28 de marzo de 2015 11:40 AM
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Preste atención al método de riego del cultivo de pepino dulce

CompartiremailFacebookTwitterEl pepino dulce, también conocido como pepino melón, es un fruto que se produce en el país en zonas como Ibarra, Checa, San Antonio de Pichincha, Píllaro, Patate, Loja, entre otras, y es apetecido en el mercado europeo. Una de las ventajas de esta variedad de pepino para su comercialización es su resistencia al traslado […]

El pepino dulce, también conocido como pepino melón, es un fruto que se produce en el país en zonas como Ibarra, Checa, San Antonio de Pichincha, Píllaro, Patate, Loja, entre otras, y es apetecido en el mercado europeo. Una de las ventajas de esta variedad de pepino para su comercialización es su resistencia al traslado por una semana sin la necesidad de refrigeración.
Para incursionar en este cultivo hay que tomar en cuenta varios aspectos, como por ejemplo la preparación de la tierra y el riego.

Una ventaja de este cultivo es que es poco exigente con los fertilizantes y da buenas producciones con un manejo adecuado de los suelos.
Al menos ocho días antes de realizar la siembra es necesario preparar el terreno utilizando unas 300 fundas de gallinaza y 100 de humus de lombriz por cada hectárea. Luego se debe hacer el arado de preferencia mecánico. Para la siembra se deben preparar surcos con una separación de entre 80 centímetros y un metro, dentro de hileras, separadas entre sí por alrededor de un metro y medio.

 
Riego
Al ser una planta con un sistema radicular poco profundo requiere de un manejo adecuado del riego, procurando que sea constante desde el comienzo del cultivo hasta que los frutos han crecido a un tamaño adecuado. Sin embargo, hay que tener cuidado con el riego en la época de floración, limitándolo un poco. Las técnicas de riego son variadas, pero la de goteo por lo general es una buena opción para este cultivo porque permite mantener el suelo húmedo, evitando el estrés hídrico, pese a que esta planta es bastante tolerante a esta condición.
Otro método, denominado “por inundación”, se realiza con surcos entre las hileras, y es recomendable en zonas con alta pluviometría y en terrenos llanos. Un inconveniente que presenta es el alto requerimiento de agua y que favorece la proliferación de malas hierbas.
Aunque el método por aspersión puede ser utilizado para evitar las ligeras heladas, un factor en contra es que puede facilitar la aparición de enfermedades fúngicas. Sin embargo, al igual que el de goteo, no requiere de terrenos llanos y puede aplicarse en zonas con pendientes pronunciadas

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