29 de mayo de 2015 13:59 PM
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Lujo entre los viñedos

Los hoteles dedicados al vino y su cultura son uno de los máximos exponentes del turismo enológico. Aunque muchos ofrezcan prestaciones de primer nivel, las principales regiones productoras presentan las alternativas más lujosas y originales, muchas de ellas con un valor histórico y arquitectónico agregado.

En la actualidad, la mayor parte de los enófilos está vinculado de alguna manera con algún aspecto de la cultura del vino, un concepto tan abarcativo como ambiguo que une a esta bebida con muchísimos aspectos de la vida social. De todos ellos, hay uno que ha sabido ganarse su propio lugar deviniendo en una nueva industria: el turismo enológico.


En este marco, los hoteles de vino pueden encontrarse en la mayor parte de las regiones vinícolas del mundo, aunque los países precursores fueron Francia, Italia y España, seguidos por Sudáfrica y los EE.UU.. Por haber sido pioneros, allí se encuentran los más lujosos. Situados en zonas rurales y rodeados de viñedos, se levantan castillos y estancias de los siglos XVII y XVIII que ofrecen las comodidades de los modernos hoteles cinco estrellas, combinadas con el encanto de alojarse en una construcción histórica.

 

– Château de Bagnols (Beaujolais, Francia)
En el sudeste rural de Francia se levanta este château cinco estrellas, considerado por muchos el hotel de vino más elegante del mundo. Abandonado y en ruinas, fue descubierto por Lady Hamlyn en 1987, quien lo restauró y reveló sus pinturas renacentistas hechas durante el período de gloria del château. Su arquitectura del siglo XIII lo convirtió en uno de los monumentos históricos más importantes de Francia, caracterizado por sus impresionantes torres, el aljibe y principalmente la entrada al castillo a través de un puente levadizo. Château de Bagnols aparece entre las colinas, viñedos y bosques del corazón de Beaujolais, y su restaurante, Salle des Gardes, cuenta con una estrella Michelin gracias a sus especialidades regionales y su selección de vinos franceses.

 

– Castello Banfi-Il Borgo (Toscana, Italia)
Ubicado en el sudoeste de la Denominación de Origen Brunello di Montalcino, y a solo 16 kilómetros de la ciudad de Montalcino, se encuentra el colosal Castello Banfi rodeado de viñedos, olivares y árboles frutales, cuyos cuartos y suites están emplazados en casas que fueron construidas en los siglos XVII y XVIII. El restaurante La Taverna es el típico comedor toscano de un castillo medieval. Situado en la cava, recibe a los comensales con una cocina basada en productos e ingredientes propios de Montalcino y Toscana.
Un dato particular es que el acondicionador y la crema corporal de las habitaciones están hechos a base de uvas Sangiovese de sus propios viñedos.

 

– Palazzo Terranova (Umbria, Italia)
Nada parece haber cambiado mucho desde que esta casa de campo fue levantada al pie de las colinas de la región italiana de Umbría durante el siglo XVII. Se trata de un palacio del Post-Renacimiento que sigue luciendo toda su majestuosidad, siendo un museo en sí mismo: arquitectura y decoración transportan a otros siglos. Entre las actividades, las más atractivas son las recolecciones guiadas de hongos del tipo trufa blanca y porcini, las clases de cocina, pastelería y chocolate, y los tours por las bodegas vecinas. Para relajarse después de estas actividades, la pileta climatizada y los tratamientos de spa son el descanso ideal.

 

– Can Bonastre (Barcelona, España)
En plena localidad de Masquefa, Barcelona, se alza sobre una colina a los pies del macizo de Montserrat esta finca del siglo XVI. La bodega y el hotel de Can Bonastre cuentan con una extensión de 100 hectáreas entre bosques y fincas. Los viñedos que rodean la bodega pueden ser recorridos a pie, a caballo, en bicicleta o desde el aire, en globo o helicóptero. Asimismo, los visitantes pueden realizar talleres de maridaje, recoger y pisar uva durante la vendimia y llevar a cabo excursiones en Anoia y el Penedès para conocer sus museos, mercados y las principales rutas del vino. La gastronomía es de nivel internacional. Su spa ofrece muy buenos tratamientos de vinoterapia.

 

– Steenberg Hotel Constantia Valley, Sudáfrica)
En la granja más vieja de Constantia Valley, a solo 20 minutos de Ciudad del Cabo, se sitúa este edificio levantado en 1682 que, luego de ser restaurado, fue declarado Monumento Nacional. Sobre la bahía False, en la ladera de las montañas Steenberg, se deja ver el Steenberg Hotel, que aún conserva la elegancia tradicional del siglo XVII. El multipremiado chef Garth Almazan está al frente de Catharinas, donde se destacan sofisticados platos de la cocina sudafricana y la vista del salón a las montañas y viñedos. Además, cuenta con una sala de degustaciones, un wine bar y una bodega que produce uno de los vinos más reconocidos del país.

 

– Meadowood (Napa Valley, Estados Unidos)
Situada en el corazón de Napa Valley, una de las regiones vinícolas más importantes del mundo, esta casa de campo es el alojamiento perfecto para los aficionados al vino y los deportes. De todas las instalaciones que ofrece se destacan la cancha de croquet, las siete canchas de tenis, los senderos para realizar caminatas y recorridos en bicicletas, la piscina y su campo de golf. Además el aspecto gastronómico también es excelente.

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