29 de mayo de 2015 12:15 PM
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El pasivo de los tamberos se incrementó 29% en 12 meses

Con la baja de los precios empieza a crecer el endeudamiento, especialmente en sectores que no pueden frenar la producción aunque el costo supere al precio del producto.

En los últimos meses gran parte del sector agropecuario, sino todo, vivió una tormenta perfecta por lo negativo, con un fuerte ajuste en los precios internacionales y una sequía que pocos preveían luego de una primavera y parte de verano “casi con riego” por las buenas lluvias para los cultivos y las pasturas.

Es verdad que la actividad agropecuaria disfrutó de años anteriores con altos precios y buenos niveles de producción. Pero en el análisis no debe faltar el fuerte incremento de los costos que son mucho más inelásticos a la baja que los precios, en los que Uruguay es tomador de los internacionales. En este escenario, más allá de la viabilidad y solvencia, lo que se necesita es liquidez para pasar primero el invierno y luego un año o dos de precios bajos (en comparación con los máximos de hace años).

Los números muestran que en los últimos años ha crecido el nivel de créditos con el sector agropecuario. Esto es reflejo del crecimiento y de la mayor inversión, pero más recientemente de las mayores necesidades financieras de los productores ante precios que testean cuando no superan los costos. Un caso paradigmático es el de la lechería, para el que ya hay en marcha soluciones financieras que den aire a los productores. Como bien definió el presidente del Instituto Nacional de Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre, se trata de “puentear” la coyuntura a la espera de los precios mejores y que se logre la corrección en los costos. De forma más pronunciada que otros sectores, la lechería no puede parar la máquina de producir a pesar que los números se ajusten.

Los precios locales pueden bajar más –no se ha trasladado plenamente por la industria el ajuste en el precio internacional– y por lo tanto pueden quedar por debajo de los costos. Conaprole ha echado mano a su fondo anticíclico, pero, vale el juego de palabras, no es un barril sin fondo y va a tener que seguir corrigiendo hacia abajo.

Los últimos remates de la plataforma de Fonterra fueron con signo decididamente negativo, con una producción en el hemisferio Norte que no cedió y con China que no cumplió las proyecciones de volver con más intensidad al mercado. A eso se le suman los problemas con la originación de negocios con Venezuela y, en algunos casos, con el cobro de ventas ya realizadas. Esto ha afectado especialmente al sector quesero, que ya pidió entrevistas con los ministerios de Economía y de Ganadería.

El escenario complicado de precios se junta a una mayor necesidad estacional de ingresos de cara al invierno con una sequía que ha retrasado los verdeos y llevado a menores rendimientos de los granos forrajeros.

Para agregar una perla al collar de datos negativos, la demanda por ganado lechero para China que tanto ayudó el año pasado se ve ahora casi sin negocios con una muy alta competencia desde Australia.

Los datos desagregados del Banco Central confirman la mayor exposición del sector de producción lechera al crédito bancario. En el primer trimestre el stock promedio mensual de créditos otorgado por el sistema bancario a la producción láctea fue de US$ 250 millones, 29% más que los US$ 195 millones de igual período de 2014.

De los créditos vigentes en el primer trimestre del año, los vencidos totalizan solo US$ 616.000. En el mismo período de 2014 los créditos vigentes promediaron los US$ 193,9 millones mensuales, mientras que los vencidos un promedio de US$ 990.000. Por ahora la morosidad es mínima. Son datos del primer trimestre y no hay que descartar ver algo más de morosidad en los meses siguientes. En tanto, el promedio mensual de créditos bancarios al sector de elaboración de productos lácteos (industria) llegó a US$ 115,2 millones en el primer trimestre, un incremento de 15,1% respecto a igual período del año anterior. Al igual que en el caso de productores, el porcentaje de créditos vencidos es marginal.

Tomando solamente los datos se ve una situación manejable para el sistema financiero, pero es lógico que los bancos miren más detenidamente su cartera de créditos al sector teniendo en cuenta los números de los tambos. Si bien no se prevé un corte en el financiamiento, es probable que desde el sistema financiero puedan aumentar los requisitos en cuanto a garantías y moderar los montos, entre otros ajustes.

Y es en este escenario que el gobierno puede potenciar las líneas crediticias existentes, así como crear otras nuevas para darle la liquidez necesaria al sector. El dinero que antes dio sostén al crecimiento del sector debe servir ahora para que lo logrado en aumentos de producción vía inversión y ampliaciones no se pierda.

Ya está acordado que República Microfinanzas amplíe la línea de créditos al sector lechero que trabaja en conjunto con el Inale. A eso se suma una línea que se analiza directamente con el Banco República para productores de mayor porte. Se está en pleno detalle sobre las características, alcance y requerimientos que tendrá esta nueva vía de financiamiento. Las gremiales de productores lecheros habían planteado en el seno del Inale que se reeditara una línea de créditos que la Corporación Nacional para el Desarrollo sacó al mercado en 2009, cuando se hizo sentir la crisis financiera con epicentro en Estados Unidos.

Dos semanas atrás el presidente del Inale, Ricardo de Izaguirre, dijo a Tiempo de Cambio de radio Rural que se analizaban alternativas “para que los productores que no tienen posibilidades de pago accedan a más plazos o a la quita de alguna parte de los intereses”.

De acuerdo con los datos oficiales, la línea de créditos de República Microfinanzas –vigente desde 2011– ya ha dado financiamiento por US$ 10 millones. En principio, era de uso exclusivo para la compra de raciones y concentrados, pero luego se amplió para cubrir otras necesidades de los productores.

El gerente ejecutivo del Inale, Gabriel Bagnato, comentó a El Observador Agropecuario que en los últimos meses se dio un aceleramiento en las solicitudes para la línea de República Microfinanzas, “posiblemente” asociado a las dificultades por las cuales atraviesa el sector.

Algunas empresas también están brindando alternativas financieras para los productores. Prolesa –principal empresa de insumos para el sector ligada a Conaprole– puso en marcha desde el mes pasado planes específicos de pago. Los productores lecheros  tienen la opción de diferir  los pagos de compra de semillas correspondientes a abril y mayo así como también realizar compra de granos y concentrados hasta en seis pagos sin recargo.

 

Márgenes ajustados y números rojos

El mercado estará expectante el martes 2 de junio a una nueva subasta de Globaldairytrade, la plataforma electrónica liderada por Fonterra. El precio promedio acumula cinco bajas consecutivas que anularon las ganancias de las seis subas anteriores que trajeron esperanza en los primeros meses del año. De esta manera se volvió a un valor promedio que es el más bajo desde agosto de 2009.

Si se toman los datos de Inale se ve que también los números para los productores son los peores en varios años.

En abril el precio promedio pago al productor por litro de leche remitido a planta –en dólares– fue el más bajo desde diciembre de 2010. El valor fue de 34 centavos de dólar, un 26% menos que en igual mes del año pasado. Tomando el primer cuatrimestre el precio fue de 36 centavos de dólar por litro, un 21,7% menos que los 46 centavos de enero-abril de 2014.

Los datos de los productores lecheros que integran Fucrea para el ejercicio 2013/2014 muestran que el costo por litro (sin costo de arrendamiento) fue de 33 centavos por litro. Con renta, el valor fue de 35 centavos de dólar por litro. Fuentes técnicas consultadas por El Observador Agropecuario estiman que actualmente el costo se ubica entre 30 y 33 centavos de dólar.

Y para los que están necesitando invertir más en alimentos, la cifra sube.
Como se ve, el margen se ha ajustado fuerte. Los que venían con esquemas eficientes siguen ganando, aunque menos, y el resto está en la línea de flotación y más abajo también. En Conaprole ya informaron una duplicación de la cantidad de matrículas con saldo deudor respecto a un año atrás.

En términos de montos, casi se triplicó. A la par de obtener aire financiero y liquidez, los ajustes de manejo y el aumento de productividad y eficiencia serán las mejores armas para el tambero.

(Producción: Cecilia Ferreira)

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