7 de mayo de 2015 00:34 AM
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Nepal también se enfrenta a una crisis de sanidad animal tras el terremoto

Martha Pedraja, la veterinaria coordinadora de voluntariado en España de la ONG Ichangu Street Dogs, que se encarga de velar por la sanidad de los perros de la calle de Katmandú, nos cuenta cuál es la situación en Nepal tras el terremoto que devastó el país el pasado 25 de abril.

Todavía hoy miles de personas duermen en las calles de Katmandú, no sólo por miedo a que se repita el seísmo, sino porque no tienen un techo bajo el que refugiarse de los primeros envites del monzón. Un gran terremoto de 7,9 en la escala de Richter que ha dejado más de 7.000 fallecidos, 14.000 heridos, 600.000 casas y edificios afectados y casi 8 millones de personas desplazadas de sus hogares. Un mar de cifras y datos en el que se ahogan miles de vidas e historias personales. Tanto los estudiantes voluntarios en el Proyecto de Colaboración de la Facultad de Veterinaria como yo, tenemos compañeros y amigos allí. Desde primera hora del sábado, todos nuestros esfuerzos se concentraron en intentar contactar con ellos y asegurarnos que estaban a salvo. Fueron horas de angustia e incertidumbre intentando localizar a dos de nuestros veterinarios, que habían terminado su estancia en el centro de tratamiento animal de KAT Centre. Por suerte, estaban bien, y, ahora que han llegado a casa, respiramos tranquilos.

Terminadas las labores de rescate, Nepal intenta curar sus heridas. El pueblo nepalí busca la normalidad y la vuelta a la rutina con una dignidad ejemplar. Los equipos médicos trabajan sin descanso en un país en el que la asistencia sanitaria está muy limitada, con 50 camas hospitalarias por cada 100.000 habitantes. Allí donde no han llegado los equipos de rescate, la gente ha sacado de los escombros a los supervivientes y, ahora, despide a sus muertos. Todo el desarrollo y avance que, con tanto esfuerzo Nepal había ido atesorando, ha sido destruido en segundos; sus milenarios templos, pagodas y estupas son sólo polvo, madera y piedras, harán falta décadas para reconstruir un país que juega en desventaja en la carrera del progreso.

El proyecto de Ichangu Street Dogs vuelve a partir de cero

Desde aquí nos sentimos devastados por las pérdidas. Aunque pequeño, nuestro proyecto de vacunación y control poblacional había conseguido asistir a casi 1.200 perros, vacunando de rabia a más de 1.000 de ellos y castrando a casi 150 hembras en la región de Ichangunarayan. Ahora, toda la felicidad y orgullo que sentíamos se ha convertido en pena e impotencia, debemos volver a empezar desde el principio, como si nunca hubiéramos estado allí. En estos momentos nos enfrentamos a un problema mucho mayor, el riesgo de epidemias y zoonosis se ha multiplicado exponencialmente en un ambiente lleno de escombros y cadáveres, tanto de personas como de animales.

El monzón amenaza con anegar la ciudad, favoreciendo la aparición de reservorios naturales de múltiples vectores y agentes patógenos. Nos preocupa sobre todo la rabia, que hasta el momento del seísmo estaba reducida a mínimos históricos en cuanto a los casos en personas. Por suerte, el centro de KAT está en buen estado, así como todo su equipo y animales acogidos, a salvo. Hasta este centro se ha desplazado un equipo de IFAW, Soi Dogs y World Veterinary Association para colaborar en el desarrollo de un plan estratégico de asistencia veterinaria en las áreas rurales más afectadas.

Es el momento de aportar ayudas para mejorar la situación

Ichangu Street Dogs, KAT Centre y otras ONG de atención veterinaria recaudan fondos para poner en marcha un proyecto de control poblacional, de zoonosis y, sobre todo, de rabia en el Valle de Katmandú (Nepal Earthquake Fundraiser for Animal Aid).

Ahora es momento de trabajar. Nosotros lo haremos desde aquí, con una exposición fotográfica benéfica en la Facultad de Veterinaria, para recaudar fondos que serán enviados a diferentes ONG de asistencia médica y veterinaria en Nepal.

Lo más importante para Nepal será que recordemos esta tragedia, aunque no sea portada de informativos ni periódicos. Os animo a colaborar con cualquiera de las ONG desplegadas en el país, ellas seguirán luchando por superar esta catástrofe y lo lograrán más fácilmente con nuestra ayuda.

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