29 de junio de 2015 22:53 PM
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Brote de paresis del tren posterior en post destete

Traumatismos, infecciones bacterianas y virales, estrés físico, genética, desbalance mineral o de algunas vitaminas, así como intoxicaciones, son algunas de las posibles causas de parálisis del tren posterior.

Historia

El caso de este capítulo aconteció en una granja porcina del estado de Cojedes. La granja tenía una población de 600 cerdas, de sistema de ciclo completo y con manejo y programas sanitarios convencionales.

 

La granja produce parte del alimento que consumen, y las instalaciones eran algo anticuadas en algunas áreas, pero con mejoras sustanciales en otras.

 

Los lechones destetados eran dejados en paritorios de 2 x 2.5 m, con piso de slats de plástico. Allí permanecían unas 2 semanas hasta su transferencia a los galpones de iniciación y desarrollo.

 

El brote se inicia en el primer trimestre del año con la aparición de casos esporádicos de parálisis del tren posterior en lechones destetados de 4 a 6 semanas de edad. Para el segundo mes de iniciado el brote, la incidencia se había incrementado y en los siguientes dos meses, la incidencia era de 5 a 10 casos/mes. Esto se mantuvo por un mes más antes de iniciar la primera visita a la granja.

 

Los animales presentaban pérdida de la condición corporal. Algunos lechones mostraban un alto grado de parálisis, mientras que otros mostraban incoordinación y desbalance del tren posterior. La postura que tomaban algunos de los lechones era la de “perro sentado” (ver Figura 1), o bien se encontraban postrado de cúbito lateral e intentaban caminar arrastrando los miembros posteriores.

 

 

A pesar de esta condición, muchos de los animales se mostraban alertas, y eran capaces de consumir agua y alimento, aunque con cierta dificultad.

 

 

El Diagnóstico

El día de la primera visita se observaron los casos durante el recorrido por el área del destete. Se entrevistó al encargado y a los operarios del área de maternidad para recabar información que pudiera sustentar una hipótesis de la presunta causa de los problemas de parálisis.

 

Se seleccionaron dos lechones con los signos antes citados, y se procedió a su sacrificio y a efectuar la necropsia de ambos (Fig. 2).

 

La necropsia no mostró daños aparentes en la mayoría de los órganos respiratorios o digestivos. Solo se observó flacidez en los miembros posteriores, y laceraciones o úlceras en la piel producto del arrastre constante de estos.

 

En la revisión de la columna vertebral se pudo notar una masa amarillenta que se exteriorizaba a nivel del espacio intervertebral L4-L5 (Fig. 3). El aspecto de esta formación era de tipo granuloso muy parecido a un absceso. Al corte longitudinal de esta porción de la columna, se observaron las raíces nerviosas aumentadas de tamaño y con color amarillento, y que la lesión se correspondía con la masa detectada en la superficie exterior de la vertebra (Fig. 4). También se observó degeneración del núcleo pulposo del disco intervertebral (Fig. 6).

 

 

 

Se tomaron muestras para bacteriología e histopatología. Tres semanas después de la primera visita, se efectuó una nueva visita, y de nuevo se efectuaron necropsias y se tomaron muestras con el mismo objetivo.

 

 

Acciones tomadas post brote

Para ayudar a evitar la pérdida de lechones se estableció la administración de Florfenicol inyectable por tres días seguidos a los lechones que mostraran comportamiento anormal una vez destetados, y se mantuvo la Amoxicilina en el agua como programa preventivo en los lechones que se destetaban.

 

Se efectuaron cambios en los procesos de manejo, de los lechones en maternidad, poniendo énfasis en la desinfección y/o esterilización de los utensilios.

 

Luego de esto, la incidencia de los casos de paresis se redujo. Sin embargo, seis meses después de la última visita se informó de la aparición de algunos lechones con la misma sintomatología, pero esta vez en un número reducido.

 

 

 

Resultados de la investigación

Los resultados bacteriológicos no arrojaron información alguna sobre algún aislado en particular. Cuando se entrevistó al encargado, este manifestó que a cada lechón “caído” se le administraba algún antibiótico inyectable por espacio de tres días, e incluso se le administraba Amoxicilina en el agua de bebida para controlar el problema. Esto pudo ser la causa de no haberse aislado ningún agente que pudiera asociarse a los casos presentados. Sin embargo, la histopatología mostró infiltración de tipo mixta en las raíces nerviosas y en la médula espinal, confirmando esto que la causa principal de la paresis que mostraron los lechones afectados era a consecuencia de una infección primaria de tipo ascendente. Quedaba solo indagar el o los factores que estaban induciendo esta infección primaria.

 

Una vez obtenida este dato, se procedió a efectuar una nueva visita a la granja para tratar de indagar la verdadera causa del brote de parálisis de los miembros posteriores. Esta vez se puso atención a los detalles de manejo del lechón y los procedimientos que se utilizaban en la maternidad.

 

 

 

 

Se notó que las pinzas utilizadas para el corte de la cola estaban en malas condiciones y esta presentaba desgaste en la superficie de corte. Aunado a esto, se observó que no se guardaba las premisas básicas de limpieza y desinfección de las pinzas una vez utilizadas antes de pasar a la siguiente camada. En este detalle estaba la clave del problema de la paresis.

 

 

 

 

Discusión y Conclusiones

Analizando los eventos que dieron lugar a la aparición de los problemas locomotores observados en esta granja, se puede afirmar que el proceso se inicia al momento de efectuar el corte de cola con una pinza contaminada. Esto produjo una infección local, que luego fue progresando lentamente hasta ocasionar un absceso que inmediatamente produjo tanto compresión como infección de las raíces nerviosas y la médula, provocando así la falta de conducción nerviosa a la zonas respectivas, dando como resultado una parálisis absoluta de la región inervada.

 

Caso como estos han sido reportados en la literatura, y aunque son esporádicos, suelen presentarse en granjas con bajos niveles de manejo o con personal con baja preparación o entrenamiento. Los daños del canal medular o vertebral y sus estructuras tienen diferentes manifestaciones de acuerdo a la región afectada y la causa que la produce.

 

Traumatismos, infecciones bacterianas y virales, estrés físico, genética, desbalance mineral o de algunas vitaminas, así como intoxicaciones, son algunas de las posibles causas de parálisis del tren posterior. Así que, una buena indagación y atención a los detalles son la clave para resolver problemas de este tipo.

Fuente:

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