18 de mayo de 2015 12:07 PM
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Europa apuesta por el “arroz verde” para lograr que consuma menos agua y contamine menos

La necesidad de inundar el terreno genera gases de efecto invernadero y consume mucha agua

Arroz verde. Así sería la traducción literal del proyecto ‘Greenrice’, que evalúa sistemas de producción de arroz que consumen menos agua y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Y es que en Europa 467.000 hectáreas se destinan a la producción de arroz, un cereal que requiere la inundación permanente del terreno. Esta práctica genera gases de efecto invernadero y que tiene una fuerte incidencia en el consumo de agua de un territorio, por lo que con ‘Greenrice’ se pretende mitigar el impacto de este cultivo sobre el medio ambiente, sin olvidar que hay que satisfacer una demanda en aumento de arroz. El tradicional “hacer más con menos”. En la iniciativa, con financiación europea y que se prolongará durante tres años, trabajan investigadores de institutos de España, Italia, Francia y Reino Unido. A nivel nacional, el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA), que depende de la Generalitat de Cataluña, es el que lleva el peso de la investigación.

      Su objetivo es evaluar la eficacia de un sistema alternativo de producción denominado Alternate Wetting and Drying (ADW). Con este sistema, se inundan los campos de 2 a 5 centímetros de agua, luego se dejan secar hasta que el suelo llega al límite de humedad necesaria y se inunda otra vez. Las estimaciones hablan de una reducción del 15 al 30% el consumo de agua y hasta un 48 % de emisión de metano, sin disminuir la producción.

    El proyecto realizará un seguimiento de los efectos que el cambio de sistema tiene sobre el medio y sobre la productividad en tres zonas representativas de Italia, Francia y España.

     Para ello, “se controlarán parámetros sobre el consumo de agua, la salinidad y las comunidades microbianas del suelo, la emisión de gases de efecto invernadero y la colonización de micorrizas arbusculares”, ha explicado el IRTA.

     Además, se identificarán las variedades que reaccionan mejor al nuevo sistema y los caracteres que determinan la adaptación, con el objetivo de definir las bases para una selección asistida de mejora vegetal.

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