13 de junio de 2015 11:02 AM
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Cristina aumenta la presión sobre los gobernadores para blindarse en el Congreso

A una semana del cierre, busca diputados y senadores. Las consecuencias de no resistirse.

Cristina Kirchner quiere poblar el Congreso con diputados y senadores fieles y está dispuesta a presionar con todas las armas a los gobernadores que se atrevan a resistir.

Lo supieron Francisco Paco Pérez y el líder del PJ pampeano Rubén Marín, víctimas de la furia de Cristina con los rebeldes.

El gobernador de Mendoza debió desistir de su candidatura a diputado nacional y cederle el lugar al intendente de Las Heras Rubén Miranda, cercano al vice Carlos Ciurca y hasta ese entonces postulante a senador nacional.

Ese lugar fue para la diputada camporista Anabel Fernández Sagasti, fortalecida en la agrupación de Máximo Kirchner desde que lideró la embestida a Carlos Fayt en la Comisión de Juicio Político. En la Cámara alta podrá seguir de cerca el nombramiento de los magistrados. 

Paco Pérez debió conformarse con ir al Parlasur, una lista consuelo para los rezagados del Congreso. Aun en sus últimos meses, para un gobernador no es fácil plantarse ante Cristina.

Hasta hoy Jorge Yoma cuenta como Cristina llamó hace tres años a Beder Herrera par advertirle que los fondos de coparticipación no llegarían si el entonces diputado seguía sin votar con el oficialismo.

Lo curiosos de estos días es que como a Marín no podía atacarlo por ese lado, optaron por una intervención del PJ de La Pampa, a través del diputado y apoderado Jorge Landau.

Marín se aferraba a su control de los apoderados del partido para reservarse la inscripción de las listas y no quería incluir como senadora nacional a la disuada María Luz Alonso.

Landau usó como argumento una supuesta desobediencia a lo decidido por el PJ nacional y le garantizó la lapicera a Cristina y Wado de Pedro. “Les advertí que podía ser peor y no lo entendieron”, se lamentó ante LPO un dirigente cercano a la Casa Rosada que participó de las negociaciones.

La orden quedó clara: Cristina quiere legisladores y hay que agradecer que te deje alguno. José Alperovich lo entendió así cuando visitó a Carlos Zannini para ver que le tocaba.

Le pidieron un senador y un diputado a salir y los elegidos serían Susana Trimarco, la madre de Marita Verón; y José López, el secretario de Obras Públicas, cercano a Julio De Vido.

Esa será otra variante que jugará Cristina: proteger a funcionarios con fueros parlamentarios.

De Vido los quiere en Santa Fe para Alejandro Ramos, el secretario de Transporte, pero debe terciar con Omar Perotti y Agustín Rossi, con ganas de volver al Congreso.

Santa Fe es una provincia difícil, porque el FpV no puede asegurarse el senador y no más de tres o cuatro diputados, entre los que volvería a estar el camporista Marcos Cleri.

Hay provincias donde Máximo Kirchner impuso los diputados en 2011 y tal vez los retenga. Como Chaco, donde Gladys Soto y José Mongeló arribaron tras una ardua discusión de Coki con el hijo de la presidenta.

El kirchnerismo puede tener al menos un senador en Córdoba, sobre todo si la candidatura presidencial de José Manuel de la Sota sucume.

“Cristina mide 40 puntos y tiene 30 de negativas. Podemos colar un senador”, confían los camporistas cordobeses. Sería para ellos, que también pelearían alguno de los 3 o 4 diputados a salir.

La Cámpora ya impuso como candidato a senador a Carlos Mauricio Espínola en Corrientes, donde tal vez no pueda más que obtener la minoría. E influirá en Chubut, donde Mario Das Neves no arregló y tendrá boleta corta.

Catamarca que elegirá senadores y hasta ahora Lucía Corpacci y Dalmancio Mera, gobernador y vice, caminan juntos sin aclarar quien irá por la provincia y quien al Congreso. Su agenda la impone la Casa Rosada. Como en todos lados.

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