29 de mayo de 2015 17:43 PM
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Autoconsumo de silaje de maíz: los novillos le ganan en margen a la soja

En el establecimiento de Hugo Cofanelli, en Colonia Almada, le abrieron una puerta a la producción de carne.

Llegó la hora de abrirle una puerta a la ganadería en los campos agrícolas? Y, en tal caso, ¿por dónde y cómo empezar? ¿Es factible llegar a multiplicar por 10 el ingreso por hectárea de lo que hoy se obtiene como resultado económico con la soja? ¿Cómo lograrlo?

De manera recurrente, estos planteos vienen instalándose entre los productores desde hace un tiempo y algunos ya le encontraron respuestas y pusieron manos a la obra.

La baja de los granos es uno de los motivos desde la vereda económica; también juegan su partido la búsqueda de una vuelta de tuerca al modelo productivo, con la idea de intensificarlo y extraer mayores beneficios, aun desde el punto de vista social y ambiental, no sólo el económico.

En la previa de la agrojornada que se realizará el próximo jueves 4 de junio en el Dinosaurio Mall, en Córdoba  visitó en Colonia Almada el establecimiento de Hugo Cofanelli, productor y contratista forrajero que estará en el capítulo ganadero de la jornada.

 

 

Silo en la boca

Cofanelli lleva adelante un esquema de autoconsumo “a boca llena” para el engorde de novillos, donde estos se alimentan a discreción desde dos bolsones con silaje de maíz instalados en una punta del corral. El productor asegura que este esquema no mecanizado le ha permitido alcanzar un margen económico equivalente a 120 quintales de soja por hectárea.

Durante la visita al establecimiento, los ingenieros agrónomos Marcelo de León y Rubén Giménez, del área de Producción Animal del Inta Manfredi, mostraron los indicadores productivos y económicos que arrojan estrategias de este tipo.

 

 

Puerta de entrada

“El uso del autoconsumo para mí es un sistema que va muy bien para la gente que se inicia, dado que se evita mucho costo e inversión; aquí no se utiliza ni mixer, ni tractor, ni pala. Sólo los bolsones con el silaje, el corral, algunos comederos y el aporte de un solo operario”, menciona Cofanelli, mientras promete revelar otros “secretos” y detalles durante la jornada del próximo jueves.

 

 

Silo de maíz

En el autoconsumo, los novillos se alimentan del silo de maíz picado en planta (también es corriente el silaje de sorgo), a lo que se agregan entre 700 y 900 gramos por día de proteína de soja. Los novillos ingresan con 180 kilos para llegar a 360 a la terminación, a partir de ganancias diarias de entre 800-900 gramos y 1,2 kilos de peso durante el proceso.

Las proporciones de la dieta comprenden 70 por ciento de silaje, 10 por ciento de grano (maíz) y 20 por ciento de concentrado proteico o soja.

Junto con el silaje al alcance de la hacienda, se agregó un lote de verdeo próximo a la ensenada de alimentación; en lugar de suplementos proteicos, se le abrió una “tranquerita” a los novillos para que estos estén cuatro horas en pastoreo y luego vuelvan al autoconsumo.

La carga consta de 80-100 animales de recría o terminación por cada boca de silaje en bolsas de nueve a 10 pies, con distintas alternativas para complementar la dieta (con algún expeller, con grano entero de soja o el concentrado proteico que disponga el productor).

 

 

¿Cuántos kilos de carne?

El ingeniero De León –que coordinará el panel ganadero el próximo jueves–, destaca que este esquema “tiene una potencialidad muy grande, en la medida que tengamos alto rendimiento de forraje y que lo transformemos eficientemente en carne”.

A título de esto surge la pregunta: ¿Cuántos kilos de carne hacemos por cada hectárea de silaje de maíz que picamos? La respuesta: 1.500 kilos para un rendimiento medio, relativamente bajo, de 10 mil kilos de materia seca por hectárea.

De León echa mano de los modelos evaluados por el Inta en Manfredi para apuntar: “Si le pongo un rendimiento más alto, que es totalmente factible, un maíz de 100 quintales me puede dar el doble de rendimiento. Si pongo por ejemplo 45 mil kilos de forraje verde por hectárea pasaría a producir 2.300 kilos de carne por esa hectárea, con un margen económico de 25.300 pesos”.

 

 

Uno que decidió seguir

Otro caso testigo que se mostrará el jueves es el de un productor mixto agrícola-ganadero de la zona de Huinca Renancó, en el sur provincial, que hace varios años se planteó si convenía mantener la ganadería o salir del sistema. “Estaban analizando si realmente era conveniente, y la pregunta fue ¿qué ganadería? Y ahí entramos en la definición: la ganadería tiene que ser de alta productividad y eficiencia”, relató De León.

La decisión fue mantener la ganadería dentro de ese esquema y hoy están con un resultado económico que supera a la agricultura. Con un planteo de invernada (recría y terminación), este campo incorporó un autoconsumo de silaje, acompañado por otras herramientas de un modelo ganadero avanzado: pasturas, suplementos, forrajes conservados (silaje en este caso) y corral.

 

 

Más sobre números

Para el campo de Cofanelli, los técnicos del Inta Manfredi corroboran un margen de 13.700 pesos por hectárea (pese a que la relación flaco/gordo está hoy en un punto desfavorable de 24 versus 20 pesos por kilo vivo).

“Las eficiencias de conversión obtenidas plantean un resultado económico equivalente a 120 quintales de soja por hectárea”, dijeron Giménez y De León. Entre las variables que jugaron para este resultado, se tomó un costo de 10 mil pesos por hectárea en el cultivo de maíz (semilla, labores, pulverizaciones, fertilización) y la confección del silaje, con un rendimiento de 10 mil kilos de materia seca por hectárea de silaje y una dotación de 8,5 animales por hectárea de silaje.

 

 

Primer escalón

Aprendizaje. De León se entusiasma: “¿Por qué hablamos de abrirle una puerta a la ganadería? Porque con estos esquemas más simples de autoconsumo se puede comenzar. Vemos que los productores que se inician lo hacen con cierto riesgo. Pero aprenden, mejoran, realizan ajustes y los resultados cambian de inmediato. Quien les agarró la mano a los detalles sigue y quiere ampliar la escala”.

 

Adopción. Los técnicos del Inta Manfredi anotan que muchos productores de la región agrícola optan por incorporar esta modalidad. Pero aclaran: “No todos con los mismos resultados”, porque se confecciona mal la bolsa, por bajo rendimiento del maíz o por pérdidas de calidad

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