6 de mayo de 2015 13:25 PM
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Consumo o exportación ¿Se viene una nueva puja por el precio de la carne?

Para el analista Ignacio Iriarte, con ventas externas del orden de las 300 mil toneladas el consumo tendría que reducirse a 55 kilos per cápita en 2016.

La ganadería es hoy una de las mayores promesas del sector agropecuario argentino para 2016. 

Luego del fallo de la OMC que obliga a los Estados Unidos a recibir el producto nacional; tras haberse concretado el primer embarque de la Cuota 481 a la UE y ante el avance de las negociaciones con China para el ingreso de carnes frescas, la pregunta que se hace toda la cadena es de dónde saldrá la carne para aprovechar las oportunidades de los mercados.

Para el analista Ignacio Iriarte, “es probable que a medida que se acerque el momento de cambio de gobierno, se registre una reducción (moderada) de la oferta ganadera, más acentuada en la invernada que en el gordo”.

De este modo, en 2016 se registraría una reducción de la faena “que podría ubicarse en los 12 millones de cabezas, con una producción de 2,64 millones de toneladas de carne en gancho”, explicó. 

Así, “con exportaciones del orden de las 300 mil toneladas, volumen muy modesto, el consumo tendría que reducirse a los 55 kilos per cápita, nivel que nuestro país ya tuvo en los años 2010-2011”, dijo Iriarte en el último boletín de la Federación de Industrias Regionales Argentinas (FIFRA).

Esta reducción en el consumo seguramente generará una resistencia en el consumo, que se reflejará en los precios de la hacienda. 

“La última experiencia que se conoce de una reducción del consumo a los 55 kilos fue en 2011 y originó los valores más altos de los últimos 40 años para el ganado, sosteniéndose este proceso en un 90 por ciento en el consumo interno”, señala Iriarte.

 

Efecto cambiario

En la continuidad del análisis Iriarte da por descontado que habrá una devaluación en los últimos meses de este año o los primeros del próximo, con lo que la exportación recuperará poder de compra, que “transferirá inevitablemente al precio de la hacienda”.

Además de la competencia entre consumo  y exportación, la suba del ganado se daría por la valorización de los subproductos (que en su mayoría se exportan). 

De este modo, “si los precios de la hacienda se afirman, se estimulará la retención, la oferta ganadera se reducirá aún más, y el proceso alcista se realimentará”, explica.

 

Hasta dónde se pude crecer

Según Iriarte, “durante la primera parte de los años 2000, hasta que el Gobierno intervino el mercado, el stock ganadero creció a razón de un millón de cabezas por año”. 

Hoy, con un stock de 51 millones de cabezas y una faena de equilibrio del orden de las 12,7 millones de cabezas, crecer a razón de un millón de animales por año obligaría a reducir la faena a unos 11,7 millones, que con un peso medio (el actual) de 220 kilos daría una producción del orden de los 2,57 millones de toneladas; con ventas al exterior del orden de las 300 mil toneladas, el consumo se reduciría a 53 kilos”, detalló. 

Otra hipótesis es que “si el stock crece 1,5 millones de cabezas anuales, y la exportación se ubica en las 500 mil toneladas, el consumo debería bajar a los 46 kilos, no existiendo antecedentes contemporáneos de semejante reducción del consumo”.

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