16 de abril de 2015 11:59 AM
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Más de 900 mil empleos directos están en riesgo por la crisis de las economías regionales

El atraso cambiario, la inflación y la caída de la demanda están llevando a la quiebra a miles de productores.

Un informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) al que accedió La Política Online alerta que actualmente hay más de 900.000 empleos directos que se encuentran en riesgo extremo a partir de la crisis que atraviesan las economías regionales.

El documento solicita la urgente disposición de aportes a los productores en situaciones terminales “para evitar su desaparición”. Por tal motivo, la Comisión de Economías Regionales de la CAME, en su reunión nacional, se declaró en “estado de alerta y movilización”.

Dicho encuentro se llevó a cabo anoche en la ciudad de Buenos Aires y contó con la presencia de más de 300 productores representantes de 128 entidades de 22 provincias y 28 complejos productivos, quienes relataron el crítico escenario que se vive en el interior del país.

Los disertantes, justamente, coincidieron en señalar que el creciente atraso cambiario, la fuerte carga tributaria y la caída en los precios internacionales de muchos productos generaron un cóctel explosivo que está llevando a la quiebra a miles de productores.

Este escenario, además, se vio agravado por las devaluaciones del real en Brasil y del rublo en Rusia que disminuyó notablemente la demanda y el poder de compra de dos de los principales compradores internacionales de productos regionales argentinos.

La caída de la demanda internacional afectó a productos tales como la cebolla, lácteos, peras, manzanas, pasas de uva, vinos, ajos, ciruelas secas, azúcar, tabaco, algodón y naranjas, entre otros, siendo las regiones de Buenos Aires, Cuyo y Río Negro las más golpeadas.

“En muchas actividades ya se está anticipando que este año no se cubrirán los costos”, advirtió a LPO el presidente de Economías Regionales de CAME, Raúl Robín. “La situación tienden a agravarse día a día y las soluciones no aparecen”, apuntó.

“Necesitamos que se eliminen las retenciones a las producciones que están en crisis y activar de manera urgente compensaciones cambiarias automáticas para poder obtener un tipo de cambio más competitivo”, reclamó Robín.

En este escenario, la actual devaluación a cuenta gotas que intrumenta el Gobierno nacional no alcanza ni por lejos a compensar la suba de costos internos. Esto ocurre, de alguna manera, porque el equipo económico kirchnerista intenta evitar que se dispare la inflación.

El tema es que, según el no-intervenido IPC San Luis, en 2014 la inflación llegó al 39,1 por ciento, mientras que para el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) del INDEC, se registró el año pasado un incremento del 28% versus una depreciación del peso del 11%.

Así las cosas, los representantes de las Economías Regionales reclamaron también una reducción de cargas laborales a las producciones; la eliminación del impuesto a los débitos y créditos; y una agilización en la devolución de IVA y reintegros a las exportaciones.

Del mismo modo, en el Congreso anual pidieron compensar distancias a puertos o mercados concentradores con tarifas diferenciales por producto y por región y subsidiar los precios del gasoil (que aumentaron 17,3 veces de 2001 a la actualidad).

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