12 de junio de 2015 10:18 AM
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Atención bonaerenses: la provincia necesita un gobernador que termine con la sustracción descomunal de recursos promovida por el “Fondo del Conurbano”

Un problema que explica buena parte de los problemas presentes en esa jurisdicción.

El próximo 25 de octubre los bonaerenses tendrán la posibilidad de elegir a un nuevo gobernador. Una de las principales exigencias que deberían hacerle al nuevo hombre fuerte de la provincia es que termine con el robo de recursos que –irónicamente– se hace en nombre de la postergadísima región del Conurbano bonaerense.

 

Todo comenzó en 1988 cuando la Ley 23.548 (que sigue presente hasta la actualidad) dispuso que a la provincia de Buenos Aires le pasaría a corresponder el 21.7% de los recursos coparticipables.

 

“Si el reparto de fondos nacionales se decidiera en función de criterios objetivos como población, PBI o premio a la eficiencia –por recaudación propia– Buenos Aires debería estar recibiendo por coparticipación más del 40% de lo girado a las provincias. Sin embargo, recibe poco más de la mitad de esa proporción, viéndose así discriminada”, indica el economista y director de la consultora homónima Federico Muñoz.

 

En 1992 el entonces gobernador bonaerense Eduardo Duhalde negoció con el presidente Carlos Menem la instauración de un “Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense” para compensar parte del castigo fiscal que experimentaba la provincia (para lo cual se estipuló que el 10% de la recaudación neta del Impuesto a las Ganancias se destinaría al financiamiento de obra pública de carácter social en esa jurisdicción).

 

En 1996 la Ley 24621 introdujo una modificación en ese Fondo que –años más tarde– resultaría crucial: se pautó que Buenos Aires recibiría hasta un monto fijo de 650 millones de pesos anuales. Si el 10% de lo recaudado por Ganancias excedía esa suma, se repartiría entre las restantes provincias según las proporciones establecidas en la coparticipación secundaria.

 

Ese esquema, con el período inflacionario vigente desde 2007, hizo que el Fondo se transforme en una herramienta promotora de la injusticia distributiva. “De esa manera, el Fondo del Conurbano, supuesta herramienta de reparación de la inequidad que sufre Buenos Aires, acentúa año tras año las penurias fiscales de la provincia”, comenta Muñoz.

 

“En 2014, por ejemplo, el Fondo del Conurbano representó una suma de 26.650 millones de pesos, de los cuales 650 millones (apenas 2.4% del total) fueron a Buenos Aires y los restantes 26.000 al resto de las provincias. Es decir: todas las provincias cobraron más que la propia Buenos Aires”, añade el economista. El período de mayor sangría de recursos coincide, casualmente, con la gestión de Daniel Scioli (quien es gobernador desde fines de 2007) (ver gráfico).

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