5 de junio de 2015 13:30 PM
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Fuertes dudas en un organismo que maneja US$ 25.000 millones

Irregularidades en el comercio de granos : La UCESCI, que emite los ROE, es casi una oficina fantasma dentro de Comercio. Trabajan menos de 20 personas.

Menos de 20 personas trabajan en la Unidad de Coordinación y Evaluación de los Subsidios al Comercio Interior (UCESCI), el organismo que reemplazó a la ex ONCCA y que debe controlar permisos de exportación (ROE) para mercaderías valuadas en unos 25.000 millones de dólares al año. Con tan poca gente, sin control externo, ese área es permeable a los errores, la discrecionalidad y la corrupción. Por eso en los últimos años ha sido disputada como un botín de guerra por las diversas líneas del gobierno kirchnerista.

 

 

Los ROE nacieron luego del cierre de las exportaciones de carne de 2006 y primero fueron administrados por la ONCCA, que tenía cerca de 600 empleados, dependía del Ministerio de Agricultura y a la vez tenía a cargo los Registros de Operadores de carnes, lácteos y granos, algo que le permitía controlar a quienes requerían esos permisos de exportación. Pero en 2008, en pleno conflicto con el campo, allí desembarcó Ricardo Echegaray, actual titular de la AFIP, que llegó a llevarse la ONCCA a la sede central del organismo recaudador. Allí quedó hasta que en febrero de 2011, en medio de fuertes sospechas de corrupción, la presidenta Cristina Kirchner firmó un decreto disolviendo el organismo.

 

 

El inmediato nacimiento de la UCESCI fue el triunfo de Guillermo Moreno, que pudo apoderarse del mecanismo para aprobar las exportaciones y mudarlo cerca de sus oficinas de la Secretaría de Comercio, al noveno piso del edificio de Roca 651. El nuevo organismo nació sin gente ni presupuesto. También sin controles. La mejor prueba es que debía ser dirigido por los ministros de Economía, Industria, Agricultura y el titular de la AFIP. Pero ese grupo jamás realizó ni una sola reunión.

 

 

Los ROE son un salvoconducto para presentar en Aduana antes de cada embarque de granos, carne o lácteos. Los conflictivos, sin embargo, son aquellos rubros en los que el propio Gobierno impone cupos de exportación: básicamente la carne, el trigo y el maíz. En el primer caso, UCESCI nunca informó qué frigoríficos reciben los permisos de exportación. En el caso de los cereales, la información dura apenas unas horas en la web y no queda registro histórico. Basado en esos escasos datos, Clarín mostró en los últimos días una serie de irregularidades, como la entrega de ROE de modo discrecional, incluso a firmas que ni siquiera actúan en el comercio de granos.

 

 

En la era de Axel Kicillof, la UCESCI pasó a depender del sucesor de Moreno, el joven Augusto Costa. Pero nada de fondo se modificó. El organismo que regula exportaciones por 25 mil millones de dólares sigue conducido por Guillermo Pedoja, un funcionario que Moreno rescató de la ex ONCCA. Y su pobre plantilla de empleados -la mayoría de ellos contratados-, apenas se dedica a verificar si las empresas que solicitan los ROE están incluidas en los listados de beneficiarios elaborados por las cámaras del sector privado. En el caso de los cereales, una de ellas es CAPECO, entidad promovida por Moreno en 2012 y presidida por un empresario cercano al ex secretario, el ruralista K Ider Peretti. Ni Kicillof ni Costa se animaron a desafiar esa lógica para el reparto de ROE. Una lógica de oscuridad y discrecionalidad. Pero sobre todo una evidencia de la defección del Estado que dicen defender

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