6 de junio de 2015 00:05 AM
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Mercado Central de Bs As, cada vez más lejos para San Juan

En el mayor centro de negocios del país, nuestra provincia mostró retrocesos de hasta el 60% en volúmenes de algunas hortalizas clave en el último cuatrienio 11-14

¿San Juan se está retirando del comercio furtihortícola nacional o está cambiando la estrategia de comercialización y distribución? Ésta es la gran duda de muchos protagonistas del sector, donde el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) configura el mayor centro logístico en nuestro país, abasteciendo una mega urbe de unos 18 millones de habitantes.

 

Precisamente en este gran mercado de mercados nuestra provincia mostró un retroceso de hasta un 58% en el último cuatrienio 11-14 respecto al ingreso de hortalizas clave como el ajo medido en toneladas y del 17% en el caso de las frutas.

 

Por otro lado, por una estrategia vinculada a la reducción en el costo de los fletes así como cambios en la demandas frutihortícolas, los envíos se han redireccionado a otros mercados del Gran Buenos Aires, como Avellaneda, Tres de Febrero y Escobar, entre otros, así como La Plata y Buenos Aires.

 

Otros aspectos importantes sobre las causas de tamaña reducción es el análisis del contexto general: la inflación de costos y la falta de rentabilidad, las grandes distancias a los mercados y el crecimiento urbano descontrolado sobre huertos y chacras.

 

 

 

Por las naves

Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO visitó el MCBA y, durante una recorrida por sus naves y puestos comerciales, en diálogo con el especialista en comercio frutihortícola ingeniero agrónomo Oscar Liverotti, funcionario del departamento de Capacitación y Tecnología del mayor centro del comercio frutihortícola del país se supo que en el último cuatrienio “aumentaron las ventas el 22% en hortalizas y por lo tanto aumentó la participación relativa un 61,7% del total frutihortícola ingresado. No así en frutas donde bajó la oferta de 512.735 a 498.066 toneladas, esto es un 17% menos y su participación de 38,9 a 38,3 % del total de frutas ingresadas”.

 

Consultado por cómo evalúa la oferta frutihortícola sanjuanina, indicó: “San Juan a mi parecer tiene una pobre participación con respecto a las hortalizas, sólo el 1,3% del total ingresado de toda las hortalizas del 2014”.

 

Pero sin ser pesimista alertó “creo que se podría aumentar en cebolla valencianita, espárragos y alcauciles -siempre y cuando mejore su calidad-. También ajo y zapallo Anco”.

 

En cuanto a las frutas, marcó: “Habría que volver a producir en escala y con calidad melón, damasco y durazno”.

 

Sobre los aspectos a perfeccionar, comentó que “hay que mejorar calidad tanto organoléptica de las especies como la presentación de la mercadería. Para eso hay que realizar paneles de degustaciones, ver cuáles son las variedades de esas especies que al argentino más les gusta y cuáles de esas variedades agroecológicamente se adaptan a la región”.

 

“En cuanto a presentación habría que estudiar distintas presentaciones: llámese tipo de envase, color, tiempo de permanencia en góndola, entre otros aspectos. Donde se resalte el producto sanjuanino en competencia con el mismo producto de otras zonas”, remarcó. “Las distintas especies frutihortícolas como por ejemplo la uva blanca de San Juan, damascos o los alcauciles ya no tienen que venir a Buenos Aires en cajones de madera”.

 

En cuanto a aspectos a favor, el ingeniero Liverotti destacó entre otras importantes virtudes: “El sabor es fundamental. Los melones y damascos sanjuaninos de Media Agua, Albardón y Pocito pueden competir con los de otras zonas por dulzura y aroma”.

 

En cuanto a cómo evalúa el impacto del la IG Melón de Media Agua-San Juan, indicó: “Hay que hacer publicidad y capacitar al consumidor sobre las ventajas de adquirir un producto Indicación Geográfica como la del Melón de Media Agua-San Juan, por ejemplo”.

 

Consultado sobre si tienen potencial nuestras chacras para competir a pesar de la distancia, remarcó: “Siempre y cuando trabajen con calidad y tecnología, sí. Un ejemplo es la falta de calidad con que vienen muchas veces los espárragos. No siempre son hidroenfriados, aunque puede suceder porque no dan los costos”, indicó remarcando “la falta de tamaño en la cebolla valencianita” como otro “aspecto negativo”.

 

Finalmente Liverotti indicó: “Pienso que aplicar tecnología significa un gran esfuerzo no sólo económico, sino también de capacitación mental de toda una comunidad. Pero no creo en que el productor sanjuanino sea un quedado”.

 

“Como parte de un país, muchas veces los números en las chacras no cierran. El Estado tiene la obligación, a través de los capacitadores profesionales, asistentes técnicos; de asistir y mejorar las producciones y las ventas; los consumidores deben recibir productos inocuos y ricos en sabor”.

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