5 de mayo de 2015 12:30 PM
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Proyecto de saneamiento biológico para efluentes generados por frigoríficos

CompartiremailFacebookTwitter Los efluentes generados en la industria frigorífica deben tratarse para conservar la calidad de las aguas receptoras. Cuando el efluente es tratado y cumple las especificaciones de la normativa vigente, el impacto negativo sería mínimo al verterlos en un espejo de agua (arroyo, río, laguna).   Esta industria tiene la particularidad de dedicarse a rubros comprendidos […]

Los efluentes generados en la industria frigorífica deben tratarse para conservar la calidad de las aguas receptoras. Cuando el efluente es tratado y cumple las especificaciones de la normativa vigente, el impacto negativo sería mínimo al verterlos en un espejo de agua (arroyo, río, laguna).

 

Esta industria tiene la particularidad de dedicarse a rubros comprendidos en tres ciclos: ciclo 1 (faena), ciclo 2 (despostado) y ciclo 3 (elaboración de derivados cárnicos, fiambres y embutidos). 

 

lagunas aerobias, facultativas y anaerobias.

 

El efluente generado por los frigoríficos en todos sus ciclos tiene diferente composición según se detalla:

 

Procesos involucrados
Los efluentes del frigorífico se producen en diferentes procesos: faena, desangrado, eviscerado, lavado de vísceras, limpieza de corrales, despostado, limpieza de instalaciones y equipos. La composición varía de acuerdo al proceso y momento de producción. En los frigoríficos donde se realizan estos procesos tiene lugar la formación de tres tipos de aguas residuales o efluentes: aguas rojas, aguas verdes y aguas cloacales.

 

Las aguas rojas se originan durante la faena y contienen proteínas y altos niveles de lípidos (grasas).

 

Las aguas verdes provienen del lavado de vísceras del tracto digestivo (mondonguería) y corrales, tienen alto contenido de sólidos: lignina, celulosa, grasas y bacterias entéricas.

 

Las aguas cloacales derivan de los servicios sanitarios y vestuarios, los componentes que predominan son nitratos y fosfatos, entre los biológicos: bacterias coliformes, parásitos y virus.

 

Para caracterizar el efluente deben analizarse los parámetros básicos (físico-químicos, físicos y químicos), conocer los días en que se trabaja, las horas de la jornada laboral e intervalos de máxima generación de efluentes. El tipo de muestra a tomar depende de la variación horaria de los caudales. Al caracterizar el efluente debe planificarse el tratamiento primario y biológico a implementar (anaerobio, facultativo y/o aerobio).

 

Como puede observarse luego de la descripción y caracterización de los efluentes, las proteínas, grasas, lignina y celulosa, nutrientes y microorganismos (bacterias, hongos, parásitos y virus) se encuentran en cantidad abundante y en forma sólida o soluble.

El conocimiento de la composición de los efluentes y concentración de materia orgánica biodegradable permite implementar una planta de tratamiento con etapas de pretratamiento y un sistema biológico de lagunas aerobias, facultativas y anaerobias.

 

La complejidad del sistema de lagunas depende de la carga a tratar, disponibilidad espacial y económica de la empresa. La eficiencia de la planta de tratamiento de efluentes depende de un buen proyecto o diseño. El diseño debe ser adecuado a la composición, volumen y caudales de efluentes generados durante el proceso.  

 

Lo habitual es una serie de etapas de pretratamiento para eliminar sólidos y grasas, y un sistema biológico para eliminar la materia orgánica biodegradable. Los tratamientos a implementar también dependen de la infraestructura y complejidad de los frigoríficos.

 

En las aguas verdes, rojas y cloacales se hace un pretratamiento que contribuye a la eficiencia de los tratamientos biológicos. Después del pretratamiento se realizan tratamientos biológicos de acuerdo a la carga y composición del efluente.

 

En el pretratamiento se eliminan sólidos y grasa; en las aguas rojas y verdes se elimina principalmente grasa.
La grasa se recupera al removerla y puede comercializarse, esto reduce el costo operativo del sistema de tratamiento.
El valor del DQO y DBO determinan la carga a tratar y característica de la materia orgánica (biodegradable o no biodegradable).

 

La DQO es “la cantidad de oxígeno necesario para oxidar la materia orgánica por medios químicos y convertirla en dióxido de carbono y agua”.

 

La D.B.O. es “la cantidad de oxígeno que los microorganismos, especialmente bacterias (aeróbias o anaerobias facultativas: Pseudomonas, Escherichia, Aerobacter, Bacillus), hongos y plancton, consumen durante la degradación de las sustancias orgánicas contenidas en la muestra”.

 

 proyecto de saneamiento biológico

 

En base a esta información se diseña el proyecto de saneamiento biológico. En un sistema de diseño adecuado se puede remover alrededor del 80% de la DQO en la laguna anaerobia en un tiempo de residencia de dos días.

 

Las proteínas, lignina y celulosa son biodegradables; las grasas se degradan muy lentamente, conviene eliminarlas en el pretratamiento para facilitar el tratamiento biológico. La biodegradación es producida por bacterias y hongos (mohos y levaduras) en lagunas.

 

grasa

 

La remoción de sólidos y grasas en pretratamientos, facilita el funcionamiento y mantenimiento de las lagunas biológicas. El valor de la DQO es mayor al valor de la DBO, da una idea de la materia orgánica biodegradable y la no biodegradable de un efluente, sirve para la elección del tratamiento a realizar. Si la relación DQO/DBO es pequeña debe aplicarse un tratamiento biológico, si la relación es muy alta un tratamiento biológico sería poco efectivo. Cabe destacar la eficiencia de degradación alcanzado en las lagunas teniendo en cuenta los altos niveles de carga y bajos tiempos de residencia.

 

La relación DQO/DBO expresa la biodegradabilidad de la materia orgánica del sistema.

 

Al no cumplir con las especificaciones y volcar los efluentes sin tratar o con tratamiento insuficiente se aportan altos niveles de nutrientes (nitrato y fósforo) que con el tiempo favorecerán la proliferación de algas. 

 

El vertido continuo aumenta la concentración de algas y llega a producir un estado eutrófico al transcurrir el tiempo. La eutrofización es una contaminación de origen biológico, altas concentraciones de nutrientes aumentan la cantidad y biodiversidad acuática, también aumenta el consumo de oxígeno; esto genera un ambiente anaerobio con posterior putrefacción y desaparición del espejo de agua.

 

Se recomienda tratar los efluentes para que la producción sea limpia y sustentable con el tiempo. Considerar que el agua dulce es un recurso natural “no renovable” y escaso, la población a nivel global va creciendo y la contaminación también, la disponibilidad de agua dulce disminuye en forma continua.

 

Por Carmen Arancibia – Lic. en Cs. Químicas – Especialidades -Ambiente (agua, aire y suelo)- Microbiología (alimentos, industria y ambiente)- UBA Algas y Cyanobacterias – UBA

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