11 de mayo de 2010 15:18 PM
Imprimir

Chile  –  Agenda destaca potencial exportador de frutas y hortalizas procesadas en R. Metropolitana

Gracias a la creciente demanda extranjera por alimentos saludables y por materias primas que tengan diversas aplicaciones en la agroindustria, la granada, el higo y las hortalizas podrían transformarse en nuevos rubros de exportación.

Así lo estableció el documento Agenda de Innovación Agraria Territorial de la Región Metropolitana, un trabajo que impulsó el Ministerio de Agricultura, a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

La Agenda, destinada a fortalecer el desarrollo del sector silvoagropecuario local, fue construida con la participación de actores de la región y validada  por diversas instancias y niveles técnico-profesionales, que son parte de la cadena productiva de los rubros y agronegocios más relevantes de la zona.  

Todos ellos -a través del análisis y discusión- consensuaron un diagnóstico y un plan de acción, para abordar los aspectos limitantes y potenciar las fortalezas en materia de innovación, emprendimiento e incremento de la competitividad sectorial.

La Fundación realizó este mismo trabajo en las 15 regiones del país y  complementa la labor que se ha venido realizando desde el 2000 en la definición de Agendas de Innovación Agraria para rubros específicos, cadenas productivas y temas agrícolas. Desde el 2006, a estos elementos se incorporó una visión territorial de las necesidades y potencialidades de innovación en el ámbito agrario.

Agroindustria de exportación

La Región Metropolitana tiene una superficie que supera los 15 mil kilómetros cuadrados, concentrando el 40% de la población nacional.

Con respecto al uso del suelo, predominan las áreas urbanas e industriales, quedando los sectores agrícolas reducidos a un 14,3%. Esto implica que las actividades económicas predominantes corresponden al sector secundario (industria manufacturera) y al terciario (servicios financieros y empresariales, comercio, restaurantes y hoteles).

Según el Censo Nacional Agropecuario 2007, este territorio registra 25 mil hectáreas cultivadas, equivalente al 26% de la superficie nacional hortícola. En la zona lideran las plantaciones de choclo, lechuga, tomate, cebollas de guarda, zanahoria y repollo -en su mayoría en manos de la Agricultura Familiar Campesina- destinadas al consumo interno.

Otra actividad vinculada al sector es la agroindustria de hortalizas procesadas para exportación, cuyo mejor ejemplo es el jugo y la pasta concentrada de tomate, que, según el documento, representa el 95% del valor de los todos procesados. Luego se ubican en importancia las hortalizas para consumo fresco (cebollas, ajos, orégano, espárrago, radicchio y semillas de pimiento), conservas (alcachofas), setas y hongos, y los deshidratados (pimiento y el apio).

En cuanto a congelados, destacan el maíz dulce, arvejas, porotos verdes, brócoli, y hortalizas mínimamente procesadas (PMP) o de Cuarta Gama.

A nivel de frutales, todos también para exportación, sobresalen la uva de mesa, paltos, nogales, almendros y ciruelo europeo para deshidratado. Quienes se dedican a esta actividad están agrupados en asociaciones de productores locales.

Según la Agenda, el atractivo que tiene la Región Metropolitana para los agricultores es que, por el volumen de población, hay una gran demanda por estos alimentos.

Transferencia y asociatividad

Para la Región Metropolitana, la Agenda estableció que los frutales mayores, hortalizas, flores y el sector apícola, son rubros que necesitan adoptar innovaciones para mejorar su competitividad.

Una de las líneas transversales para los rubros apunta a la transferencia tecnológica. Esto significa establecer convenios de cooperación con centros tecnológicos para la actualización y adaptación de la información existente; identificar carencias de competencias laborales; implementar nuevas metodologías para capacitación y elaborar manuales de manejo productivo, cosecha y poscosecha.

También el texto establece que es importante considerar el uso eficiente del agua de riego, lo cual implica tener, junto con organizaciones de regantes, unidades demostrativas de tecnologías para riego, adaptadas a zonas climáticas y a los diferentes cultivos. Otra acción a realizar estudios sobre el imparto del cambio climático en los recursos hídricos.

Otra línea estratégica se refiere a la información comercial. Para facilitar el acceso a este tipo de antecedentes, es necesario que los productores de los diferentes rubros, utilicen tecnologías de la información y comunicación. Además, debe efectuarse un levantamiento de datos y fomentar la retroalimentación informativa entre los agricultores.

Por otra parte, la Agenda menciona el desarrollo de la capacidad de gestión como otra área de trabajo. El documento aconseja aumentar la cobertura de servicios comerciales destinados a los agricultores; diseñar cursos de gestión de acuerdo a las características de los productores de la zona y conocer casos de éxito empresariales tanto en Chile como del extranjero.

A su vez, cualquier acción también precisa incluir la asociatividad técnico- comercial. Aquí las instituciones públicas están obligadas a diseñar instrumentos de apoyo para crear negocios asociativos que ayuden a insertar a la pequeña y mediana empresa agrícola en los mercados. En forma paralela, es indispensable buscar nuevos modelos de asociatividad comercial para abarcar cadenas productivas de mayor valor.

Por último, el acceso al financiamiento demanda implementar nuevos instrumentos adecuados a los productores de la Región Metropolitana.

Higos, granadas y la agroindustria

Con respecto a la innovación, en los cuatro rubros estratégicos es vital diversificar la oferta. Esta necesita ir acompañada de estudios de mercado y la aplicación de estándares de calidad para la comercialización.

Sin embargo, dos sectores figuran como los más promisorios económicamente, gracias la fuerte demanda externa y, en particular, a la apertura comercial de Estados Unidos.  La Agenda consigna al higo y granada, ya que el primero hoy es muy cotizado por sus elementos antioxidantes y su utilización en la agroindustria; mientras la granada es apetecida por sus diversas aplicaciones en la industria alimenticia y sus características nutricionales.

Otros frutales de interés son el nogal, almendro, uva de mesa y carozos, en particular el ciruelo y damasco. Por lo tanto, las acciones tienen que orientarse a mejorar genéticamente las especies y variedades que mejor se adapten en la Región Metropolitana, para obtener frutos de mejor calidad.

En el caso de las hortalizas, tienen buenas proyecciones las pulpas y jugos debido a que, al estar procesadas, concentran mayor cantidad de principios nutricionales y nutracéuticos (vitaminas, antioxidantes y compuestos anticolesterol). Entre las primeras, figuran las de betarraga, camote y zapallo, mientras que entre los jugos resultan interesantes los de espinaca, zanahorias de colores y el de col crespa o kale, que se exportan a Japón.

Por último, si bien en la producción apícola y la de flores de corte tienen participación importante de pequeños y medianos productores, es vital para ellos conocer los avances científicos y técnicos.

Con esta información, los productores de miel estarán en condiciones de aplicar tecnologías para el control sanitario de las colmenas, mejorar la calidad del producto y diferenciar mieles para abarcar mercados de mayor valor.

En tanto, los floricultores desarrollarían cultivos de alta calidad, mejor conservados y con alto rendimiento. A su vez, reducirían la estacionalidad de abastecimiento.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *