20 de mayo de 2015 13:35 PM
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Soja: con un decreto, el Gobierno busca poner fin a la pelea entre Monsanto y los productores

Es por el pago de derechos de propiedad de la tecnología “Intacta”. Se aplicaría un canon que pagarían los grandes productores pero no los pequeños chacareros. La medida saldrá por DNU, pero la empresa señaló que no recibió ningún tipo de información.

Con un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de la presidenta Cristina Kirchner, el Gobierno intentará poner fin a la disputa que mantienen Monsanto y los productores agrícolas por los derechos de propiedad de la tecnología de soja transgénica Intacta.

El DNU, según adelantó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en un encuentro que mantuvo junto al ministro Carlos Casamiquela con representantes de la cadena productiva agrícola, “fijará que todos los pagos por derecho de propiedad deben realizarse en (el momento de la compra de) la semilla, además de crear un registro de uso propio que determinará qué porción de la semilla no fiscalizada es de uso propio y qué porción corresponde al comercio de ‘bolsa blanca’”, informó el Ministerio de Agricultura.

El DNU, cuyo texto concreto aún no fue informado y que sería publicado en los próximos días en el Boletín Oficial, excluirá del pago a los “pequeños agricultores” y creará además “un fideicomiso para el fomento de la biotecnología en el país a través del cobro de un canon tecnológico”, agregó el Ministerio.

Así, según el Gobierno, la mayoría de los agricultores locales no pagarán regalías por los granos producidos con semillas transgénicas obtenidas de su propia cosecha, aunque los grandes productores sí deberán pagar regalías.

El mes pasado, las firmas agroexportadoras comenzaron a revisar cargamentos de soja argentina en los acopios y terminales portuarias para identificar granos de la tecnología Intacta de Monsanto que no fueron pagadas y cobrar el canon por el uso de esa semilla. Los productores pusieron el grito en el cielo y calificaron esas revisiones como ilegales con el argumento de que ningún actor de la cadena comercial tiene derecho a tomar muestras de granos ni a retener mercadería de forma compulsiva.

En Argentina, una ley ya permite la reproducción de semillas para uso propio de manera gratuita. Pero los contratos firmados en el momento de comprar la simiente de Monsanto establecen que si los chacareros reproducen esas semillas, deben pagar regalías nuevamente por el uso de la tecnología de acuerdo a las hectáreas sembradas o la cosecha obtenida.

Casamiquela destacó “el consenso alcanzado entre el Estado y los diversos actores”. Según una fuente presente en la reunión, eso debería leerse como un visto bueno de Monsanto a la solución propuesta por el Gobierno, aunque a cambio del compromiso oficial de una mayor fiscalización para evitar la venta ilegal de semillas Intacta.

La posición de Monsanto

En relación al comunicado de Prensa publicado hoy en la pagina web del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en el que se hace referencia a un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que regularía el comercio de semillas, Monsanto Argentina aclara que no tiene conocimiento de ningún Decreto o norma a los que hace referencia el mismo.

Sin embargo, considera muy positivas las ideas vertidas por el Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Dr Aníbal Fernández, en la reunión realizada en el día de hoy en dicho Ministerio entre los integrantes de las cadenas de cultivos y las autoridades nacionales.

Monsanto expresó en un comunicado su beneplácito por las “expresiones brindadas por el Ministro Fernández respecto a la decisión del Gobierno Nacional de promover la biotecnología como política de Estado, y reafirmar que las biotecnologías patentadas deben contar con un adecuado reconocimiento a la propiedad intelectual”.

 


“También vemos con agrado que haya un debate para instalar políticas públicas para resolver el problema del mercado ilegal de semillas y la bolsa blanca, que conspira contra la investigación y desarrollo.

Como es de público conocimiento, la tecnología INTACTA RR2 PRO está protegida por patentes en Argentina y goza de la protección de las leyes locales y tratados internacionales”.

En este sentido, Monsanto reafirma que seguirá adelante con la “implementación de un modelo de negocios que garantice el reconocimiento de sus derechos a través del cobro de una contraprestación por cada uso de su biotecnología”.

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