29 de junio de 2015 15:11 PM
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Las avellanas europeas siguen de fiesta

CHILE : El aumento de 90% en el precio pagado por el principal poder comprador disparó el interés por el frutal, pese a que la sequía y las bajas temperaturas provocaron caídas en la producción. Advierten que hay que esperar los resultados de Turquía para seguir celebrando

Se veía venir desde fines del año pasado, pero nadie soñó que sería tan bueno. Las heladas que afectaron a una de las principales zonas productoras de avellanas europeas en Turquía -el mayor proveedor de este fruto seco a nivel mundial- provocaron una caída superior al 30% en los rendimientos de la temporada 2014 en ese país, lo que llevó a las nubes los precios.

 

En Chile, donde el principal poder comprador es el grupo italiano Ferrero, a través de AgriChile, los precios aumentaron en 90% respecto del año pasado. Si en abril de 2014 esa empresa pagó US$ 3,5 por el kilo de la variedad tonda di giffoni -la más cotizada para la industria de los chocolates-, este año el valor subió a unos US$ 6,7 el kilo, mientras que en la variedad barcelona los precios pasaron de US$2,6 a alrededor de US$5,4 el kilo, de acuerdo con los datos que entregan distintos productores.

 

A eso se suma como efecto positivo el alza de más de $70 del tipo de cambio, que -como referencia- pasó de $550,5 a $626,9 entre el 31 de marzo de 2014 y la misma fecha de este año. Al considerar esas cifras, un productor que recibió $1.927 por un kilo de avellanas el año pasado, esta temporada se embolsó $4.200 por el mismo volumen.

 

Si esos cálculos se multiplican por un rendimiento promedio de tres mil kilos por hectárea, que es la producción media en el Maule y Biobío, los resultados son más que atractivos y en el sector ya se habla de una fiebre por el avellano europeo.

 

Las llamadas de quienes quieren entrar al negocio no han parado, explican comercializadores, productores y viveristas. Las plantas están agotadas y buena parte de la producción para 2016 ya está vendida, por lo que incluso se prevé que podría aumentar el ritmo de crecimiento de mil hectáreas anuales que se estimaba para el frutal, si es que se mantienen los niveles de precios el próximo año.

 

Sin embargo, el punto negro de la fiesta fue el clima. La sequía que afectó a la zona sur en el verano hizo que en algunos casos el fruto no alcanzara a llenarse, y en las tres regiones productoras, Maule, Biobío y La Araucanía, las bajas temperaturas mínimas que se registraron entre octubre y noviembre -cuando se produce la floración y fecundación del avellano- se tradujeron en bajas de rendimientos.

 

Así, la temporada deja como lección la necesidad de aprender más sobre la adaptación del avellano a Chile.

 

 

Precios firmes

Si bien está pendiente conocer las primeras estimaciones de cómo viene la próxima cosecha de Turquía, que comenzará en septiembre y marcará la pauta para los movimientos del mercado internacional, ya que es el principal productor de esta nuez, en la industria coinciden en que la racha alcista de los precios de la avellana europea se mantendrá a lo menos durante el próximo año.

 

Lo dicen a partir de la información histórica que existe en torno a este producto: el mismo fenómeno, de una fuerte helada en el principal país productor y el consecuente disparo de los precios, se observó entre 2003 y 2004, tras lo cual los valores se mantuvieron altos por dos temporadas, y luego no volvieron a ubicarse en los niveles previos.

 

“Estamos razonando de la misma manera que se hizo en 2003 y 2004, y para el próximo año los precios debieran pensarse como un intermedio entre los de 2014 y de 2015. No creemos que la disponibilidad de Turquía aumente mucho este año, pero tampoco los precios serán tan altos como los registrados en 2015”, explica el gerente frutícola de AgriChile, Eugenio Ulrici.

 

En ese sentido, asegura que un rango de precios adecuado para los planes de negocio de proyectos nuevos sería con valores “que superen tranquilamente” los US$ 2,5 a US$ 3 para la barcelona, que es la de menor precio en el mercado.

 

Aunque plantea que es un momento de espera, para ver qué ocurre con la cosecha turca y con el aumento de plantaciones en Chile, el propietario y gerente comercial de Agrícola La Campana, Jaime Armengolli, advierte que también será relevante lo que ocurra con España e Italia para definir proyecciones para 2016.

 

“Si hubiese una muy buena producción en esos dos países, los turcos no van mandar en el mercado en primera vuelta, porque es un productor de no muy alta confiabilidad y muchos compradores quieren abastecerse de otros mercados, razón por la que también han mirado a Chile… Si en Italia la cosecha viene buena, lo que están demandando ahora a Chile podrían cubrirlo con sus propias avellanas”, advierte.

 

 

Bajo rendimiento

Si bien las estimaciones de producción para esta temporada bordean las 15 mil toneladas, versus las 12.500 toneladas del año pasado, según la Chilean Walnut Comission, debido al mayor volumen de fruta aportado por huertos que están en desarrollo, las condiciones climáticas podrían ajustar los resultados finales.

 

Las bajas temperaturas que se registraron durante la floración y fecundación del avellano, entre octubre y diciembre, provocaron fuertes caídas en los rendimientos, especialmente en la Región de La Araucanía, donde la sequía también jugó una mala pasada.

 

El socio de la Agrícola y forestal Panguipulli, Robert Leslie, comenta que este año tuvo una merma de 38% respecto de 2014, con lo que sumó alrededor de 1.700 toneladas por hectárea. “La caída se dio especialmente en la variedad barcelona, con una baja de 40%, mientras que en la giffoni fue de 10%”, explica.

 

Comenta que la disminución de la carga frutícola se observó en toda la zona, lo que atribuye a las bajas temperaturas, aun cuando su huerto en la zona de Pitrufquén -de 110 hectáreas, uno de los más grandes de la región- está alejado de las zonas precordilleranas altas.

 

Uno de los problemas que afectan a este cultivo es que existe poca información de cómo se comporta en el país.

 

Por ello, tras ser alertado del problema que se vivió en la zona de Pitrufquén, el investigador de INIA Quilamapu Pablo Grau, quien también es productor de avellanas, comenzó a investigar cómo las variables climáticas pueden afectar al frutal, para lo que está en contacto con especialistas de Turquía, Francia, España e Italia, y analiza la información meteorológica de las zonas productoras.

 

“Es una especie que amerita desarrollar más la investigación. Es necesario saber qué les afecta en relación con la temperatura, para saber efectivamente qué pasó esta temporada y en qué momento, para explicarlo y orientar a los productores. También hay mucho que averiguar en cuanto a enfermedades y plagas, y en evitar que lleguen a Chile hongos que pueden matar la planta”, afirma.

 

En relación con el interés que despierta el avellano como inversión, advierte que la especie no se puede plantar en cualquier lugar, porque si las condiciones no están, los rendimientos no serán los esperados.

 

“Hay que tener muchísimo cuidado con plantarlos muy arriba en la cordillera o en zonas del sur muy limitantes en cuanto a las temperaturas, porque la gracia de la fruticultura es obtener rendimientos promedio buenos a través del tiempo, y no un año bueno y cinco malos”, explica.

 

 

Buenas perspectivas

Los conocedores del negocio del avellano coinciden en que Chile tiene espacio para seguir creciendo en superficie y producción sin llegar a una sobreoferta de fruta, ya que la demanda internacional es creciente.

 

Esas perspectivas llevaron a AgriChile a lanzar un nuevo sistema de contrato este año -al que ya habrían suscrito un tercio de sus proveedores-, con plazos de tres, cinco, siete y diez años a contar de la entrada en producción de los huertos, que ofrece un precio mínimo garantizado para la producción que cumpla con los estándares de calidad que exigen y un pago acorde con los precios del mercado, tomando como referencia a Turquía.

 

Eugenio Ulrici asegura que, de las 600 nuevas hectáreas que estima sumarán sus proveedores este año, casi la totalidad lo han firmado por plazos de siete o diez años, algo que los tiene satisfechos, debido al interés de la compañía por asegurar su abastecimiento de avellanas a futuro.

 

Sin embargo, le preocupa el aumento en los pedidos de información para nuevos proyectos que han recibido últimamente, por parte de productores que hasta ahora no formaban parte del rubro. “Nosotros preferimos ser muy prudentes en decir que es poco probable que los precios puedan mantenerse en niveles tan altos como los de este año y siempre aconsejamos que, como los frutales son inversiones de largo plazo, el interés obedezca a algo genuino y no solo a algo especulativo”, recalca.

 

Por otro lado, Pablo Grau insiste en que, especialmente quienes pretenden ingresar por primera vez a la fruticultura con los avellanos, pongan el foco en la calidad para llegar a obtener los resultados que esperan.

 

“En cualquier especie es un aspecto clave, pero creo que cerca del 90% de quienes plantan avellanos eran ganaderos, cerealeros o forestales, por lo que no tienen la experiencia de un fruticultor de la zona central, que sabe que la calidad de las plantas y la evaluación de los suelos son fundamentales. Son aspectos clave en cualquier especie, y por eso creo que ha habido algunos fracasos en los rendimientos de algunos huertos de avellano europeo”, asegura.

 

16 mil hectáreas se estima que hay plantadas en Chile. Este año se sumarían otras mil.

 

75% de la producción nacional maneja AgriChile, de Ferrero, quienes tienen en torno a 3 mil há propias y 200 proveedores.

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