10 de mayo de 2015 22:55 PM
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Todos los cañones contra la Anemia Infecciosa Equina

•Un equipo de profesionales del Ministerio de la Producción y la Facultad de Bioquímica de la UNL desarrollaron un método de detección precoz de la enfermedad que ya inició el proceso para llegar al mercado. También trabajan sobre una vacuna que sería “un hito mundial”.

Por primera vez, en el ámbito de la sanidad animal, un desarrollo científico gestado en el Estado provincial llegaría al mercado, si prospera el camino que iniciaron esta semana, con la firma de un convenio de confidencialidad para transferencia tecnológica, el Ministerio de la Producción, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la empresa rosarina Proagro S.A.

 

Se trata de un importante avance en la detección de Anemia Infecciosa Equina (AIE), enfermedad inmunodepresora que no tiene cura ni tratamiento y afecta a un cuarto de los caballos santafesinos, que logró diagnosticarse de manera precoz y en un tiempo mucho menor con un kit ELISA (Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay: Ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas) en lugar del tradicional Test de Coggins. La diferencia es sustancial: ya no hay que esperar dos días el resultado, sino que está listo en 3 horas; y el positivo se logra con una carga viral mucho menor, reduciendo de esa manera el contagio en el rodeo.

 

Mientras tanto, asoma un nuevo trabajo en el Laboratorio de Diagnóstico e Investigación Agropecuaria de la cartera productiva y la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas que -de concretarse- sería un hito mundial: la primera vacuna contra la enfermedad, considerada “el pariente del campo” del HIV, y por lo tanto un desafío para la ciencia. El único antecendente se dio en China, pero debieron dejar de aplicarla porque dificultaba la distinción entre animales vacunados e infectados.

 

Protagonismo recobrado

El convenio firmado esa semana entre las partes establece pautas bajo las cuales se releva la información pertinente y necesaria, para que Proagro S.A. evalúe la factibilidad técnica y económica de adquirir el desarrollo de un kit ELISA, para diagnostico de la AIE.

 

El asesor de la cartera provincial Carlos Corvalán recordó que “antiguamente el Minsiterio era el referente para toda la agricultura y ganadería santafesina” y calculó que en materia de inmunógeno no hay antecedentes en desarrollos públicos que lleguen al mercado. “Y el poder llegar a una vacuna sería un hito único”. El proceso, dijo, “va en buen camino”.

 

Respecto del kit ELISA para la detección precoz, el funcionario explicó que mejora la técnica del Test de Coggins (la metodología oficial que determina Senasa) ya que reduce el diagnóstico a sólo 3 horas, contra 2 o 3 días; cuenta con una elevada sensibilidad y especificidad analítica y diagnóstica, los resultados no dependen de la interpretación visual del operador, no interfiere en el diagnóstico de otras infecciones virales comunes, tales como el Herpes e Influenza; y sería un Producto Nacional, que permite la sustitución de importaciones.

 

“Si se presentan caballos que van a remate o concurso hípico y no tienen la sanidad hecha, es imposible esperar 3 días porque ya contagiaron al resto”, graficó el funcionario. Con el test ELISA, en cambio, se pueden recibir caballos sin sanidad y a las tres horas conocer el estado de salud. “Eso es un gran adelanto”.

 

En cuanto a la situación de la enfermedad en la provincia, dijo que en el norte “hay una gran prevalencia, que no se conoce con precisión, algunos hablan de hasta el 60%”. Y puso el foco en las islas, “las grandes olvidadas”, donde hay caballos con reservorios de AIE. En ese sentido comentó que, en el plan nacional de lucha contra la enfermedad, “las islas no están contempladas y ahí es donde hay que atacar”.

 

Corvalán también reflexionó sobre la necesidad de solucionar una serie de problemas. En primer lugar, los caballos que son positivos por ley deberían sacrificarse y no se hace. “Es la herramienta del paisano y el que antes tenía uno ahora tiene cuatro y cuando los ven decaídos los dejan descansar hasta que se recuperan”.

 

Por otra parte, “hay que darle un destino a esos animales positivos”. En la provincia no hay frigoríficos habilitados para faena de caballos, mientras en el país se da la paradoja de ser los primero exportadores mundiales pero la carne no se acepta en el consumo doméstico.

 

El camino científico

Por su parte, la jefe del Laboratorio de Diagnóstico e Investigación Agropecuaria y líder del desarrollo del kit ELISA, Adriana Soutullo, indicó que esa tecnología permite “detectar niveles de anticuerpos mucho más bajos de lo que detecta el test de Coggins, que necesita mucha más cantidad de anticuerpos”.

 

Con gran capacidad pedagógica, explicó cómo funciona el sistema: el virus tiene una cubierta que, para engañar al sistema inmunológico del caballo, se modifica permanentemente. “Entonces siempre se disfraza de algo diferente y el sistema inmune va siempre atrás del anterior disfraz”. La innovación consiste en seleccionar secuencias “altamente conservadas” de esos pequeños disfraces, “pequeños detallecitos que siempre quedan”. Y lo que se detectó son los anticuerpos que se generan con lo que “siempre está” del virus. Estos -los anticuerpos antiglicoproeinas de superficie- son los que primero aparecerían en la infección. Luego aparecen los “anticore”, que son las proteínas del “corazón” viral, que están más adentro y no se exponen -primariamente- al sistema inmunológico. ELISA detecta ese primer síntoma, mientras Coggins sólo lo hace cuando aparecen los otros, una vez que hay alta carga viral.

 

Soutullo agregó que las zonas costeras son las de mayor prevalencia porque está el vector natural que es el tábano. “El control en islas es casi imposible si no se coloca un microchip”, tal como dispuso recientemente la provincia.

 

En cuanto al aporte que puede hacer el kit al tratamiento de AIE, la científica advirtió: “sabemos que estamos ante un virus muy inteligente, es el pariente del campo del HIV, y el factor clave es una vacuna. Se puede mejorar el diagnóstico, pero no soluciona el problema”.

 

La única pauta sanitaria que exige Senasa es la separación del animal enfermo o el sacrificio. El problema es eliminar un cuarto del stock equino provincial, ya que esa es -grosso modo- la incidencia en la provincia.

 

De ahí que la vacuna cobre la máxima relevancia. Soutullo consideró que los trabajos están en la etapa de “corte y confección”. O sea: tienen las moléculas candidatas y lo que ahora hacen es una “vacuna génica”, cortando genes que tienen la información para generar esos pequeños pedacitos de proteínas dentro del caballo que generen respuesta inmunológica de memoria para evitar la infección del animal. “Ahora estamos haciendo los plásmidos vectores, que son los que el día de mañana se inocularán”, indicó.

 

El próximo paso será “inocularlo a un ratón para ver si respuesta inmune” y luego se pasa a probar en equinos. Este año se espera tener lista la vacuna para probar en los roedores. Luego habrá que probar 3 meses inoculando y evaluando. Y, de mantenerse el impulso actual, en 2017 se podría estar probando en caballos.

 

La jefe del laboratorio provincial, indicó que hubo un antecedente con una vacuna desarrollada en China a virus atenuada. Se aplicó durante algunos años, “pero generó un estado de confusión entre caballos vacunados e infectados”, por lo que hace dos o tres años dejaron de vacunar. En EE.UU. han intentado desarrollar la vacuna y no han podido. “En el caso nuestro, como estaríamos generando respuesta inmune a estas dos proteínas de superficie, no enmascararía el test de coggins”, explicó, por lo que sería una vacuna viva, que diferencia al caballo vacunado del infectado.

 

 

Los responsables

El equipo de profesionales que han desarrollado el kit ELISA para detección de anticuerpos contra el virus de la Anemia Infecciosa Equina está integrado por la directora del Proyecto, Dra. Adriana Soutullo del Laboratorio de Diagnostico e Investigaciones Agropecuarias de la subdirección de Ganadería y Sanidad Animal del Ministerio de la Producción y Cátedra de Inmunología Básica, Facultad de Bioquímica y Cs Biológicas; por la Lic. en Biotecnología, Lucila García y la Bioquímica María Inés García, ambas de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas.

 

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Segunda casa. Adriana Soutullo, jefe del Laboratorio de Diagnóstico e Investigación Agropecuaria del Ministerio de la Producción.

 

 

Una sola salud

El asesor del Ministerio de la Producción Carlos Corvalán, reveló que se encuentra trabajando para poner en práctica un “Sistema integrado de salud”, en el que la sanidad animal y la salud pública trabajen coordinadas.

 

El primer paso fue el Sistema Sanitario Productivo y Participativo (integra a veterinarios corresponsables, UEL, laboratorios en red, Senasa y Coprosa).

 

Desde siempre se vigila y ejecutan normas para prevenir enfermedades, pero sólo en bovinos. Ahora busca ampliarlo a todas las especies. “El 80% de las enfermedades del humano provienen de algún animal”, explicó, y dentro de eso está la AIE.

 

Corvalán comentó que tres meses atrás hubo un brote de AIE en Venado Tuerto “y no se enteró nadie”. Con el sistema integrado de alerta sanitaria, lo veterinarios tendrán una contraseña para entrar en la web y dar aviso de alguna anomalía. “Hay un feed back: si la dirección de epidemiología si tiene un caso de muerte por carcunclo -por ejemplo- da la alarma para que los veterinarios hagan un cerco”, explicó, y dijo esperar ponerlo en función antes de fin de año.

 

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“La” maquina. El lector de ELISA (Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay: Ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas) con el que se avanzó en la detección de la enfermedad.

Fuente:

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