3 de junio de 2015 11:36 AM
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Importadores argentinos de maquinaria obligados a ser previsores ante trabas de Uruguay

Las empresas deben asegurarse grandes stocks de repuestos; una importación que antes se hacía en 10 días ahora tarda un mes y medio

La planta de Claas Argentina en Oncativo, Córdoba, cuenta con un depósito fiscal –etapa previa a la de una zona franca– donde los equipos pueden estar seis meses, más una prórroga de otros seis meses, antes de su ingreso oficial al país. De esa forma la compañía puede amortiguar el impacto del impuesto de 14% a las importaciones.

La empresa factura US$ 30 millones anuales solo en repuestos, con picos de ventas durante las zafras, y los demás meses la venta mensual es de unos US$ 600 mil. El servicio de repuestos funciona de siete de la mañana a 10 de la noche y además ofrece una guardia nocturna que permite que el productor que necesite una pieza pueda conseguirla a cualquier hora.

“Tenemos como política que una máquina no esté parada más de 48 horas. También tenemos las puertas abiertas los sábados y domingos”, afirmó Reynaldo Postacchini, vicepresidente de Claas Argentina.

El stock de repuestos es fundamental, ya que cada máquina cuenta con 45 mil piezas, contando también las tuercas y arandelas. Los controles de importación por parte del gobierno argentino retrasan considerablemente los trámites y obligan a ser previsores, por lo que la compañía debe asegurarse un buen stock. Una importación que antes demoraba 10 días ahora tarda un mes y medio.

El empresario aseguró que Claas cuenta con todos los repuestos que el productor necesite y que en el 90% de los casos que dice no tener un repuesto es “porque el cliente no pagó alguna compra anterior. Esto funciona como un banco, con financiación a 90 días y se pueden agregar 90 días más de plazo. Cuando alguien llama por repuestos le pedimos el número de la máquina y vemos el historial de ese cliente”.

Claas fabrica sus equipos con 60% de capital propio y una de las frases más conocidas del director de la compañía, Helmut Claas, es: “soy fabricante no financista”.

 

 

Mercado de máquinas usadas
Pstacchini señaló que las máquinas usadas que se toman como forma de pago son destruidas porque “son caras de mantener. Además le aseguramos al cliente que no tendrá un competidor”.

Opinó que la vida útil de una máquina debe ser de 10 años, no más. “Para mí el precio de una máquina de 10 años de antigüedad es US$ 0, porque anualmente pierde 10% de su valor. Le dije a varias aseguradoras que una máquina de más de 15 años no debe tener seguro, porque es perjudicial para todos, incluso para la aseguradora. Un buen contratista cambia la máquina cada 5 años”, afirmó el empresario.

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