6 de mayo de 2015 11:31 AM
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Ganancias, el día después: quiénes son los ganadores y perdedores del “toque Kicillof” al impuesto más polémico

Pese a que la medida oficial fue recibida con cierto escepticismo, hay un grupo de empleados en relación de dependencia que no para de festejar. En la vereda de enfrente, un segmento de trabajadores es "ignorado" por el Ejecutivo y espera que le llegue su turno de celebrar.
 

Las expectativas sobre un “anuncio” habían crecido en los últimos días, aunque muchos creían que -como en el 2013- se realizaría en una fecha más cercana a las elecciones, de modo que el impacto de la medida se viera trasladado a las urnas.

Sin embargo, el ministro de Economía, Axel Kicillof, sorprendió a propios y ajenos al informar este lunes la implementación de un alivio en el Impuesto a las Ganancias para los empleados en relación de dependencia con sueldos entre $15.000 y $25.000 mensuales.

Por estos días, expertos tributaristas irán “desmenuzando” la medida, luego de la publicación en Boletín Oficial. 

Por lo pronto, las únicas especificaciones concretas son las que informaron en estos días los funcionarios. Por caso, que el ajuste llegará por medio de deducciones y no a través de la modificación de las escalas.

Este martes también se aclaró que la medida será retroactiva al 1 de enero de este año y que, por lo tanto, el Gobierno nacional deberá devolverles las sumas ingresadas de más a los empleados que fueron beneficiados.

En este contexto, ya se pueden vislumbrar quiénes son los ganadores y perdedores que -ya sea por mención u omisión-, ha dejado el anuncio realizado por el Ministro de Economía.

 

Los grandes ganadores
Entre los que celebran se encuentran, obviamente, aquellos que están incluidos en el grupo de empleados mencionados específicamente por Kicillof, ya que tendrán un incremento salarial implícito de entre un 3 y un 6 por ciento.

Pero también otros asalariados se han sumado al festejo: los que cobraron menos de $15.000 brutos (o unos $12.500 de bolsillo) entre enero y agosto de 2013 y que, por ende, están liberados del impuesto, al menos, hasta “nuevo aviso”.   

Estos dependientes fueron excluidos del impuesto por obra y gracia del decreto 1242. Con esa normativa, no han tenido ni tienen que preocuparse por cualquier incremento recibido con posterioridad a esa fecha. Ocurre que todas las mejoras les llegan en un 100% a sus bolsillos

En efecto, el decreto aumenta tantas veces la deducción especial como sea necesario hasta que el importe a pagar por Ganancias sea igual a cero.

Dicho de otra manera, quienes en ese lapso cobraban menos de $15.000 brutos (enero-agosto 2013) hoy día están excluidos del impuesto aunque actualmente reciban sueldos millonarios. 

No hace falta dar un ejemplo tan particular (por no decir poco probable) para demostrar la situación ventajosa de estos dependientes. Basta advertir el caso de un empleado que ganaba unos $14.000 brutos (o $11.620 netos) en este período base que quedó “congelado”. 

Suponiendo que recibió aumentos del 25% en el 2014 y un 30% este año, su salario de bolsillo estaría ubicado apenas por arriba de los $18.800 mensuales y el impuesto a pagar es “cero”. La cifra a “ingresar” en concepto de Ganancias será igual para los que obtuvieron en su paritaria incrementos del 30 y 33 por ciento.

Esto los colocó en una situación de privilegio. Y ya no sólo festejan la medida adoptada este lunes por el Gobierno, sino que rezan para que todos los anuncios sean de este estilo. Es decir, modificando sólo aspectos puntuales sin tocar el “bendito” decreto 1242.

Al respecto, Iván Sasovsky, titular de Sasovsky & Asociados, resaltó que “ellos hoy siguen siendo los principales beneficiarios, pues se trata de una exención de tipo subjetiva, por la cual no importa qué ni cuánto ni cuándo se perciba, ya que todo pasa a estar fuera del alcance fiscal”.

 

Los “eternos” perdedores
En la vereda de enfrente se encuentran los dependientes que ganaron más de $25.000 brutos en aquel período (enero-agosto de 2013), ya que se ven obligados a considerar deducciones que fueron ajustadas por última vez hace más de 2 años.

Otros que no tienen nada que celebrar son los autónomos. Es que el Gobierno modifica las deducciones del artículo 23 de la Ley del gravamen -que son las que deben computar los trabajadores independientes-, pero los cambios se aplican con exclusividad a los que están bajo relación de dependencia.

Antes de la implementación del decreto 1242, tanto los trabajadores en relación de dependencia como los independientes estaban atentos a todos los anuncios que involucraran modificar el artículo 23 de la Ley de Ganancias.

Es que, en dicho artículo, se fijaban los valores de las deducciones y cargas de familia que podían computar ambos tipos de contribuyentes para disminuir la carga impositiva. Y, por lo general, cuando el Gobierno aumentaba el denominado mínimo no imponible, incrementaba los montos allí contenidos.

Sin embargo, desde que el Congreso le otorgó a Cristina Kirchner la potestad de modificar estos importes, la Presidenta pareció “olvidarse” que los descuentos se aplican tanto para los autónomos como para los dependientes.

Ocurre que, tal como diera cuenta iProfesional, de los cinco decretos que firmó hasta ahora la mandataria, tan sólo uno apuntó a la totalidad de los contribuyentes que deben considerar lo establecido en el artículo 23 para calcular cuánto deben pagar.

En tres oportunidades, Cristina Kirchner liberó alguna de las cuotas del Sueldo Anual Complementario (SAC). Los independientes, claro está, no reciben aguinaldo por lo que estas medidas les “pasaron de largo”.

La modificación que resta -que fue introducida por el decreto 1242– apuntó exclusivamente a los empleados y a los jubilados, ya que el texto de la norma hace referencia concretamente a “remuneración y/o haber bruto mensual”.

De esta manera, aquellas personas que trabajan de manera independiente continúan esperando un aumento en su mínimo no imponible, que fue modificado por última vez a través del decreto 244 en febrero de 2013.

La situación es compleja para estos profesionales, contadores, abogados, escribanos, ingenieros, arquitectos o directores de empresas, ya que el piso a partir del cual empiezan a pagar está fijado apenas en $2.592 para los solteros y $5.472 para los casados con dos hijos.

Así lo resaltó Sasovsky, que al ser consultado sobre los perdedores, sostuvo que serán “los autónomos y los que se encuentran por afuera de esta ‘tablita de Machinea versión K’, que deberán seguir sufriendo las mismas deducciones y alícuotas sin tener en cuenta los efectos distorsivos y destructivos de la inflación”.

Asimismo, el especialista aclaró que “otro de los perdedores más significativos es el próximo Gobierno, que deberá desarticular un enjambre de premisas y medidas tan complejas como inexplicables que sustentan hoy el sistema tributario, como también tratar de descomprimir la presión fiscal sobre la población”.

 

Una modificación “sui generis”
Consultada por iProfesional, Fernanda Laiún, socia de Laiún, Fernández Sabella & Smudt, destacó que “el camino elegido por el Gobierno para disminuir el impacto de Ganancias es muy ‘sui generis’ y tendrá impacto inmediato sólo sobre los empleados en relación de dependencia”.

Para la especialista, con esta medida serán beneficiados, principalmente, aquellos que tengan ingresos de hasta $25.000 brutos. En mayor medida, cuantas más cargas de familia tengan (debido a que sus deducciones serán mayores).

Laiún aclaró que “los grandes perdedores parecemos ser todos, ya que estamos sometidos a un impuesto legislado de a pedazos, que con los años ha perdido su sentido de progresividad y aporte uniforme de los ciudadanos a los gastos que deberían favorecer la construcción y el funcionamiento de una república que nos pertenezca a todos”.

Por su parte, Fernando Álvarez, socio de Álvarez Roperti Venegas Consultores, destacó que “se pierde la oportunidad de hacer algo más de fondo” y consideró que “es otro toque cosmético que no sirve”.

El experto concluyó que “en vez de enmendar los errores, vuelven sobre ellos y lo perpetúan”, ya que, en su visión, el Gobierno debió haber modificado lo que establece el decreto 1242 y, al mismo tiempo, ajustado las escalas del artículo 90.

Para Sasovsky, también el propio Ejecutivo se encuentra entre los ganadores, ya que “trata de utilizar una cuestión de fondo y de naturaleza tributaria con finalidad electoralista, hasta el punto que podría determinar por ley que los años impares (que son los de elecciones) se realice la actualización de los umbrales de tribulación”.

Del mismo modo se manifestó Laiún, al destacar que el anuncio realizado por Kicillof el lunes pasado “luce como una medida parcial y adaptada a las necesidades políticas del partido que gobierna”.

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