6 de junio de 2015 11:38 AM
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El agro y un largo camino hasta que amaine la tormenta

CompartiremailFacebookTwitterLa Presidenta fue clara en su mensaje: “Persistiremos en nuestra estrategia de crear una clase media rural fuerte”. Lo hizo en un acto en el que anunció el plan de inversiones para el agro para la campaña 2015/2016 por 59.000 millones de dólares, que representan un incremento del 20% de lo destinado a la actividad […]

La Presidenta fue clara en su mensaje: “Persistiremos en nuestra estrategia de crear una clase media rural fuerte”. Lo hizo en un acto en el que anunció el plan de inversiones para el agro para la campaña 2015/2016 por 59.000 millones de dólares, que representan un incremento del 20% de lo destinado a la actividad el año pasado.

 

¿Cristina Kirchner hizo semejante anuncio y ningún medio de comunicación publicó la noticia que dejaba atrás el conflicto con el campo? No, no fue ella. Fue alguien a quien difícilmente se la pueda catalogar como una nostálgica del neoliberalismo de los años noventa. Fue la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien junto a su ministra de Agricultura, Katia Abreu, volvió a dejar en claro lo que significa tener una estrategia de largo plazo, más allá de los problemas de la coyuntura. A cargo de un gobierno que está jaqueada por los escándalos de corrupción de la petrolera Petrobras y obligada a impulsar un ajuste fiscal para que la mayor economía de América latina salga de la recesión, la presidenta de Brasil dijo que, con ese plan agrícola, esperaba que los productores “continuaran respondiendo con más producción de alimentos para la población, más generación de empleo y más riqueza”. Para las especialistas, ese programa constituye la primera medida de “agenda positiva” que lanza el gobierno de Rousseff tras el ajuste de las cuentas fiscales. En este caso, más allá de los problemas locales, lo central es la dirección que adopta Brasil. Dilma anunció que en diez años prevé que su país incremente en 50 millones de toneladas la producción de granos y en ocho millones de toneladas la de carnes (bovina, porcina y aviar) “sin mayor presión sobre los recursos de la tierra y el agua”. En otras palabras, con tecnología y mejora de la productividad.

 

Aquí, mientras tanto, las preocupaciones de la producción son otras: cómo hacer para llegar en las mejores condiciones posibles hasta que en el recambio presidencial de diciembre próximo haya un cambio de rumbo. El primer eslabón de la mayoría de las cadenas de la producción está roto y en el Gobierno creen que la única solución es otorgar subsidios en vez de rentabilidad. Esto se advierte en la lechería. Según un informe del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina (SRA) mientras que los precios de los lácteos en góndola se incrementaron un 30% entre abril de 2014 y el mismo período de este año, los valores que perciben los tamberos aumentaron sólo un 9,7 por ciento. Para la entidad, la lechería podría recuperarse con “tasas a largo plazo, la eliminación de las trabas a las exportaciones e incentivos a la mayor capacidad instalada en la industria (con amortización acelerada, crédito a largo plazo y devolución de IVA de la inversión)”, entre otras medidas contenidas en una propuesta que llamó “La agenda del campo”.

 

Lo saben también los productores vitivinícolas que esta semana debieron escuchar que Cristina Kirchner dijera que el malbec es “ícono argentino, como el bife de chorizo” y que reiterara anuncios de fondos disponibles por 350 millones de pesos cuando la actividad está jaqueada por “la elevada presión fiscal, la suba de costos y el tipo de cambio atrasado”, según un documento de la Comisión de Economías Regionales de la CAME. También lo saben los productores frutícolas del Alto Valle que semana a semana salen a las rutas con sus tractores para reclamar medidas concretas y no simples subsidios, que sirven como solución de última instancia, pero no frente a la caída constante de la rentabilidad.

 

El súbito optimismo que se vislumbra en el mundo financiero por un posible cambio de rumbo a partir de 2016 no se verifica en la producción agropecuaria. “Estiraron la precampaña de maíz por dos meses porque el mercado está muy pesado”, contó un productor y distribuidor de 25 de Mayo. El prolongado conflicto con los trabajadores del complejo oleaginoso alteró la cadena de pagos y le puso paños fríos a las expectativas optimistas. Cayó cuando muchos habían planificado sus ventas para hacer frente a vencimientos impositivos, pagos de tarjeta de crédito o compra de insumos.

 

Sin embargo, cualquier postulante presidencial debería saber a esta altura que el campo es el sector de la economía que más rápido responderá si, como mínimo, lo dejan hacer lo que sabe hacer.

 

 

37,4

Por ciento

Es el avance de la cosecha de maíz en la última semana según la Bolsa de Cereales de Bs. As.

 

daniel oggero

Tambero, Córdoba

“Estamos en la puerta de un nuevo conflicto, en una situación terminal”

Fuente:

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