22 de junio de 2015 23:34 PM
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Delegación china junto al SAG realizó inspección a plantas exportadoras

El objetivo de la inspección fue chequear el cumplimiento de estándares específicos, normados para el control de Neofabraea alba, o el llamado “ojo de buey

Para realizar una verificación de los protocolos de exportación de manzanas que se dirigen hasta China, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) recibió a una delegación de inspectores de la Administración General para la Supervisión de Calidad de Inspección y Cuarentena (AQSIQ), del país asiático.

El objetivo de la delegación y principal énfasis a inspeccionar, informó el SAG, fue chequear el cumplimiento de estándares específicos, normados para el control de Neofabraea alba, o el llamado “ojo de buey”, hongo que afecta a todo tipo de variedad de manzanas, principalmente en el proceso de pos cosecha; que es una plaga cuarentenaria para China, y no existe ningún otro país que regule las normativas de exportación chilena de manera tan férrea.
Durante la inspección realizada en la región, los especialistas Weng Zhiping y Zha Li Wen, se preocuparon de revisar ámbitos como el historial de aplicaciones de plaguicidas y fungicidas a la fruta dentro de las plantas, mesa de selección y la preinspección del embalaje final, entre otros aspectos, además de las temperaturas utilizadas en las cámaras de almacenaje de la fruta, los sellos utilizados por el Servicio al momento de enviar embarques a puerto, así como también todos los documentos oficiales del SAG en el proceso realizado.

La visita se desarrolló en los establecimientos de los centros frigoríficos Geoservice y Unifrutti Requínoa. Además, durante la visita de la delegación a nuestro país, existirán actividades similares en las  regiones del Maule, Metropolitana y Valparaíso.

 

¿Qué es el Ojo de Buey?

El “Ojo de Buey”, o Neofabraea alba, es un hongo habitante común de los huertos de manzanas; coloniza tejidos muertos como tocones de la poda, dardos, heridas mecánicas y corteza muerta.

La infección puede ocurrir durante toda la fase de crecimiento del fruto, desde la cuaja hasta la cosecha, aunque su mayor nivel se registra cerca de la cosecha.

El método de propagación consta en que las esporas de Neofabraea alba son diseminadas al salpicar el agua de lluvia en las hojas, alcanzando los frutos.

El hongo penetra a través de las lenticelas (aperturas en la piel de la fruta que permiten el intercambio gaseoso con el ambiente), generando lo que se llama pudrición lenticelar.

Si bien, la contaminación de la fruta se produce en el huerto, el desarrollo de las pudriciones sólo ocurre después de un período prolongado de almacenamiento refrigerado, usualmente tres o cuatro meses después de la cosecha.

Actualmente, este hongo esta presente en nuestro país y su ataque es más severo bajo condiciones climáticas especiales, no siendo una limitante para las exportaciones frutícolas.

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