceso de destete con un mínimo de estrés.

Como principal desventaja, obliga a tener pasturas conjuntas de distinta calidad, algo no siempre posible.

Por Oscar Ferrari.

Ingeniero agrónomo. Director de Difusión ganadera.

Fuente:

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