29 de marzo de 2015 13:15 PM
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Glifosato, una polémica eterna

La calificación que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) hizo sobre el glifosato revivió una discusión de fondo sobre el modelo de producción mundial de alimentos.

La información fue generada y difundida en la semana por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), la que depende de la OMS, la que clasificó al glifosato en la categoría 2A, la que lo califica como “probable cancerígeno para humanos”.

 

A primera vista, la resolución de la entidad calificaría para avanzar en algún tipo de prohibición o mayor regulación al producto. Sin embargo, en la misma categoría también ubica a productos como el “mate caliente, el café, los teléfonos celulares o la exposición prolongada a los productos de peluquería” como eventuales cancerígenos, sobre los cuales no pesa ninguna polémica ni sospecha de entidades ambientalistas.

 

Por supuesto que la empresa Monsanto rechazó el comunicado y sostuvo que “todos los usos del glifosato para el cuidado de los cultivos incluidos en la etiqueta de los productos son seguros para la salud”. Acusando a la entidad de una agenda “sesgada”, la empresa opinó que el IARC es uno de los cuatro programas de la Organización Mundial de la Salud que han revisado la seguridad de glifosato y su clasificación “es incompatible con las evaluaciones de los otros programas”.

 

En declaraciones a Campolitoral, el titular de la comisión de Agricultura de CARSFE, Ing. Agr. Martín Favre, reconoció que los agroquímicos o fitosanitarios no son inocuos, de allí la importancia de las Buenas Prácticas Agrícolas para lograr una agricultura sustentable. “Los agroquímicos forman parte del sistema de producción de alimentos y la ciencia va desarrollando nuevas drogas con menor toxicidad. Por eso la importancia de la rotación de cultivos y la integración de actividades como la ganadería”, para reducir el uso de estos productos.

 

Prohibir de manera preventiva significaría retroceder. El control, la fiscalización y el trabajo integrado de entidades públicas y privadas ha logrado ser un modelo exitoso de trabajo integrado entre la producción y el cuidado de la salud y el medio ambiente en varias localidades de nuestra provincia, que dejaron la polémica atrás.

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