11 de junio de 2015 01:52 AM
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Brasil profundiza la presión contra Argentina para que acepte un acuerdo con la Unión Europea

Una funcionaria de Dilma consideró en la cumbre de Bruselas que sería “ruinoso” para Cristina que no aceptara la iniciativa.

Brasil continuó hoy con su ofensiva en contra de la Argentina para que se sume al acuerdo de libre de comercio que quiere cerrar con la Unión Europea. Durante la cumbre de la Celac y la UE en Bruselas, una funcionaria de Dilma Rousseff consideró que sería “ruinoso” para Cristina Kirchner rechazar la iniciativa.

 

La ministra de Agricultura del país vecino, Katia Abreu, aseguró que la Argentina hasta ahora se mostró “reciente” a un arreglo y reforzó lo que ya había insinuado la presidenta brasileña cuando se reunió con su par uruguayo Tabaré Vázquez: que está dispuesta a avanzar en las conversaciones pese a la resistencia de Cristina.

 

“Si ellos quisieran ir para atrás, nosotros estamos dispuestos” a seguir negociando, planteó Abreu. Y hasta le puso fecha de vencimiento a la espera: “Brasil pedirá que el intercambio (de propuestas) se acelere no más allá de julio”, afirmó.

 

“No tiene opción, desde el punto de vista político quedarse atrás hoy sería nefasto. Lo ideal sería que aceptase el acuerdo, pero si no quiere o viene o se queda”, explicó Abreu.

 

Más diplomática, Dilma sostuvo que “Brasil, mejor dicho, el Mercosur, tiene la intención de hacer su propuesta y queremos saber si la Unión Europea está lista para eso”. “El Mercosur quiere consolidar esta relación. Es una prioridad de la agenda externa del Mercosur y de Brasil. Estamos listos”, dijo Rousseff, según el discurso difundido por la presidencia brasileña.

 

En tanto, Héctor Timerman se mostró más cauteloso y salió rápido a aclarar que no se anunciaría el acuerdo durante esta cumbre. “El Mercosur tiene una oferta para intercambiar y escuchar en qué estado están. Tenemos información que ellos no han podido culminar su oferta y por lo tanto no se puede hacer el intercambio (de propuestas)”, añadió.

 

“El Mercosur quiere llegar a un acuerdo y la Argentina va a hacer todo lo posible para que el acuerdo al que lleguemos con la Unión Europea, si llegamos, beneficie especialmente a los pueblos del Mercosur, porque creemos que no podemos sacrificar el bienestar de nuestra gente en pos de un acuerdo que no sea beneficioso para nuestros sectores”, planteó Timerman.

 

“Un acuerdo no. Lo que sí vamos a plantearle es que el Mercosur ya tiene una oferta para intercambiar, y escuchar del lado de ellos en qué estado están, porque la información que tenemos es que ellos no han podido culminar su oferta y por lo tanto no se puede hacer el intercambio”, precisó Timerman a Télam.

 

El canciller aseguró que está “a favor de un acuerdo, siempre que sea beneficioso para ambas partes y que no sacrifique ni un solo puesto de trabajo en Argentina”.

 

“Si ellos tuvieran una oferta terminada, vamos a poner una fecha para hacer el intercambio de oferta e iniciar una negociación”, indicó el ministro, quien puntualizó que “el Mercosur hace un año que ya terminó su oferta”. Al respecto, aseguró que “están de acuerdo todos los países del Mercosur en la necesidad de trabajar juntos”.

 

Mañana, al margen de la cumbre, Timerman y el resto de sus pares de Brasil, Paraguay y Uruguay se van a reunir con la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom y con uno de los consejeros de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, para “intentar facilitar” la negociación. Tras ese encuentro se espera una declaración conjunta.

 

La primera cumbre Celac-UE había sido realizada en el 2013, y tiene el objeto de avanzar con  acuerdos entre los dos bloques de países. Esta vez Cristina decidió no ir, luego de que los fondos buitre consiguieran un embargo preventivo de los bienes de la embajada argentina en Bruselas, que ocupa el ex ministro de Economía Hernán Lorenzino.

 

Los otros dos mandatarios que pegaron el faltazo fueron Raúl Castro y Nicolás Maduro, este último golpeado por la presión internacional para que libere a los presos políticos.

 

 

La pelea de fondo

Lo cierto es que los tiempos de Brasil y Argentina no son los mismos. El gigante sudamericano viene de varios años de recesión y en algunos sectores del país vecino creen que el Mercosur es un lastre para su economía. Es en ese marco que Dilma busca avanzar en un acuerdo de libre comercio con la UE, le guste o no a Cristina, ya que necesita de manera urgente aumentar sus exportaciones y su competitividad. De ahí su decisión de seguir adelante por más que no la acompañe su principal socio comercial.

 

“Brasil hizo una construcción importante con el Mercosur. Fue una larga constricción institucional. Reconocemos el Mercosur como algo importante, pero el Mercosur no puede constituirse en una traba a la posibilidad de que Brasil busque una forma de inserción en otros bloques económicos”, había dicho el ministro de Industria Armando Monteiro en un seminario en Río de Janeiro. 

 

Las declaraciones de hoy de Abreu van en línea con la reunión que mantuvieron hace diez días Timerman, Axel Kicillof y Débora Giorgi con el canciller brasileño, Mauro Vieira y Monteiro. La excusa era juntarse para delinear el nuevo protocolo automotriz entre las dos naciones, que vence a fin de mes.

 

Pero lo cierto es que las dos partes están casi totalmente de acuerdo en que el convenio seguirá tal como está ahora. En rigor, lo que se llevó gran parte de la reunión fue el debate por el acuerdo con la UE, lo que ya queda demostrado de antemano por la talla de los funcionarios enviados por Dilma para tratar un tema menor como es el protocolo para el comercio de autos.

 

Fue en ese marco que a fines de mayo la presidenta brasileña realizó una gira por México, en donde firmó entendimientos de libre comercio con Enrique Peña Nieto. El mandatario azteca también quiere profundizar arreglos con países europeos, en medio de las reformas económicas que viene aplicando para atraer inversiones con una mayor apertura.

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