18 de junio de 2015 21:00 PM
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El agro ya genera menos empleos que el sector público, pero quiere remontar

Las cadenas agroalimentarias explican 2,7 millones de puestos de trabajo, mientras que el sector público ocupa a 3,5 millones.

El campo pidió este martes en el Congreso políticas que le permitan crecer y generar empleo. Del principal entramado productivo de la Argentina hoy dependen menos personas que del sector público. Mientras el Estado incrementó en los últimos ocho años su plantilla de 2,4 a 3,5 millones de personas -y ya genera 1 de cada 4 empleos-, en el conjunto de las cadenas agroalimentarias trabajan 2,7 millones. Y decreciendo.

Los datos fueron presentados por el economista Ernesto Connor, en una reunión coorganizada por las fundaciones FADA y Barbecheando, y una decena de diputados de los diferentes bloques de la oposición, que intentaron así retomar el debate sobre la problemática agropecuaria que quedó virtualmente congelado tras el conflicto de 2008.

“Si se suman a los monotributistas, uno de cada tres empleos dependen del sector público. Es el tradicional modo de empleo provincial que ahora se aplica en Nación”, indicó Connor, quien contrastó este avance con una persistente caída de la demanda laboral del sector privado formal, que solo el año pasado habría perdido 250 mil puestos de trabajo.

Según un trabajo de la Fundación FADA, una serie de políticas adecuadas podrían comenzar a revertir esta tendencia, pues posibilitaría la creación de medio millón de nuevos empleos en el sector agroalimentario, para llevar su plantilla a 3,2 millones, un nivel semejante al que tenía en 2010. Adicionalmente, según el economista, “una buena cantidad de planes sociales pueden ser reemplazados gradualmente por el nuevo empleo agropecuario”.

En un salón del anexo de Diputados copado por dirigentes rurales y de múltiples cámaras del sector, el enfoque sobre la potencialidad del agro como generador de empleo perdió originalidad cuando llegó el turno de hablar de medidas concretas para lograrlo.

Una vez más se abonó la hipótesis de que lo que debe hacerse es reducir la presión fiscal sobre el sector (según otro economista, David Miazzo, el Estado se apodera actualmente 88,6% de la renta agrícola pampeana), para que las empresas del sector puedan producir más y deban tomar mano de obra. Con suma cortesía escuchó la presentación el kirchnerista Luis Basterra, presidente de la Comisión de Agricultura, que se retiró cuando comenzaron a hablar sus pares de la oposición. “Podríamos debatir horas, pero este es un punto de vista representativo de un sector importante de la producción”, concedió el oficialista.

Entre los convocantes había diputados de todos los colores políticos, como los macristas Federico Pinedo, Christian Gribaudo y Patricia Bullrich, los radicales Juan Casañas y Héctor “Cachi” Gutiérrez, el massista Gilberto Alegre, el peronista federal Carlos Brown, y hasta la precandidata a presidente del Frente Progresista, Margarita Stolbizer, que de todos modos no llegó a la reunión. Los presentes firmaron un compromiso para definir políticas de Estado hacia 2020 para el sector agropecuario. “Estamos convencidos que impulsar la producción debe ser uno de los pilares para el desarrollo de nuestra Nación”, subrayó Casañas.

En ese contexto de pocos matices, justo cuando ingresaba al salón el líder del sindicato de peones rurales, Gerónimo Momo Venegas, la diputada macrista Cornelia Schmidt-Liermann preguntaba con muy buen tino si los 500.000 empleos nuevos que prometía el sector iban a resolver el problema crónico del trabajo informal en el campo, que antes se había mensurado en unas 350.000 personas. Bullrich, ex ministra de Trabajo de la Alianza, lanzó otra idea que hizo ruido, al proponer que en el futuro los productores compartan sus ganancias con sus trabajadores.

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