7 de mayo de 2015 00:01 AM
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Argentina busca demostrar al mundo que los alimentos que produce son inocuos

CompartiremailFacebookTwitterEl cambio que en el último tiempo se viene generando en el comercio mundial de alimentos de la mano de una mayor inocuidad y el cuidado del medio ambiente, marca la necesidad de empezar a hacer un camino distinto en la producción argentina para estar acorde a una demanda más que exigente. Desde esta consigna […]

El cambio que en el último tiempo se viene generando en el comercio mundial de alimentos de la mano de una mayor inocuidad y el cuidado del medio ambiente, marca la necesidad de empezar a hacer un camino distinto en la producción argentina para estar acorde a una demanda más que exigente. Desde esta consigna treinta instituciones privadas y públicas argentinas armaron una red con el objetivo de impulsar las buenas prácticas agrícolas (BPA) como estandarte de los productos que salen del campo.

Se trata ni más ni menos que producir de modo que los procesos de siembra, cosecha y poscosecha de los cultivos cumplan con los requerimientos necesarios para una producción sana, segura y amigable con el ambiente. Y si bien el tema más ríspido pasa por el uso de los fitosanitarios, lo que se quiere es generar consciencia de que las BPA engloban a todo el proceso productivo.

El origen de la Red responde a una necesidad que si bien estaba cubierta, era imperioso unificar criterios en pos de un fin común: sustentabilidad.

Para uno de sus miembros fundadores, Gustavo Idígoras, “no se trata de tener un línea única pero si tener un mecanismo a nivel nacional en base a un protocolo mínimo que se debe respetar”.

En la misma línea se ubicó el referente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Mario Bogliani al precisar que “la mesa que se logró tiene como meta buscar que las BPA que hoy se ven en las producciones frutícolas , se traspase a todos los procesos productivos y que se entienda esto como un beneficio para el país”.

Pero no sólo de trata de un manejo inteligente de los agroquímicos sino también en la buena fertilización. El sistema de elevada producción que tiene hoy la agricultura argentina es de un alto grado de extracción, lo que lleva a la necesidad de reponer urgentemente los nutrientes que se llevan los cultivos. El fósforo y el nitrógeno, son los más importantes dentro de ese grupo.

Desde la Asociación Civil Fertilizar, una de las instituciones de la Red, su gerente ejecutiva María Fernanda González remarcó que “las BPA tienen que ser un hábito de la producción, y en esa dirección vamos a trabajar”.

La Red que hoy tiene en sus filas al ministerio de Agricultura de la Nación y de Asuntos Agrarios Bonaerense, impulsará que todas las provincias formen parte de la misma. Una vez finalizada esta meta, buscará diseñar y presentar una ley en el Congreso para establecer así una armonización en todo el país.

En ese sentido el responsable de la Comisión de Capacitación de la Red, Marcelo Regúnaga, sostuvo que la Argentina está bien encaminada en cuanto a las buenas prácticas aunque aún queda mucho por hacer. “Se trata de un proceso de mejora continua”, señaló.

Un punto no menor tiene que ver con la rotación de cultivos. Clave para cuidar el suelo. El problema es que esta regla se fue abandonando hasta suplantarse en un solo cultivo, generando un proceso del deterioro del suelo que es importante. Lo que se llama soja sobre soja.

En definitiva, el propósito de fijar estrategias precisas que aseguren las BPA tiene que ver principalmente con la consideración que se viene haciendo últimamente sobre el cuidado del ambiente, el cual crece en la sociedad. Una tarea no fácil que deberá empezar con concientizar no sólo al productor sino a todos los actores de la cadena. Lo ideal es que no quede sólo en buenas intenciones.

Proyectos más que necesarios

La Argentina se acerca a una ley nacional sobre uso de fitosanitarios que sería tratado en breve en la Cámara de Diputados de la Nación. También espera su turno ‘pero en el Senado, un proyecto de ley que fija presupuesto mínimos de protección ambiental para la gestión de los envases vacíos.

En el primer caso, la norma proyectada establece en su primer artículo la creación de un “marco legal aplicable en el territorio de la República Argentina para el registro, la comercialización y el control de los productos fitosanitarios empleados para la rotación, crecimiento y desarrollo de los cultivos”. El segundo responde a la regulación de los envases vacíos de fitosaniarios que en muchos casos son reutilizados.

Sin embargo será necesario que se aprueben otras leyes paralelas que incentiven el mayor cuidado del suelo así como también un ordenamiento de los contratos de alquiler (arrendamiento), para que el productor tenga alternativas y se incline en la siembra de otros cultivos, y no tener que optar siempre por la soja.

Quizás obligar al que arrienda a mejorar la fertilización del suelo a cambio de algún beneficio a la hora en el valor final pactado a la hora de celebrar el contrato.

Aunque una ecuación difícil cuando ambas partes no quieren ceder las ganancias.

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