8 de junio de 2015 15:05 PM
Imprimir

La dura batalla del cerdo en Asia

CHILE : Los productores chilenos enfrentan una fuerte arremetida de competidores europeos en Japón, China y Corea del Sur, sus principales mercados. En 2014, los envíos locales sumaron US$ 309 millones a esos tres países, la menor cifra en los últimos cuatro años. La industria busca retomar su posición con un programa conjunto de promoción y aspira a crecer entre 6% y 10% este año.

La cifra es llamativa, en 2014 Chile exportó US$ 145 millones de carne de cerdo a Japón, su principal mercado. Ahora, si se lo compara con los últimos cuatro años, los números muestran que ha sufrido una baja sostenida. De hecho, en 2011, ese mismo intercambio sumó US$ 203,9 millones.

A punta de trabajo de los privados y de organismos estatales como el Servicio Agrícola y Ganadero, los productores de carne de porcino chilenos se han ganado un espacio importante en los mercados asiáticos. Sin embargo, hoy enfrentan una situación más compleja, que se ha visto potenciada por la irrupción de competidores europeos que buscan mercados alternativos frente al bloqueo comercial a Rusia, su tradicional destino.

No solo Japón está en la mira de los porcinos del Viejo Continente, China y Corea del Sur también son objetivos. Los tres destinos asiáticos sumaron US$ 309 millones en envíos chilenos en 2015, cerca del 57% de todo lo que exportó en porcinos Chile el año pasado.

Lo que pase con ese rubro no es baladí, la producción de cerdos demanda cerca de 1.600 hectáreas de maíz en Chile, especialmente en la zona central.

 

 

Abastecedor de nicho

Chile es un actor extraño en el negocio de la carne de cerdo.

Primero, no tiene grandes extensiones de granos, la base de alimentación de esos animales, si se lo compara con China, Estados Unidos o Canadá, grandes productores de porcinos.

En segundo lugar, su producción está enfocada en cortes con un alto grado de elaboración, más que producción a granel, que es el grueso de la oferta mundial.

Eso significa que las empresas chilenas generalmente obtienen precios más altos que los de otros países. Por ejemplo, el precio promedio del kilo de cerdo chileno se movió en torno a US$ 3,5, mientras que el canadiense lo hizo en alrededor de los US$ 2 el kilo.

“En los mercados coreano y japonés se aprecia mucho el ‘belly’ chileno (panceta). Una ventaja sobre la oferta de Estados Unidos o de la Unión Europea es que la industria porcina chilena se ha enfocado en las exportaciones. Por lo tanto, está más dispuesta a atender las solicitudes específicas de los importadores en cuanto a cortes de carne de cerdo”, afirma Brett Stuart, gerente de la consultora Global AgriTrend.

Punto para los chilenos. Sin embargo, la contienda es desigual.

Los productores europeos enfrentan el cierre de Rusia, su principal mercado de exportación. Son aproximadamente 400 mil toneladas de carne de cerdo que necesitan ser reubicadas. Por eso, los productores del Viejo Continente comenzaron a abalanzarse sobre los mercados del Extremo Oriente. Mientras tanto, Canadá tuvo que reubicar 90 mil toneladas, que por cercanía geográfica se han ido principalmente a Estados Unidos.

“La ganancia de cuota de mercado de Europa afectó a todos, no solo a Chile. Los EE.UU. y Canadá también vieron disminuidas sus participaciones en Asia, a medida que los precios de la Unión Europea (UE), disminuyeron tras la prohibición de Rusia del ingreso de carne de cerdo a la UE”, advierte Stuart.

Afortunadamente para Chile, la apertura sanitaria de China permitió abrir un mercado inexistente para las exportaciones. Desde 2011, las exportaciones comenzaron a tomar vuelo y llegaron a US$ 63,6 millones en 2014, lo que atenuó los altibajos de los otros mercados orientales.

 

 

Baja en la producción asiática

Otro punto a favor de los productores chilenos es que los precios en los principales mercados asiáticos tuvieron un repunte a principios de este año.

Según explica Brett Stuart, Corea del Sur tuvo precios bajos en 2013, debido a la fuerte expansión interna de producción de cerdos de ese momento. Esos valores llevaron a la liquidación de planteles de porcinos en ese país, lo que terminó impactando al alza los precios actuales, por la menor oferta relativa del último tiempo. Corea también tuvo problemas con el virus de la Diarrea Epidémica Porcina, conocida como PEDV, por su sigla en inglés, aunque con un menor impacto que lo sucedido en Japón.

El mercado nipón tuvo brotes más graves de PEDV en 2014, dando lugar a la escasez de oferta de carne de cerdo. De hecho, en lo que va del año, la faena en ese país ha caído en 3%, comparado con el mismo período de 2014.

Adicionalmente, China también se ha visto afectada por problemas sanitarios, lo que ha significado que se liquidaran casi 10 millones de reproductoras, según datos del Ministerio de Agricultura de China, en el último año y medio.

De acuerdo con Stuart, esto podría conducir a una escasez superior a 80 millones de cerdos en los próximos 12 meses.

“Mientras esta brecha se materializa, los precios del cerdo chino aumentarán, provocando que los productores incrementen el número de reproductoras. No obstante, se necesitarían otros 18 meses de buenas ganancias para efectuar una expansión que permita volver a los niveles anteriores”, afirma el analista del sector porcino.

 

 

Diferencias entre mercados

Los últimos eventos en esos tres mercados permiten prever un escenario bastante más favorable para las exportaciones de cerdo chilenas durante 2015 en esos tres mercados.

La Asociación de Productores de Cerdo, Asprocer, a partir del comportamiento del primer trimestre, estima que las exportaciones a China, Japón y Corea del Sur deberían crecer en el rango del 6% al 10% durante 2015. Eso sí, hacen hincapié en que se trata de una proyección inicial, por lo que podría cambiar a medida que avance el año.

Pero en Asprocer creen que cada mercado representa desafíos particulares.

“En Corea del Sur, las preferencias se mantienen en torno a los cortes tradicionales que se envían a este mercado, como panceta, lomo vetado y pernil de cerdo. En cambio, en Japón los cortes prioritarios seguirán siendo el filete, lomo vetado y panceta. En el caso de China, las proyecciones indican un aumento en la demanda para cortes como huesos, patas, cabezas y orejas, que forman parte de la cultura gastronómica milenaria de los chinos”, afirma Rodrigo Castañón, gerente general de Asprocer.

En tanto, Stuart cree que aunque la seguridad alimentaria es el factor más importante en todos esos mercados, no hay que perder de vista que en Corea el precio es muy importante, mientras que en Japón la calidad se ve recompensada con precios más altos que en otros mercados.

Por lo pronto, los privados y el Estado chileno ya echaron a andar una segunda etapa del proyecto de promoción ChilePork. La primera parte ocurrió entre 2013 y 2014. El objetivo es promocionar al país, más que a las empresas en particular, como un oferente confiable de carne porcina en Corea, Japón y China. Se consideran reuniones con intermediarios y posicionamiento en la prensa de esos tres países.

El nuevo período promocional abarcará 2015 y 2016, con una inversión conjunta privada y pública de 635 millones de pesos. Habrá que ver si ese esfuerzo, junto con el mejoramiento de los precios de inicios de este año, es capaz de revertir el terreno perdido en la dura batalla del cerdo en Asia.

80 millones de cerdos sería el faltante en el mercado chino durante este año, producto de la eliminación de planteles por el control que aplicaron las autoridades sanitarias de ese país.

 

 

 Fuerte crecimiento potencial

Brett Stuart enfatiza el potencial de crecimiento que tiene la industria del cerdo en Chile. Cita una reciente proyección de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, que sostiene que a 2023 la producción chilena podría ser 48% más que en 2013.

Rodrigo Castañón, gerente general de Asprocer, cree que esa proyección es posible en la medida en que puedan implementarse nuevos proyectos productivos en el sector porcino. “Para ello se requieren diversos aspectos que entreguen mayor certeza a la inversión, como un marco legal e institucional que permita una planificación en el uso del suelo en zonas rurales, en armonía con las comunidades y el entorno”.

Fuente:

Publicidad