1 de junio de 2015 18:32 PM
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Chile : La urgente reinvención del negocio alimentario con China

En no más de una década será el principal destino para las exportaciones agropecuarias chilenas. Se requieren nuevas reglas del juego, como lograr una mayor apertura sanitaria, promover la llegada de inversiones chinas al agro nacional y aumentar la transferencia tecnológica, especialmente en fruticultura.

Li Keqiang, el primer ministro de China, acaparó las portadas de los diarios chilenos la semana pasada. El mandatario se reunió varias veces con la Presidenta Bachelet y firmó un puñado de acuerdos. Li vino a darle apoyo político a la creciente presencia económica de su país en América Latina. De hecho, uno de los pactos apuntó a ampliar el uso de renminbi, la moneda china, en Chile.

 

Ad portas de convertirse en la principal economía del mundo, la recepción en Santiago al primer ministro de China estuvo llena de banquetes y parabienes.

 

Sin embargo, para el sector agrícola, Li Keqiang no es la autoridad china más importante que ha visitado el país en el último tiempo. Ese título está reservado para Zhi Shuping, jefe máximo de la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena (conocida como AQSIQ, por su sigla en inglés), que vino una semana antes que el primer ministro.

 

Bien lo sabe Cristián Allendes. El ex presidente de Fedefruta produce nectarines blancos, una especie que ya tiene cerca de 1.000 hectáreas en el país y que se orientó desde un inicio a China. Por años esa fruta chilena llegó a ese país vía Hong Kong. Sin embargo, en el último par de temporadas las autoridades aduaneras, que antes hacían la vista gorda ante la ausencia de un protocolo sanitario que permitiera ingresar, comenzaron a cerrar esa brecha. El tiro de gracia se dio en la última campaña, cuando las autoridades chinas arrestaron a varios importadores. De golpe y porrazo se cerró el mercado del gigante asiático.

 

Contra el tiempo, los nectarines blancos tuvieron que ser redestinados a otros mercados.

 

“Esta temporada, el retorno a productor llegó solo a un tercio de lo usual, lo que es malo; sin embargo, la próxima puede ser peor, pues viene un aumento de producción por las nuevas plantaciones”, advierte Allendes.

 

No se trata solo de menores ingresos para los productores y exportadores. Las vicisitudes del mercado chino pueden golpear el empleo en zonas rurales. Los huertos de nectarines blancos del país demandan cerca de 190 mil horas-hombres al año para mantenerlos en plena producción.

 

Ahí es donde Zhi Shuping tiene mucho que decir. El gobierno chileno, apoyado por los privados, está en plenas negociaciones con el AQSIQ para lograr un protocolo sanitario para el ingreso de los nectarines blancos. Durante la visita de Zhi se logró el compromiso para que a fines de año un grupo de inspectores visite el país para realizar los últimos estudios.

 

Los productores de carozos no son los únicos interesados en agilizar el ingreso de productos a China. En los frutos secos y en las aves también hay interés por avanzar. Nuevamente, Zhi es el que tiene el poder de decisión sobre esos temas.

 

Claramente, dentro del orden de prioridades del agro en su relación con China, la apertura sanitaria es el objetivo más importante para productores y exportadores.

 

Sin embargo, no es la única tarea urgente que queda por delante. También falta generar una mayor densidad de las relaciones agrícolas -el ministro Carlos Furche habló de la necesidad de un “remezón” en una charla ante empresarios chilenos y chinos. Para lograrlo, se requiere de un salto en las inversiones bilaterales, que apunta a convertir a la contraparte en un apoyo en la apertura comercial, y aumentar el intercambio de tecnología agrícola, por el interés oriental en los avances frutícolas de este lado del Pacífico.

 

lista de espera

“No creo que las exportaciones de alimentos sigan creciendo a más del 40% como lo han hecho en el último par de años, no es sustentable, pero sí van a crecer a tasas de dos dígitos”, explica el ministro de Agricultura, Carlos Furche.

 

Aunque el secretario de Estado trata de ponerle paños fríos, las cifras pueden marear. Mientras que en 2006, año en que entró en vigencia el TLC bilateral, Chile exportó a China US$ 130,4 millones en alimentos, incluyendo productos del mar, en 2014 sumó US$ 1.273 millones. La tendencia suma y sigue: en el primer trimestre de 2015 los envíos de comestibles anotaron 48% de aumento comparados con igual período del año pasado.

 

Según Furche, entre cinco y diez años más, China será el primer destino para las exportaciones de alimentos chilenas.

 

Sin embargo, obtener la autorización para ingresar con una nueva especie a ese mercado no es fácil. Cada producto debe ser visado por el AQSIQ, un proceso que demora cerca de dos años. Adicionalmente, ese organismo negocia solo una fruta por vez. Por eso es que hay un intenso lobby por obtener un puesto en la lista de espera. Dado los montos involucrados, el nectarín blanco logró avanzar varios puestos y convertirse en la actual fruta a negociar.

 

Quien corre con mayor ventaja después son las nueces con cáscara. China es el mayor productor mundial, pero se queda corto para satisfacer la demanda interna y llega a importar hasta 150.000 toneladas anuales. Como punto de comparación, Chile exportó el año pasado casi 50.000 toneladas. Aunque ya se obtuvo la autorización para el ingreso de nueces peladas, es un producto de nicho y representa menos del 5% de las importaciones de la potencia oriental.

 

“En los últimos años hemos tenido un importante aumento de la superficie plantada que ya está comenzando a expresarse. Por eso es importante tener la autorización del AQSIQ lo antes posible”, afirma Andrés Rodríguez, presidente de la Chilean Walnut Commission.

 

Otro punto de la tabla sanitaria es el masivo interés por usar el sistema de certificación electrónica de exportaciones, llamado “eCert”, que el año pasado se inició en forma experimental con la uva de mesa y la carne de cerdo con China. Este sistema, que lo maneja el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, evita que la carga se detenga en el puerto de llegada por la falta de un documento o porque haya error en uno de ellos.

 

“Puede ser un error mínimo, como de tipeo en el número de cajas. Corregirlo significa enviar un papel que demora 30 a 35 horas en llegar desde Chile a China vía aérea. Hacer todo el trámite en forma electrónica permite resolver el problema en minutos”, afirma una fuente gremial.

 

Rodrigo Castañón, gerente general de Asociación de Productores de Cerdo, Asprocer, explica que desde la puesta en marcha oficial de la eCert entre Chile y China ha disminuido en 90% la tasa de errores o problemas documentales que existían con la certificación en papel. “Además, ha facilitado eliminar posibles fraudes, alteraciones o pérdida de documentos. Todo ello ha contribuido a fomentar el intercambio potencial entre Chile y China”, dice.

 

De hecho, representantes de la Asociación de Productores de Aves, APA, se reunieron con Zhi Shuping en su reciente visita para confirmarle su interés por subirse al sistema que ya tienen los porcinos.

 

 

Ligar destinos

“Obviamente es importante aumentar las exportaciones, pero debemos poner énfasis en una relación alimentaria más profunda con China”, argumenta el ministro Furche.

 

El secretario de estado cree que debe haber mayores redes de cooperación y asociación entre ambos países. En ese aspecto, los privados tienen una tarea importante. Furche cree que es momento de que empresas como Joyvio -que tiene seis huertos en Chile- sean acompañadas por nuevas inversiones, ya sea en tierras como en procesamiento industrial de alimentos.

 

La idea detrás es ligar el destino de un país al otro.

 

“A nosotros nos conviene mucho que, por ejemplo, empresarios chinos compren huertos frutícolas, porque de esa forma tenemos un aliado allá que va a estar presionando por que Chile tenga un acceso expedito”, afirma un alto dirigente frutícola.

 

Si se tiene en cuenta que en 2014 solo en cerezas se exportaron US$ 476 millones a China, está clara la necesidad de jugar de local en ese país.

 

A las relaciones comerciales hay que agregar la transferencia de tecnología productiva, un elemento vital para el gobierno oriental. La nueva política agrícola apunta a disminuir las plantaciones de cereales y aumentar las de frutales. Chile es visto como un productor de punta en esa área. Se admira la diversificación de la producción local, que va desde uva de mesa a kiwis, pasando por arándanos y cerezas, junto con los avances en el manejo de poscosecha.

“Queremos ver a los organismos de investigación de ambos países trabajando en forma más cercana”, lanza Furche.

En el sector privado creen que ese enfoque debe ser selectivo, apuntando a acuerdos con las provincias que tienen un enfoque frutícola, como Shandong, Shanxi y Liaoning.

 

 

48%  aumentaron las exportaciones de alimentos a China en el primer trimestre de 2015.

 Atrapados en la red

Otro punto importante para los envíos de alimentos es que se debe aumentar el conocimiento del mercado chino. Los consumidores y las redes de distribución son cada vez más sofisticados, incluso más que en Chile.

 

“El comercio electrónico ha tomado mucho protagonismo. Como ejemplo, 23% de la población compró en línea en 2013 y se estima que aumentará a 44% en 2015, con alrededor de US$ 373 mil millones. Es necesario que las empresas chilenas de alimentos empiecen a explorar cómo vender a través de portales como Alibaba, Taobao y JD”, afirma Andreas Pierotic, agregado comercial en Beijing.

 

Hay mucho espacio por ganar con una sintonía fina sobre las particularidades y tendencias de ese mercado.

 

“Hay un creciente interés por los productos orgánicos. Además, hay oportunidades enormes de crecer en el interior de China. Soy muy optimista sobre el futuro de la venta de alimentos. Por ejemplo, nuestro modelo de negocios es estar presentes en la producción en Chile, la logística y en la venta dentro de China”, afirma Chen Jianhua, vicepresidente de Joyvio.

 

Miguel Torres Maczassek, director general de Viña Torres, enfatiza que se debe apuntar a construir la marca a largo plazo.

 

El viñatero agrega que conocer a los clientes es muy importante. “Estuvimos muchos años invirtiendo en China en una importadora propia, inicialmente con resultados negativos; hasta que poco a poco los esfuerzos dieron sus frutos. Hoy, Torres China cuenta con 300 trabajadores y ya es nuestra segunda empresa a nivel de facturación”, afirma.

 

Avances en negociaciones sanitarias

Ronald Bown, presidente de la Asoex, destaca al reciente reconocimiento del AQSIQ, de que la palta hass no es un hospedero primario de la mosca de la fruta. “Este muy importante, ya que permitirá iniciar las exportaciones de esta fruta sin restricciones de cuarentena, ya que no era posible al estar bajo cuarentena las regiones Metropolitana, de Valparaíso y Coquimbo, y a que la palta no resiste el tratamiento de frío y/o fumigación exigido por China”.

 

Bown valora que el AQSIQ se abriera a aplicar un radio de cuarentena de 27,2 km ante la detección de un foco de mosca de la fruta, en vez de una región entera, como era antes.

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