18 de noviembre de 2009 01:39 AM
Imprimir

El transporte es un problema para los agricultores de Brasil

Hasta el lejano horizonte, sobre el campo levemente ondulado las plantas jóvenes se intercalan con manchas del cerrado, el bosque que antes cubría toda la región. Hoy, los agricultores deben conservar lo que queda, ...

Hasta el lejano horizonte, sobre el campo levemente ondulado las plantas jóvenes se intercalan con manchas del cerrado, el bosque que antes cubría toda la región. Hoy, los agricultores deben conservar lo que queda, a menudo para protegerse de los ríos que cruzan la meseta en dirección norte hacia la cuenca del Amazonas y que explican el porqué las tierras son tan fértiles. “Esta es la maravilla del (estado de) Mato Grosso,” contó José Nardes, parado sobre una plantación de soja en Primaveira do Leste, localidad ubicada en el centro de dicho estado.

A medida que se intensifica el debate mundial sobre la seguridad alimentaria, muchos siguen ansiosamente el surgimiento de Brasil como una superpotencia agrícola.

Pero en el país carioca, los analistas sostienen que la producción está alcanzando su límite y que la inversión necesaria para crecer, en especial en infraestructura para transporte, no está siendo suficiente. “Para todo el apuro que tiene el mundo, nosotros vamos demasiado lento”, dijo Andre Pessoa, analista de Agroconsult, una consultora especializada en producción agrícola.

En los últimos años, Brasil se convirtió en el mayor exportador de una canasta de alimentos comprendida por carne vacuna, pollo, azúcar y el “complejo soja” de porotos, harina y aceite, y es el cuarto exportador de maíz y cerdo.

También es una de las pocas grandes naciones productoras con posibilidades de crecimiento. Hay 72 millones de hectáreas cultivadas en Brasil y 172 millones con pasturas. Hay otras 96 millones de hectáreas de tierras cultivables disponibles para explotación sin que sea necesario tocar áreas sensibles para el medio ambiente.

Pero lo que está creciendo más es la productividad, mientras que el área cultivada se mantiene estable desde 2004. En lugares como Primaveira do Leste, muchos agricultores cultivan soja desde la primavera hasta el invierno; luego pasan al maíz, que siembran con pasto para que cuando sea cosechado pueda pastar el ganado antes de plantar nuevamente soja, todo en un año. Otros rotan soja y maíz con otros cultivos como algodón.

Algunos agricultores brasileños, sin embargo, sienten envidia de sus competidores menos productivos de Norteamérica. “Cuando viajo a Estados Unidos, vengo horrorizado por los obstáculos que nosotros enfrentamos,” dijo Paulo Aguiar, agricultor y director de la asociación de productores de algodón del estado de Mato Grosso.

Los impuestos elevados y la burocracia son lo de menos. Debido a la falta de ferrocarriles y transporte marítimo suficiente, casi toda la producción debe transportarse hasta 2.000 km por caminos mal mantenidos para llegar a los puertos y eso tiene un costo de u$s 100 la tonelada, comparado con los u$s 30 en Estados Unidos.

Algunos proyectos ferroviarios y marítimos están en construcción, pero mucha gente está cansada de esperar.

Pessoa duda que Brasil cultive otras 96 millones de hectáreas, si bien cree que, con el tiempo, podrá ampliar su área productiva en un 50%. Brasil invierte poco en infraestructura, tiene leyes ambientales muy estrictas, enfrenta barreras comerciales y el fortalecimiento de su moneda.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *