3 de junio de 2015 14:31 PM
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La venta de animales nativos a países extranjeros debe cumplir con una estricta regulación

CHILE : Salvo excepciones como la llama y la alpaca, la exportación de fauna local debe cumplir con ciertas normas basadas en la Ley de Caza. Entre las especies protegidas está la araña pollito.

 Más de 900 alpacas salieron rumbo a China en un avión charter a principios de mayo. El volumen puede sorprender, pero el procedimiento no es diferente a vender vacas o caballos. Ello porque las alpacas, al igual que las llamas, son considerados como animales domésticos. De hecho, las que partieron al país asiático provienen de un criadero en Llaillay y no del altiplano.

“La exportación de animales está regulada desde el punto de vista sanitario, pero no de conservación de la especie como recurso natural”, dice Rafael Asenjo, jefe del subdepartamento de vida silvestre del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Es una excepción entre las especies nativas. El reglamento de la Ley de Caza en su artículo cuarto prohíbe la caza y captura de más de 600 reptiles, anfibios, aves y mamíferos salvo bajo condiciones muy puntuales y autorización expresa del servicio. Es así como la ley obliga a que cualquier persona que desee trabajar con especies protegidas tiene que estar inscrito en un registro nacional que lleva el SAG. La ley define varios tipos de ellos, como los centros de exhibición o zoológicos, los criaderos, los centros de reproducción y los centro de rescate y rehabilitación.

La salida de este tipo de animales al exterior ocurre en contados casos, vinculados principalmente a intercambios entre zoológicos, como ha ocurrido, por ejemplo, con pudúes o pumas, explica Asenjo.

“El tenedor debe acreditar de dónde sacó el animal y si provino de un centro o criadero regulado, los que son fiscalizados una vez al año. Además, deben entregar declaraciones semestrales con sus movimientos: ventas, muertes o compras”.

En el caso de las especies acuáticas, la responsabilidad corre por cuenta de la Subsecretaría de Pesca y su ente fiscalizador, el Servicio Nacional de Pesca, y también la caza y comercialización están prohibidas, salvo pocas excepciones.

No siempre fue así. Hace 30 años, 344 ejemplares de pingüinos de tres especies magallánicas viajaron a Gran Bretaña, España, Estados Unidos y Taiwán para su empleo en estudios científicos; también salieron delfines magallánicos para acuarios estadounidenses. Tales ventas sería prácticamente imposibles hoy, según las regulaciones actuales.

También viajaron al exterior cientos de miles de reptiles y anfibios, especialmente lagartijas del género Liolaemus . Su destino eran tiendas de mascotas, escuelas donde eran diseccionados e ,incluso, muchas terminaron como comida para otros animales.

En el año 1992 se llegaron a exportar 600 mil, asegura el zoólogo Agustín Iriarte, quien fue jefe del departamento de vida silvestre del SAG entre1991 y 2004

Todo acabó el 9 de marzo de 1993, cuando se publicó una actualización del reglamento de la Ley de Caza que incluyó bajo protección a lagartijas y anfibios.

“Si no hubiéramos tomado esa medida, ese año habrían salido más de un millón, porque el día anterior a la restricción ya habíamos contado 145 mil lagartijas exportadas”, cuenta Iriarte.

Incluso varios embarques fueron devueltos desde Estados Unidos cuando las autoridades locales supieron de la prohibición.

Una gran cantidad de lagartijas debió de ser devuelta a su ambiente natural. Pero como se desconocía de donde habían salido, no se hizo en forma ordenada, y poblaciones enteras fueron reubicadas en territorios que no les correspondían.

 

 

Insectos protegidos

Desde enero pasado la Ley de Caza también incorporó a alrededor de 60 invertebrados, incluyendo arañas pollito, insectos como el ciervo volador y la madre de la culebra, la mariposa del chagual y 40 especies de caracoles terrestres.

“Antes no estaban bajo ninguna categoría de protección salvo un artículo de la ley que obligaba a la gente que recolectaba artrópodos, incluyendo las arañas pollito, a inscribirse en un registro del SAG”, cuenta Asenjo.

Las tarántulas chilenas salieron durante años en cantidades de varios cientos de miles, sin mayor regulación. Normalmente a EE.UU., donde terminaban como mascotas exóticas.

Ahora que está prohibida la caza o captura de todos esos invertebrados sin una autorización previa, solo pueden salir del país si provienen de criaderos.

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