10 de mayo de 2015 00:48 AM
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Los rindes le pelean a la crisis

Los rindes que arroja la cosecha gruesa son excepcionales, sobre todo en soja. Tanto a nivel nacional como en el departamento General López los números están entre 5 y 10 quintales por encima de los buenos promedios habituales. Las lluvias trajeron mínimas complicaciones pero la cosecha sigue a paso firme.

La cosecha en el departamento General López como así también en todo territorio argentino avanza a gran ritmo y está próxima a su fin. Si bien algunas lluvias intentaron frenarla, no hubo demasiadas complicaciones para seguir adelante levantando producciones con números que superan ampliamente las últimas campañas. Como es costumbre, se comenzó con el maíz, aunque se pasó de inmediato a soja cuando éstas estuvieron listas. El comienzo fue a gran ritmo y a principios de abril la lluvia le puso freno, pero luego siguió sin problemas.

 

El Ingeniero Agrónomo Alberto Malmantille, del INTA Venado Tuerto, explica los procedimientos en el departamento. “Siempre se comienza a cosechar por los lotes más bajos, los que tienen alguna complicación de pisos, por si continúan las lluvias, se complica aún más. Si tenemos otra lluvia importante tal vez algunos lotes necesiten uno o dos días para poder entrar nuevamente”, dijo el profesional.

 

Ahora bien, las perspectivas siempre fueron buenas, desde un principio hasta que se empezaron a secar los cultivos, y en el momento de la cosecha eso no cambió. En el departamento, tanto en zonas que no son de un potencial tan alto como otras, los resultados están al menos unos quintales arriba de un año promedio bueno, por lo que es sin dudas un gran año.

 

“En zonas donde se sacan normalmente 30 quintales de soja hoy se están sacando 36 o 37, y en zonas que habitúan los 38 quintales este año rondan en los 44 o 45 quintales por hectárea. Sabemos que fue un año excepcional”, comentó Malmantille sobre los resultados obtenidos en el departamento.

 

Abriendo el panorama

La cosecha nacional de soja indicaba un 85% de avance a fines de abril y el rinde promedio indicaba 44 qq/ha. En tanto la cosecha de segunda alcanzaba el 35 % de los lotes y el rinde se ubicaba en 39 qq/ha. Las sojas de primera de las zonas de Santa Fe y Córdoba siguen encabezando el desfile de altos rendimientos en la Región Núcleo. Si bien se ha notado en las últimas dos semanas previas que la incorporación a la cosecha de los lotes sembrados en la segunda semana de noviembre tenían valores menores a los esperados, este efecto sólo se ha marcado notoriamente en el norte bonaerense.

 

Por su parte, el maíz avanzó en algunas zonas pero en general se mantiene en retaguardia esperando que se desocupen las máquinas con la oleaginosa. El 75% recolectado arroja una cifra que ronda en los 100 qq/ha como representante de la productividad unitaria del cereal en la Región Núcleo.

 

Un trigo sin ganas

Los primeros indicios de este año dicen que la superficie total de trigo a implantarse sería de 4,1 millones de hectáreas versus 4,6 millones en el ciclo 2014/2015. A priori, la disminución de la participación de la provincia de Buenos Aires sería compensada con el incremento del área en Córdoba y Santa Fe.

 

Se espera que a mediados del mes de mayo comiencen a implantarse los primeros lotes hacia el norte del territorio nacional, completando el grueso de los trabajos hacia el mes de agosto en el sudeste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

 

En esta última región, la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, fue el primer organismo en analizar la superficie a implantarse, y pronostica una caída del 20% del área en lo que representa la zona triguera por excelencia de la Argentina.

 

Los mayores desincentivos refieren al nivel de precios que asfixia los márgenes e impide que la siembra de este cereal sea rentable. “Hay muchos interrogantes, pero con los productores que hablamos, que normalmente hacen superficies interesantes, todavía están indecisos, aunque ya han decidido reducir el cultivo a la mitad del área que le dedican habitualmente”, apuntó Malmantille.

 

 

Haciendo malabares

En la zona de Gálvez, según el Ing. Agr. Diego Hugo Pérez la cantidad de variables a tener en cuenta cada vez son más: malezas, reservas de agua, situación financiera, nivel de endeudamiento, incertidumbre al momento de la venta, incertidumbre respecto del rinde del cultivo posterior. “Es decir, cada productor, en cada zona tendrá que responder mas variables de manera tal que la incertidumbre sea menor. La toma de decisiones en el corto plazo deberá estar profundamente analizada por parte de los directivos de las empresas, teniendo en cuenta que cada empresa es un mundo y ello conllevará a diferentes estrategias para el futuro”, sostuvo.

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