2 de junio de 2015 17:39 PM
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Exportando conocimientos

Mientras las carnes y los productos de las cabañas argentinas están vedados en los Estados Unidos, Tres Marías logró posicionar en ese mercado el primer toro de genética 100% nacional. Los modernos modelos de negocios de una actividad de alto valor agregado, según Horacio Gutiérrez.

“La Argentina está a la altura de las ganaderías más desarrolladas en materia de genética bovina. Todos los avances, incluyendo por ejemplo marcadores moleculares para predecir terneza, se están aplicando en el país. Hay una demanda creciente por nuestros productos, sobre todo de embriones y semen”, dijo a Valor Carne Horacio Gutiérrez, Presidente de la cabaña Tres Marías, una empresa familiar creada en 1957 y que desde entonces ha tenido un incesante desfile de Campeones de la raza Aberdeen Angus en las pistas argentinas.

Para Gutiérrez, el dinamismo del negocio ha venido de la mano del cambio tecnológico. “Cuando fundé la cabaña, se seleccionaba a la vista, se miraba si un ejemplar tenía más o menos carne o grasa. Hoy, los reproductores de punta, sus embriones y semen, llevan información precisa de los caracteres más importantes y de la posibilidad de trasmitirlos a la descendencia. Esto, sumado a la globalización de los mercados, ha contribuido ha diseñar formatos comerciales impensables años atrás”, contó.

En tal sentido, si bien hay países como los Estados Unidos que no admiten ningún producto de las cabañas argentinas, aduciendo temas sanitarios, Tres Marías logró posicionarse en esa plaza aprovechando que Canadá, cuando realizó el último Foro Mundial Angusen 2009, abrió la importación de embriones a los países participantes. “Los organizadores querían mostrar qué tipo de animal produce cada uno. Para ello, un año y medio antes, solicitaron que se enviaran embriones, los colocaron en vacas receptoras locales y al momento del evento exhibieron los terneros. Nosotros fuimos una de las tres cabañas argentinas seleccionadas para concurrir y nuestro ejemplar fue considerado el mejor de la muestra”, recordó Gutiérrez.

Esto potenció el negocio porque un reproductor, Belvin Tres Marías Patrón, producto de esos embriones, fue comprado por una cabaña estadounidense que lo introdujo en su territorio. “Fue una gran oportunidad, llegamos con el primer toro de genética 100% argentina a los Estados Unidos. Después, lo exhibieron en la exposición de Denver, Colorado, y vendieron semen en su propio país y lo exportaron: ellos tienen abiertos todos los mercados del mundo”, subrayó.

Actualmente, Tres Marías coloca embriones en Canadá y desde ahí, o desde Estados Unidos, se vende a los principales destinos. Así o en forma directa llegan a Brasil, Uruguay, Paraguay, México, Colombia, Escocia, Inglaterra, Irlanda, Suecia, Islas Azores (Portugal) y Sudáfrica.

 

 

Genética llave en mano

“Más allá de cualquier barrera sanitaria, hoy se exportan cada vez menos reproductores en pie y sólo a los países limítrofes. Los costos son mayores y los viajes muy largos, lo que ayudó a agilizar la venta de embriones y semen”, afirmó Gutiérrez. Un ejemplo es Brasil donde en los últimos diez años, Tres Marías envío 800 reproductores, más de 4.000 embriones congelados y 80 mil dosis de semen. De este modo, a partir de líneas argentinas, la ganadería vecina está desarrollando su propia genética.

“Los clientes del exterior pueden comprar reproductores machos o hembras y en vez de llevárselos a su país, corriendo riegos de adaptación al clima, de la garrapata, entre otros, tienen la posibilidad de dejarlos en nuestra cabaña. Nosotros extraemosel semen a los machos y los embriones a las hembras, servidas con toros elegidos de común acuerdo, y luego se los exportamos”, explicó.

En ese sentido, Gutiérrez sostiene que la diferencia fundamental entre una cabaña y otra en cualquier parte del mundo son las madres. Tres Marías cuenta con 500 madres de pedigreey a una rigurosa selección de las mismas, se les hace trasplante embrionario. Con esta técnica, se induce una súper ovulación y se obtiene un promedio de 5,8 embriones por salto o lavaje, cada 90 días. “Así, podemos medir más velozmente la trasmisión de los caracteres a la descendencia y la genética de punta avanza más rápido, con más seguridad”, aseveró.

 

 

En el país

El mercado nacional también se dinamizó con estas tecnologías y modalidades comerciales, a pesar de los avatares que sufrió la cadena de ganados y carnes en los últimos años. “Son muy altos los costos para mantener una cabaña y cuando los precios bajan no es posible desprenderse de ejemplares que lleva toda una vida seleccionar, por eso, muchas empresas desaparecieron. En nuestro caso, con años de trayectoria y récords de premios en el país, más allá de incrementar las ventas de semen y de embriones, mantuvimos las de reproductores”, aseguró. Al respecto, Tres Marías obtuvo 16 Premios Banderín Angus, que reconocen a la mejor cabaña del año, y 22 Grandes Campeones de Palermo.

En cuanto a Palermo 2015, el cabañero adelantó: “cuando hay expectativas favorables para la ganadería, como ahora, el que compra genética elige por la calidad, hay más interés por reproductores de punta. Nosotros llevaremos una buena fila, unos 20 ejemplares entre machos y hembras”.

De cara al futuro, Gutiérrez sostiene que “si bien la genética argentina ya está presente en los principales mercados internacionales y seguirá avanzando, el potencial del país no se limita a este negocio. No hay que olvidar que nuestra carne es la mejor del mundo, hay que producir más y exportar más para capturar todo el valor del mercado”.

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