20 de mayo de 2015 00:40 AM
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China prometió invertir 50.000 millones de dólares en Brasil con un ambicioso plan hasta 2021

La iniciativa, que alivia la golpeada economía brasileña, incluye un convenio para financiar proyectos en la convulsionada Petrobras, la venta de 22 aviones de Embraer y un acuerdo entre la minera Vale y el banco ICBC

Brasil y China firmaron, el lunes, decenas de acuerdos de inversión en el marco de un ambicioso plan conjunto hasta 2021, durante la visita del primer ministro del país asiático a la potencia sudamericana, que estuvo precedida por la promesa de invertir 50.000 millones de dólares.


La iniciativa incluyó un convenio para financiar proyectos de la atribulada petrolera estatal Petrobras por 7.000 millones de dólares, el cierre de la venta de 22 aviones de Embraer y un memorando entre la minera brasileña Vale y el banco chino ICBC para ofrecer servicios financieros por 4.000 millones de dólares, entre otros.


Brasil también consiguió reanudar su comercio de carne bovina con el gigante asiático, uno de los anhelos del sector agropecuario tras el cierre por cuestiones sanitarias. La reanudación “será implementada inmediatamente con la habilitación hecha por China de los primeros ocho establecimientos exportadores brasileños”, destacó la presidente brasileña, Dilma Rousseff.


Los dos países harán, además, estudios de viabilidad para una monumental obra ferro-océanica que cruzará la Amazonia hasta Perú, para exportar bienes del país sudamericano por el Pacífico.
“China y Brasil están promoviendo la construcción de infraestructura. China tiene muchas experiencias ricas y nos gustaría cooperar con Brasil para reducir sus costos”, dijo el primer ministro chino, Li Keqiang, durante su presentación. Ese proyecto implica construir vías desde el océano Atlántico al Pacífico, para abaratar los gastos de transporte de las exportaciones de commodities brasileñas al gigante asiático, como la soja y el mineral de hierro.


Al subrayar la vastedad de las áreas de cooperación bilateral, Rousseff citó un dicho chino, dirigiéndose a su visitante: “Si el viento sopla en una única dirección, el árbol crecerá inclinado”.


Esta renovación de los compromisos estratégicos de ambas naciones BRICS aparece como una bocanada de aire fresco para la alicaída economía brasileña, que recorre su quinto año de aletargamiento.
La gira de Li, que también incluirá a Perú, Colombia y Chile, marca el puntapié inicial de una segunda generación de inversiones chinas en Brasil, tras una inicial en materias primas, con mayor foco en la industria pesada y en obras de infraestructura.


“Si consideramos el portafolio de inversiones en Brasil, es evidente que se justifica un proceso de esa dimensión (financiera). Sólo el proyecto del corredor transoceánico, una ferrovía para transportar materias primas, es de 30.000 millones de dólares”, dijo el lunes a la AFP el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro.


“Brasil espera que en esta nueva fase de la relación con China podamos tener un aumento significativo de las inversiones”, agregó el funcionario, para quien Brasil podría convertirse en una plataforma para producir localmente bienes industriales chinos para abastecer al mercado doméstico y exportar a terceros países.
El intercambio comercial entre China y Brasil se multiplicó por 25 en poco más de 10 años, ubicándose en 83.300 millones en 2013 y convirtiendo desde 2009 a China en el primer socio comercial de Brasil, cuando superó a Estados Unidos en 2009.


Pero China es solo el 12º inversor en el país sudamericano. Una posición que el gobierno brasileño, apretado por el ajuste fiscal en curso y necesitado de dinero fresco, busca mejor a toda costa.
Tras su reunión bilateral, Li y Rousseff participarán este martes del cierre del encuentro empresarial Brasil-China, que reunirá aproximadamente 130 empresarios de cada país.


Por la noche, Li viajará a Río de Janeiro para repasar algunas iniciativas del país asiático en la ciudad sede de los Juegos Olímpicos 2016. China ha vendido a Río varios trenes para una nueva línea de metro, así como inmensos catamaranes que realizan a diario el transporte de miles de pasajeros en la bahía de Guanabara.

 

El gran inversor

“China está asumiendo el muy necesario papel de inversor en América Latina y el Caribe, y Brasil necesita inversiones desesperadamente”, dijo a la AFP Charles Tang, presidente de la cámara de comercio Brasil-China.
Pero el dinero chino en la región se focalizó, y mucho, en bienes básicos. Para Pekín, “América Latina es principalmente un productor de materias primas y esto se nota en la composición de su inversión directa en la región. Casi el 90% de las inversiones chinas estimadas entre 2010 y 2013 se dirigió a los recursos naturales”, describió la Cepal en un informe de este año

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