22 de mayo de 2015 13:46 PM
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El Uruguay Natural 2.0

Nos gustó la idea que esbozó Eduardo Blasina en su columna del sábado pasado en el diario, titulada Sobredosis de soja .

No tiene que ver tanto con la oleaginosa, que ha impulsado la expansión agrícola en la última década en el país, sino con las consecuencias de la caída de los precios de las commodities, incluida la soja.

Es cierto que ese solo hecho impacta en la economía del país, ya que fue la soja la que encabezó el ranking de productos exportados en 2014, al aportar US$ 1.621 millones en divisas.

La caída de precios, a la que habrá que sumar la pérdida de rendimiento por hectárea debido a la adversidad climática en la zafra de verano que acaba de culminar, provocará una pérdida de US$ 810 millones, según estimó el ministro Tabaré Aguerre.

“Aunque todavía muchos pueden no percibirlo, la fiesta terminó y ahora hay que lavar los platos, ordenar todo y hacer frente a la resaca”, aseguró Blasina en su artículo.

Y acá viene lo que compartimos, es decir, que aunque la soja seguirá siendo la apuesta principal de la agricultura uruguaya porque su precio casi duplica al trigo y otros cereales, la mira debe estar puesta en el aporte del agro al desarrollo del país.

Es un desafío y una responsabilidad desde la perspectiva de que más de la mitad de las exportaciones provienen del campo y ese porcentaje supera 70% si se considera lo que aporta la agroindustria.

Blasina lanza el desafío del Uruguay Natural 2.0. Sería la apuesta que deberíamos hacer para posicionarnos como país en el mundo y en la colocación de los productos: una apuesta a la calidad, más que a la cantidad.

Pero que inclusive va más allá del agro: es el agro más el arte, más el turismo y el software, dice Blasina. Un país verdaderamente natural, cuyo buque insignia –para nosotros– es la carne.

Pongamos un ejemplo. La Sociedad de Criadores de Angus  trabaja desde hace 11 o 12 años en la Carne Angus. Tiene un protocolo que funciona como un certificado que acredita que el novillo o la vaquillona tiene un fenotipo que acredita que tienen un porcentaje determinado de sangre Angus. Mide la dentición, para asegurar que son animales jóvenes, espesor de grasa y marmoleo.

Todo ello asegura al consumidor final que “está ante una calidad superior, que asegura una buena experiencia sensorial”, comentó a El Observador Agropecuario Lucas Gremminger, presidente de la gremial. Esta carne de calidad superior se exporta en la actualidad hacia la Unión Europea.

Es un ejemplo del Uruguay Natural 2.0. Producción a pasto, a cielo abierto, sin hormonas ni anabólicos, que puede ser complementada con otro tipo de carnes terminadas a grano para determinados nichos de mercado. Es valor agregado desde la genética al plato. Como transcurre el proyecto de la Hereford en Kiyú sobre animales superiores en la conversión de pasto a carne.

Y el Uruguay del futuro también es la propuesta que lanzó el nuevo presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Federico Stanham, de pasar de una 4×4 que tenemos (400 mil toneladas exportadas a 4.000 dólares la tonelada) a una 5×5.

La cuenta la hizo Gremminger: “Serían 900 millones de dólares adicionales” que entrarían al país. Podría compensar la pérdida coyuntural de la soja.

Uruguay Natural 2.0 hay en otros sectores también. Por ejemplo, en la fruta cítrica. Pero nada es fácil y hay que cambiar algunas cosas. Por ejemplo, dejar de vender commodities.

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