15 de mayo de 2015 13:51 PM
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Advierten por la caída en exportaciones de biodiésel

Las exportaciones de biodiésel argentinas registraron su peor primer trimestre desde 2008, con repercusión negativa en precios de la cadena sojera, y la mayor oferta de aceite en mercados causaría una perjudicial venta al exterior de productos sin valor agregado.

Las exportaciones de biodiésel argentinas registraron su peor primer trimestre desde 2008.

Así lo informó este jueves la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), al alertar sobre el derrumbe de las exportaciones de biodiésel, que se contrajeron a sólo 95.300 toneladas en el primer trimestre del año, el nivel más bajo de los últimos siete años.

CARBIO atribuyó esa caída a la baja internacional del petróleo sufrida desde septiembre de 2014, que provocó un desfasaje de los precios relativos del gasoil y el biodiésel argentino.

Ese factor, sostuvo la cámara, tornó imposible la competencia internacional por la demanda discrecional de biodiésel como sustituto del gasoil, cuando en la actualidad era el único mercado al que la Argentina accedía luego de la arbitraria aplicación de derechos anti-dumping impuestos por la UE, medida que está siendo apelada ante la OMC (Organización Mundial de comercio).

La disminución en casi el 4% en la alícuota de los derechos de exportación que actualmente tributa el biodiésel argentino, anunciada por el gobierno nacional recientemente, es -aunque hoy no alcance- sin duda una medida positiva en pos de tornar competitivo al biodiésel argentino, lo que ayudará a recuperar exportaciones si se adecuan los precios relativos del gasoil e insumos del biodiésel.

La menor industrialización del aceite de soja provocará, advirtió CARBIO, una sobreoferta aún mayor de este producto en el mercado internacional.

CARBIO recomendó, para morigerar los efectos negativos de esa situación, el aumento del consumo de biodiésel en el mercado local, que podría reemplazar la importación de gasoil.

También se contribuiría al ahorro de divisas y a la obtención de mejoras en el medio ambiente por la utilización de este producto renovable de producción ciento por ciento nacional.

La cámara industrial propuso, de tal manera, un incremento en el corte (mezcla autorizada de biodiésel con gasoil) del 20% en segmentos como agro y transporte y su aplicación en generación eléctrica en condiciones sostenibles para esta industria.

A pesar de que, a la búsqueda constante de nuevos mercados, se obtuvo en febrero de este año la aprobación de un esquema específico para certificar biodiésel producido en Argentina, lo que permite identificar y segregar soja producida en el país bajo condiciones de sustentabilidad de acuerdo con la legislación de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en Inglés), CARBIO descartó expectativas de un importante incremento de sus ventas hacia ese país, dada la complejidad del sistema de trazabilidad, los aranceles a la importación que allí se tributan y la oferta actual de biocombustibles en el mercado norteamericano.

En 2014 ya hubo algunas exportaciones de biodiésel argentino hacia Estados Unidos, pero para el corriente año sólo se prevé que los volúmenes exportados no superen las 500 mil toneladas.

Así, la demanda discrecional, surgida de la competencia con el precio del gasoil a nivel internacional, aparece como el principal mercado que ayudará a sostener la capacidad operativa de la industria y la cadena en su conjunto.

Ante esto, la cámara remarcó la necesidad de disponer de una alícuota que otorgue competitividad al biodiésel argentino en relación con el precio del gasoil, a la vez que posibilite solucionar la imprevisibilidad que genera el actual sistema de alícuotas móviles, que obliga a que se fijen en la instancia del embarque y no en la concertación de la operación. Eso provoca diferencias en el valor finalmente por pagar, provocando incertidumbre sobre el resultado de las exportaciones.

CARBIO propuso considerar el precio del gasoil a nivel internacional para fijar el nivel de las alícuotas y que los permisos de embarque puedan contar con un plazo de vigencia de 180 días, o retomar el sistema de alícuotas fijas, lo que permitiría la comercialización anticipada del producto, requerimiento fundamental para la logística que exige el proceso de exportación

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