15 de junio de 2015 12:18 PM
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Un gran brote verde

CHILE : El crecimiento de 8,5% en el agro durante los primeros tres meses del año sería el inicio de un período de "vacas gordas" para el sector. Podría alargarse hasta 2018, por la debilidad de la economía local, la sequía en California y la demanda china. Proponen aprovechar el momento para mejorar la productividad y posicionar al país como un abastecedor de alimentos premium.

 

Se esperaba una cifra positiva, pero el 8,5% de crecimiento del agro en los primeros tres meses de 2015 excedió los cálculos más optimistas.

Ni la sequía en el Norte Chico pudo hacer mella en la velocidad que está agarrando el sector. La cifra entregada recientemente por el Banco Central marcó el mejor trimestre sectorial desde fines de 2011. Con eso se suma ya medio año de fuerte crecimiento, lo que contrasta notoriamente con el paso cansino del resto de la economía chilena.

“No estamos frente a un tema coyuntural, sino a una tendencia que se va a instalar por algunos años”, dice Gustavo Rojas, profesor de la Facultad de Agronomía de la UC.

Un mensaje que puede sonar extraño para agricultores que llevan varios años de resultados complicados. Sin embargo, el cambio de escenario tiene explicaciones: la debilidad del resto de la economía nacional, el impacto de China y los problemas productivos de California.

sube la demanda y baja la oferta

“Creo que el valor de lo que ha ocurrido en los últimos meses es que se ha roto la inercia de bajo crecimiento en el 2013 y de recuperación de 2014”, afirma Carlos Furche, ministro de Agricultura.

Un panorama que el secretario de Estado atribuye al efecto rebote tras la helada de 2013, que dañó las exportaciones de fruta de inicio de 2014, junto con la labor del SAG para enfrentar las emergencias sanitarias y el trabajo asociado para empujar el comercio exterior a través de la constitución del Consejo Público Privado de Exportadores de Alimentos. Adicionalmente, Furche cree que el dólar ha tenido un comportamiento favorable desde marzo de 2014.

Para José Gabriel Correa, gerente general de Banagro, el brazo financiero de Empresas Sutil, ese último punto es el más importante a la hora de entender el cambio de ritmo. “Hablamos de un salto de cerca de 20% en el valor del dólar, lo que tiene un impacto directo en los ingresos de los exportadores y hace variar significativamente el PIB del sector”, afirma Correa.

Adicionalmente, quienes compiten con productos importados, como trigueros, maiceros y lecheros, han podido amortiguar el impacto de un panorama internacional de bajos precios.

Paradójicamente, el pobre desempeño de la economía chilena tiene bastante que ver con esa variable que impulsa al agro. “Si se toman en cuenta los últimos cuarenta años, cada vez que el resto de la economía estuvo complicada, el agro tuvo buenos momentos”, recuerda Gustavo Rojas. La razón es que el valor del dólar responde directamente a las expectativas de los actores del mercado. Un mal momento siempre impacta el valor de la divisa hacia arriba.

En todo caso, el dólar no explica totalmente el actual repunte del agro. También ha contribuido el desacople entre los precios de los alimentos de especialidad, como frutas o vino, y los valores de los commodities. Ya está dicho que los granos y lácteos enfrentan un ciclo de bajos precios, debido a los altos volúmenes en las últimas cosechas y a que los inversionistas los han dejado de usar para especular, atraídos por otros instrumentos.

Sin embargo, productos como las ciruelas procesadas, avellanas y las nueces están con récords históricos de precios. Las cerezas frescas tuvieron una baja menor de precio, algo llamativo, dado el aumento de 45% en las exportaciones y a que hubo más de un desaguisado en la llegada de los barcos con esa fruta a China.

Como los productos alimentarios chilenos están enfocados a nichos de consumidores de mayores ingresos, la recuperación económica de Estados Unidos y el apetito de China les han jugado a favor. La demanda por dietas sanas, que por ejemplo incluye frutas frescas, nunca ha sido tan alta como en la actualidad.

Adicionalmente, los problemas productivos de California, derivados de la sequía que enfrenta esa parte de Estados Unidos, están comenzando a afectar su oferta frutícola. Por ejemplo, se han arrancado huertos de ciruelos debido a su alta demanda de agua, lo que impactó el precio internacional de esa especie. Además, la producción de uva de mesa tardía se vio afectada en la última temporada, lo que permitió a la producción tempranera proveniente de Chile llegar a un mercado más despejado, con mayor velocidad de venta y mejores precios.

hasta 2018

Una de las grandes preguntas para el agro en la actualidad es cuán largo será el “brote verde” que vive.

Carlos Furche tiene una mirada optimista, pues cree que hay temas estructurales detrás, como el que la demanda internacional por los productos agropecuarios chilenos seguirá siendo sólida y que el tipo de cambio se mantendrá favorable para los exportadores.

“Estamos frente a un ciclo que debiera ser de varios años y no solo de algunos meses”, advierte el ministro de Agricultura.

Desde el lado académico, Rojas concuerda con Furche. “Mientras la economía chilena siga con un desempeño bajo, escenario que debería extenderse por lo menos hasta 2018, el agro seguirá siendo la estrella del país”, afirma.

En todo caso, Rojas enfatiza que esa proyección considera que no habrá nuevos desastres naturales de magnitud, ni extensión de la sequía del Norte Chico hacia el sur, ni brotes importantes de plagas.

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