2 de mayo de 2015 12:26 PM
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La reventa de granos: la corrupción hecha sistema

Como con las entradas para los partidos de fútbol, la comercialización de granos también tiene establecido un sistema corrupto de reventa en el que el Gobierno es, ....

Como con las entradas para los partidos de fútbol, la comercialización de granos también tiene establecido un sistema corrupto de reventa en el que el Gobierno es, por lo menos, cómplice. Esta semana, en el congreso A todo Trigo que se realizó en Mar del Plata, bastó con poner la oreja en el lado B de lo que hablan productores, corredores y acopiadores para escuchar, repetidamente, los valores que se ofrecen por obtener toneladas de granos que vienen con los permisos de exportación ya aprobados. Sean ciertos o no los cuatro o siete dólares que se piden por tonelada de trigo o maíz liberada para la exportación, la cuestión es que se está hablando de un negocio millonario al que se lo comienza a tomar como algo natural.

 

Semanas atrás la Secretaria de Comercio se reservó 700.000 toneladas de maíz del cupo de 3,5 millones de toneladas que se abrieron para la exportación del cereal para distribuir directamente entre empresas y productores. Si la distribución corporativa de toneladas de exportación por medio de las cámaras Ciara-CEC y la kirchnerista Capeco ya dejaba bastante que desear, la incorporación de Comercio enturbia aún más la operatoria y aumenta las sospechas. Sus funcionarios tienen ahora un monto equivalente a más de 120 millones de dólares para distribuir.

 

La complicidad del Gobierno en la reventa de los permisos del grano de exportación del que tanto se habla por estos días reside en haber creado un sistema de discrecionalidad absoluta en la entrega de privilegios, cupos y permisos de exportación sin ningún tipo de parámetros establecidos. Los cupos, además de no permitir la competencia, generan una escasez artificial de mercadería para exportar y son, por lo tanto, el caldo de cultivo para la reventa. Un sistema armado, como dice un viejo refrán, “para crear dificultades y así poder vender facilidades”.

 

Desde mayo de 2006 cuando el entonces secretario de Comercio Guillermo Moreno intervino por primera vez el mercado del trigo cerrando las exportaciones, la metodología se fue perfeccionando año a año. De poco sirvieron las críticas y denuncias que realizaron por la distribución irregular de los registros de operaciones de exportación (ROE) los diputados radicales Jorge Chemes, Juan Casañas y Lucio Aspiazu entre otros, por parte de la disuelta Oncca.

 

El sistema también aguantó indemne la iniciativa de transparentarlo que intentó el ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, y su equipo en el inicio de su gestión. A fines del 2013 se habían propuesto impulsar la siembra del trigo por lo que anunciaron una revisión del sistema de la entrega de ROE por un procedimiento “claro, fluido, casi automático”. Bastaron pocas semanas para que el proyecto quedara en la nada. La Secretaria de Comercio lo frenó y las expectativas que se habían despertado entre los productores se derrumbaron.

 

Más allá de la reventa y corruptela que genera, el sistema de reparto de cupos ha demostrado ser tan ineficaz que ni siquiera puede hacer cumplir la palabra empeñada por el ministro Axel Kicillof que a principio de año afirmó que sólo se iban a autorizar permisos de embarque a los exportadores que pagaran el precio pleno del trigo. Como se sabe, los ROE que se autorizaron no cumplieron esa obligación.

 

Por algo en “A Todo Trigo”, Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, calificó al sistema de “nefasto y oscuro”.

 

La cadena del trigo o la cadena “saboteada”, como la define Enrique Erize, fue probablemente la más perjudicada. Un trabajo que se distribuyó en el congreso consigna que en las últimas ocho campañas trigueras los productores transfirieron 9600 millones de dólares, monto que en un 80% no fue a subsidiar a los sectores más pobres sino que fue a los ricos.

 

A esta altura es válido preguntarse por la obstinación que demostró el Gobierno en no cambiar el sistema a pesar de los repetidos fracasos tanto en superficie sembrada, volúmenes de producción como en precios al consumidor. Si la verdadera justificación por mantener esta metodología de imponer cupos de exportación y repartos discrecionales es sólo ideológica. ¿No será en cambio que es la más eficaz para que el poder de turno y sus allegados puedan acceder a otro tipo de beneficios como puede ser la reventa de granos?

 

 

resumen

4 millones de tonedas

Es el volumen de trigo que se podría exportar ya, según estimó la Sociedad Rural Argentina

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