8 de junio de 2015 12:34 PM
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Buscan las conexiones del caso “Manzanas II”

a Justicia ordenó una batería de medidas. El dueño del galpón se defendió por cuatro horas.

La investigación del nuevo caso “Manzanas blancas” apunta afuera, a las conexiones nacionales e internacionales que tiene la organización que intentó pasar 300 kilos de cocaína por la aduana de Villa Regina el jueves pasado. En la causa aún hay cuatro personas detenidas, entre ellas el dueño del frigorífico del que salió el camión con la droga, el empresario roquense Gustavo Arnaldo; el sereno del establecimiento ubicado en la Ruta 22 y el chofer del transporte. Pero los investigadores apuntan a más involucrados, a los eslabones superiores de una cadena que cruza el Atlántico y llega a España. Para eso, desde el juzgado federal de Roca dispusieron una importante cantidad de medidas probatorias y las fuentes ligadas a la causa confiaron que tienen grandes expectativas de “dar en el clavo”.

La información oficial, sin embargo, sigue bloqueada desde el juzgado que conduce el juez Jorge García Davini. El celo por evitar cualquier filtración que pueda perjudicar instancias decisivas de la pesquisa hizo que el juez federal dispusiera un secreto de sumario de diez días -el máximo plazo legal-, que comenzaron a computarse el viernes. Ese mismo día los camiones que habían sido secuestrados en la Aduana reginense fueron removidos con autorización judicial y sólo quedó incautado el transporte en el que se hallaron las 247 envoltorios con cocaína.

La prohibición de acceder a precisiones de la causa alcanza tanto a los imputados y sus abogados defensores como a la propia AFIP-Aduana, que por ese motivo no ha difundido hasta el momento ningún detalle sobre el procedimiento por sus canales oficiales de comunicación.

Ayer se levantó la incomunicación de los imputados y comenzó a correr el tiempo legal para que el juez resuelva su situación procesal. Aunque la complejidad de la causa y la posible aparición de más nombres en la nómina de sospechosos podría justificar una prórroga de los plazos.

Tras eso, sólo se pudo saber que al momento de brindar indagatoria Arnaldo habló “a ciegas” (sin conocer más del caso que la lectura de la imputación en su contra) y que se defendió durante casi cuatro horas.

Las fuentes confiaron que el sospechoso dijo que sabía que su carga pasaría por el “canal rojo” de la Aduana, por lo que hubiera sido “absurdo” que aún así participara de la maniobra. También lo interrogaron sobre el cuidador del frigorífico, un hombre de nacionalidad boliviana, y sobre el hallazgo de dólares y varios teléfonos celulares en la casita que ocupaba el sereno en el predio de Cervantes.

Varios interrogantes deberá encarar la investigación para “cerrar el círculo”: quiénes son los financistas y destinatarios, qué cartel proveyó la droga y cómo llegó esa cantidad de cocaína, una vez más, al Alto Valle rionegrino. Esta última es la pregunta que la investigación del primer caso “Manzanas blancas” nunca pudo contestar: cómo, quiénes y cuándo transportaron casi 3,5 toneladas de cocaína a los galpones de Frutol en Allen.

 

 

> En un año, 13 toneladas

“Los contenedores de fruta se han convertido en los últimos años en el ‘procedimiento estrella’, en el método preferido por los narcotraficantes para colar la droga en España en grandes cantidades”, concluyó ayer en un informe el diario “El País”.

Citando datos oficiales del Ministerio del Interior español indicaron que durante el 2012 fueron interceptados 37 contenedores con un total de cuatro toneladas de droga. La cifra subió a 53 contenedores en el 2013, que representaron 11 toneladas de estupefacientes (el 42% cocaína) y trepó a 58 contenedores en el 2014, con 13 toneladas de droga (60% cocaína).

Las estadísticas evidencian que la fruta fresca, especialmente la más perecedera proveniente de países tropicales americanos, es el camuflaje preferido y que los narcos han cambiado la logística de los envíos. “Han reducido las cantidades que meten en cada cajón -entre 100 y 200 kilos, frente a los mil que metían antes-, reparten más la droga -en cinco contenedores en lugar de en uno solo- y minimizan riesgos”, sostiene el informe del diario español en su edición de ayer.

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