23 de mayo de 2010 08:37 AM
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Un nombre para la verdura

La Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (Assal, ex Bromatología) exigirá que las frutas y hortalizas lleguen al consumidor debidamente identificadas para saber cómo y donde se produjeron. También se harán análisis en busca de pesticidas y residuos microbiológicos.

El primero de mayo la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (Assal) puso en marcha un sistema de monitoreo de calidad de frutas y hortalizas por medio del cual se realizará un seguimiento permanente de la mercadería desde las zonas de producción hasta el expendio al consumidor.El objetivo es garantizar la inocuidad de los alimentos y para ello se irán implementando gradualmente medidas como la adopción de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en la zona de quintas, trazabilidad de los productos y controles en el transporte, el mercado concentrador y las verdulerías, que incluirán toma de muestras y análisis en busca de agroquímicos o contaminación microbiológica.Debido a que la iniciativa afecta tanto a productores, asesores, mercado concentrador y autoridades sanitarias, la Assal (ex Bromatología) realizó reuniones para coordinar la implementación. El primer encuentro tuvo lugar el jueves 13 de mayo en la sede del Colegio de Ingenieros Agrónomos 1º Circunscripción y el miércoles 19, en las instalaciones de la Sociedad de Quinteros, con el Consejo Económico de la Cadena Frutihortícola Santafesina.En ambas reuniones hubo acuerdo con las medidas a implementar, pero también algunos reparos sobre la capacidad del Estado para controlar a todos por igual. Además se propuso gestionar ante Senasa la habilitación de fitosanitarios específicos para hortalizas, que hoy no existe, a los fines de poder adoptar las BPA; analizar de qué modo identificar los productos y continuar con las acciones de difusión entre los quinteros.Implementación gradual”Empezamos a ver cómo ese producto tiene trazabilidad desde la producción primaria hasta el consumo”, dijo el secretario de Assal, Marcos Monteverde, y precisó que se solicitará a los asesores que diseñen, en cada establecimiento, “una metodología para que esa lechuga o esa achicoria sea segura, sin restos microbiológicos o químicos”. Además, se controlará cómo se transportan esos productos, cómo se empacan y cómo se expenden al público.”A partir del primero de mayo, en el paso a paso, vamos trabajando para que todo producto que entre a los mercados, las verdulerías o grandes supermercados de la provincia estén identificados en su origen: de qué productor primario viene, de qué lote, dónde se produce”, detalló el funcionario.El diseño del plan llevó un año y medio de trabajo; y colaboran en el mismo los Ministerios de la Producción y Salud. Los pasos siguientes serán el monitoreo del transporte y el análisis de muestras “para ver si hay algún peligro fuera de control”.Monteverde comentó que la percepción inicial era que había un mal uso de los agroquímicos, “pero eso no se traduce, hasta ahora, en los resultados que estamos teniendo”. En cambio, “sí lo que hay es un grado de desprolijidad dentro del sistema con respecto a la trazabilidad de los productos; por eso la idea es darle un orden, que se empiece a identificar, e ir fortaleciendo el programa de vigilancia ya más ordenados”, agregó.Algunos ajustesEn la reunión con los agrónomos, de la que participaron también el Senasa y Sanidad Vegetal de la provincia, se expuso una gran limitante para que los asesores puedan aplicar las BPA en las quintas: prácticamente no hay productos fitosanitarios específicos habilitados para producción hortícola. “No existe ni un sólo producto para achicoria; mientras que Japón, por ejemplo, para espinaca tiene 5”, graficó uno de los asesores presentes.El tema se expuso también en el encuentro del Consejo Económico de la Cadena Frutihortícola y allí se decidió, conjuntamente con los quinteros, formar una comisión para proponerle al Senasa un listado de artículos fitosanitarios para que sean habilitados para frutas y hortalizas. “Hubo muchas observaciones de parte de los productores y técnicos de pocos artículos aprobados”, dijo el coordinador de la Cadena, Ricardo Bochinfuso.En cuanto a la trazabilidad, el funcionario del Ministerio de la Producción sostuvo que “hay que estudiar cómo identificar los productos. Por ejemplo el repollo, que se empaca por docena, hay que ver como identificarlo de a uno”.Asimismo, se acordó suministrar a la Assal un listado de las verduras más susceptibles de estar contaminadas y los productos que se usan contra las plagas para que calibren el instrumental del laboratorio y puedan identificarlos cuando se realicen los análisis

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